Un chico de 17 años permanece internado en estado de coma inducido en el
hospital Centenario como consecuencia de una brutal golpiza dentro de un pabellón del Irar al que
acababa de ingresar. Los golpes produjeron como consecuencia un coágulo cerebral en el joven, que
anoche se encontraba en estado reservado, con leve evolución, aunque con pronóstico aún
imprevisible.
El origen del incidente, ocurrido el lunes a las 18.30, disparó un abanico de
investigaciones. Se abrieron sumarios contra el personal civil de la Dirección de Justicia Penal
Juvenil, contra los encargados de seguridad del Servicio Penitenciario (SP) y también se les
aplicará un régimen disciplinario a los cinco adolescentes presentes en el sector A del Irar, donde
se produjo el ataque.
Los motivos del hecho no fueron aclarados pero hay una secuencia de versiones
que intentan explicarlo. El personal civil aduce que el chico, Claudio A., fue aporreado con
violencia por los compañeros, en una especie de bautismo de recepción en el sector, donde no llegó
a estar quince minutos. Y que uno de los golpes en la cabeza le provocó un traumatismo de cráneo
que lo desvaneció. La madre del herido atribuyó la responsabilidad de lo ocurrido a los guardias
del SP, en una denuncia radicada el martes ante la fiscal Nº 5, Nora Marull.
Claudio A. llegó al Irar el 27 de febrero, acusado de robo, por disposición de
la jueza de Menores Gabriela Sansó. Estuvo en un pabellón hasta que resolvieron transferirlo al
sector A. Si los causantes del ataque fueron los otros internos, no queda claro por qué razón la
custodia de turno del SP no intervino de inmediato para impedir la paliza.
La situación profundizó más la crítica situación del Irar, un instituto donde
hace dos años murió Néstor Salto, un adolescente de 16 años, como consecuencia de graves quemaduras
en un caso que terminó sin responsables y con causa judicial archivada. El sábado pasado la jueza
de Menores Carolina Hernández exigió el desalojo de los menores del sector C del Irar debido al
carácter infrahumano de sus condiciones edilicias. Esta misma jueza ahora investiga el suceso del
lunes: a ella le toca enfocar la presunta responsabilidad de los menores sospechados por la
golpiza. El juez correccional Adolfo Claverie, en tanto, debe analizar si hubo culpa o dolo en el
personal civil y penitenciario.
Los reproches. Desde la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) se alzaron las
voces más críticas. La dirigente Lilian Echegoy culpó al Estado provincial por este hecho violento
e insistió en el cierre definitivo del instituto. "Nos llega la información de que a este chico lo
hicieron ingresar a un pabellón donde aparentemente tenía problemas, esto hizo que fuera ferozmente
golpeado", dijo.
"Hay una responsabilidad de aquellos que planificaron un programa para el Irar,
y aunque no fuera así tiene que haber una comisión de admisión para que examine en qué condiciones
puede ingresar un menor a tal o cual pabellón", agregó Echegoy, que catalogó al Irar como "una
cárcel más".
El secretario de Asuntos Penales de la provincia, Juan Lewis, destacó que junto
a las causas judiciales se abrieron sumarios al personal penitenciario y de la Dirección de
Justicia Penal Juvenil y que se aplicará el Código de Convivencia para los jóvenes allí
alojados.
Hacia el cierre. La reclamada desaparición del Irar fue asumida hace un año como
un objetivo de Estado por el ministro de Justicia, Héctor Superti. Lewis recordó ayer que en el
proyecto de presupuesto en análisis en la Cámara de Diputados hay una partida prevista para
levantar un instituto que lo reemplace y que, entre tanto, se concretarán intervenciones edilicias
y en el régimen integral para los menores allí alojados.
"En esto último se avanza en un quite de competencia al SP. Es un avance lento
porque hay que hacerlo sobre seguro: se están capacitando operadores civiles idóneos y eso lleva
tiempo porque es algo que no existía. Ya hay personal civil las 24 horas en el Irar pero esos
empleados no alcanzan aún para el relevo definitivo del SP".
En marzo de 2007 el Colectivo Infancia hizo una presentación ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) por la situación de niños y adolescentes en distintos
puntos del país que incluyó al Irar.