Concepción Lavore, de 73 años, llevaba un estilo de vida discreto. No era de
hablar mucho con los vecinos, pero la mayoría de los habitantes de Suipacha al 2100, en pleno
barrio Parque, la conocían porque era una de las "históricas" del lugar y porque nunca retaceó un
cordial saludo cuando la veían caminar a paso lento en busca de algún negocio de la zona. Ayer,
poco después del mediodía, su cadáver sometido a un profundo proceso de putrefacción fue hallado
con signos de haber sido asesinada. Tenía una bolsa de plástico colocada sobre la cabeza, a modo de
capucha, con lo que sería un nudo en la base del cuello. Los motivos del crimen eran un misterio,
pero los investigadores no descartaban que haya sido en un intento de robo.
A esa primera conclusión arribaron al observar el gran desorden que quedó en
casi toda la casa, especialmente en las dos habitaciones. Los detectives de la Brigada de
Homicidios, con la poca información que obtuvieron sobre la víctima, creían anoche que la anciana
tal vez haya tenido guardada en algún lugar de su casa alguna suma de dinero o los haberes
jubilatorios.
Así y todo hubo un dato que llamó la atención de los pesquisas: un conjunto de
alhajas, reliquias familiares, estaba a la vista y al alcance de cualquiera. Y sin embargo, el o
los autores del asesinato no las tocaron. Otra cuestión que quedó expuesta a simple vista de los
pesquisas era que muy probablemente Lavore haya conocido a sus atacantes, o al menos éstos lograron
ganarse la confianza de la anciana para ingresar a la casa ya que ni la puerta de calle, ni las
ventanas del frente ni las aberturas del pequeño patio trasero estaban forzadas o violentadas.
Lavore vivía sola, nunca se casó, no tuvo hijos y a esta altura de la vida ya no
le quedaban familiares directos. Era una jubilada municipal que pasó la mayor parte de su vida en
Suipacha 2124, a tres cuadras del parque Independencia. Luego de incorporarse a la clase pasiva,
Concepción se las rebuscaba haciendo algunos trabajos como modista o costurera.
Dudas y hallazgo. El triste final de Concepción fue descubierto por una vecina
que ocupa una vivienda lindera. A la mujer le llamó la atención no verla en varios días. Pero lo
que le causó mayor inquietud fue el hedor pestilente que olfateó cuando se acercó una vez más hasta
la puerta de Concepción. De inmediato, la vecina se comunicó con la seccional 5ª de policía y poco
después ubicaron a un primo segundo de Concepción.
"Hubo que llamar a un cerrajero para poder ingresar. Una vez adentro,
encontramos a la señora tirada boca abajo en lo que sería un lavadero. El cuerpo presentaba un
estado de descomposición muy avanzado, calculamos que la muerte dataría de unos 15 días. Esa
situación hizo imposible trabajar en el lugar. Estaba en tan mal estado que no se pudo establecer
por observación la causa de muerte y se dispuso su traslado inmediato al Instituto Médico Legal
para la realización de la autopsia para lo cual deberán congelar los restos", sostuvo un
investigador. Ninguna de las personas que viven cerca de la casa de Concepción escucharon gritos o
ruidos que denotaran un hecho de violencia.
Sorpresa.El macabro hallazgo dejó consternados a los vecinos de la cuadra. A
Lavore le decían Porota y los memoriosos del barrio la recordaban ayer cuando junto con su hermana
Choly, fallecida hace muchos años, salían juntas para ir a ver los partidos de Newell's. "Era de
pocas palabras, más bien reservada, pero lo de lo que más hablaba era de Ñuls", contó uno de los
hombres que la conocía.
En el anochecer del viernes, muchos se enteraban de la noticia conforme se
acercaban al maxikiosco ubicado en Suipacha casi Riobamba, en la vereda de enfrente de la escena
del crimen. Otros, reunidos en torno a un porrón de cerveza para mitigar la noche sofocante,
recordaban que Porota hacía tiempo que se había quedado sola. "Primero falleció el papá. Después la
Choly y por último la mamá. No tenía más parientes cercanos que la visitaran".
"Acá todos nos conocemos de pibes y Porota era de esa época. Me acuerdo cuando
iba con la hermana a bailar al club Nueva Aurora", manifestó otro señor. El asesinato sumó más
temor en la zona ya que, según contaron a este diario, en los últimos meses se produjeron varios
robos a casa de familia. "Parece como que hay alguien que siempre nos está mirando para robar",
agregó una mujer de la cuadra.