Policiales

El estado de los casos policiales de mayor impacto público en 2008

Variaciones en rojo. Una reseña de doce hechos resonantes que motivaron un debate masivo en la ciudad y están aún lejos de su cierre.

Lunes 29 de Diciembre de 2008

Esta es una reseña de doce hechos resonantes que motivaron un debate masivo en la ciudad y están aún lejos de su cierre.

11 de enero - Extorsión en el puesto de peaje

Santiago Mercatante y su primo español Jorge Balmont López llegaban a conocer Rosario el 11 de enero. Los detuvo una patrulla policial en el peaje de General Lagos y eso fue el pasaporte a una pesadilla. Según denunciaron, los policías exigieron dinero acusándolos de tener droga, les robaron pertenencias, los retuvieron en su auto hasta que el turista extranjero pidió a sus familiares en España que le enviaran un giro para pagar a quienes se habían convertido en sus captores.
  Ese giro se cobró el día de la denuncia en un local de Western Union de San Martín al 3800. Los jóvenes, ni bien fueron liberados, hicieron la denuncia ante el Consulado de España en Rosario. El escándalo fue mayúsculo.
  “Nos tuvieron cuatro horas y media y pude bien muy bien quien nos hizo esto”, dijo Santiago Mercatante, un día antes de identificar sin dudar en Tribunales a sus supuestos chantajistas. Diez días después la jueza Raquel Cosgaya procesó a diez policías de la Patrulla de Caminos por este hecho. Luego los jefes fueron desvinculados por ser ajenos a los hechos.

25 de marzo - El crimen del abogado

El abogado Guillermo Feil visitaba a su novia en la zona sur cuando quiso retener a un ladrón que había asaltado un bar. Fue baleado en un pulmón y murió a los 14 días. El crimen ocurrió en el barrio Tiro Suizo el 25 de marzo. Todo empezó con el asalto al bar Locos de Sarmiento y Deán Funes. A las 21.30 entró un joven con una pistola que se llevó 500 pesos, un celular y un estéreo. Se fue en bicicleta. Los gritos de la encargada y una empleada del bar alertaron a Feil, quien intentó atrapar al ladrón cuando pasó frente a él en bicicleta. Se arrojó sobre el muchacho y lo hizo caer, pero el joven le disparó al brazo derecho y huyó.



Por el crimen fue detenido Carlos Miguel Fernández, de 26 años. Un testigo lo reconoció y en noviembre el juez de Instrucción Osvaldo Barbero lo procesó por matar a Feil para garantizarse impunidad en el robo. En un homenaje al profesional en Tribunales, el titular del Colegio de Abogados, Arturo Araujo, sostuvo que "no sirve" denunciar los delitos porque impera "la impunidad". La provincia le respondió que el único camino para afrontar el delito es el institucional.

14 de mayo - El asesinato del subjefe de la EPE

Pedro Antonio Rubén Fernández, subjefe del área comercial de la sucursal Arroyito de la EPE, apareció muerto con 19 profundas puñaladas practicadas con un arma de doble filo. Lo sorprendieron al guardar el auto de su pareja, María Esther, frente de la casa donde vivía con ella, en Cochabamba al 5200. A siete meses del crimen nada se sabe del autor y sus motivos. Sí se determinó que el atacante no robó nada, que tras su faena se lavó las manos en un baño de la cochera. Pedro Fernández, que tenía 53 años y cuatro hijos, fue hallado en medio de un charco de sangre. Sólo le sacaron la llave de su Renault Megane, pero no la documentación del vehículo ni ningún objeto personal.
  El día del homicidio se supo que la relación entre Pedro y María Esther había sido conflictiva y que en octubre de 2007 ella lo denunció por amenazas y lesiones en un juzgado correccional, por lo que fue excluido de su hogar por 48 horas. No hubo más precisiones y el caso está pendiente de aclaración.

22 de mayo - El brutal ataque a un taxista

Los dos chicos habían mezclado cervezas con ansiolíticos antes de abordar el taxi en Plaza Alberdi. A la 1 tomaron el Fiat Siena y pidieron ir a Washington y Laplace. Pero al llegar quisieron irse sin pagar. “El tipo se puso como loco”, contó el mayor de los dos, de 18 años. “Cuando yo quise bajar, el taxista me agarró del pantalón y me empezó a decir que le pagara. Forcejeamos y ahí saqué la sevillana y se la clavé”.
  Eso significó el fin de la vida de Sergio Oberto, un taxista de 50 años, padre de dos hijos, que recibió un corte letal en la garganta. El auto se estrelló contra el frente de una casa en Rauch al 1300. La novedad generó una súbita reacción de taxistas y desembocó en un paro general de la CGT Rosario.
  A la noche del mismo día la policía, a partir de datos de un informante, detuvo a dos chicos de 17 y 18 años que dormían en sus casas. El mayor admitió ser el autor del homicidio. Sigue detenido.

6 de julio - Los 225 kilos de cocaína en ajos

Un impactante secuestro de drogas vinculó a Rosario con el tráfico internacional de drogas: 625 kilos de cocaína fueron hallados en Portugal en un cargamento de ajo embarcado en el puerto de Rosario. El hallazgo se produjo el 6 de julio en el puerto de Leixoes. Al término de una pesquisa centrada en escuchas telefónicas la policía requisó un contenedor con 22 toneladas de ajo y encontró 565 panes de droga, valuada en 18 millones de euros, disimulados entre las 2.200 cajas de cartón con 10 kilos de ajo cada una. Cuatro españoles fueron detenidos.
  Los ajos partieron de la ciudad mendocina de Guaymallén y llegaron a Rosario el 23 de mayo. La carga estuvo dos días en un depósito y el 4 de junio fue embarcada en el buque MSC Chelsea, en un contenedor verificado por la Aduana rosarina. Partió con escala en Montevideo y en Navegantes, Brasil. El fiscal federal Marcelo Degiovanni, quien investiga la ruta del ajo, tiene indicios para pensar que la droga fue incorporada a los ajos durante los 12 días que la carga estuvo en Rosario.

5 de agosto - “Gorda, Andrés me va a matar”

Gabriela Núñez, de 16 años, había salido de un instituto de inglés e iba a tomar un colectivo en Sucre y San Juan. Allí se encontró con Andrés Soza, estudiante de Ciencias Económicas de 24, y discutieron. A las 19.45 ella envió un mensaje de texto a una amiga que decía: “Gorda Andres me va a matar!”. En segundos, recibió un disparo en la nuca y perdió la vida en el lugar. Andrés Soza, hijo de una médica pediatra, fue procesado por el crimen y hace diez días ese fallo fue confirmado. Le imputaron homicidio agravado por arma de fuego. Mantenía con Gabriela una relación sentimental paralela a su noviazgo formal. La jueza Alejandra Rodenas encontró numerosos indicios que lo comprometían y atribuyó su acción a la intención de terminar con el vínculo que tenía con la adolescente y que perturbaba la que mantenía con su novia de hacía seis años. La fiscal Rita Schiappa Pietra apeló porque pretendía una acusación agravada por alevosía por el carácter sorpresivo del ataque. La Cámara Penal no avaló esa figura. Andrés está preso y será juzgado el año entrante. Pese a las pruebas en su contra, se dice inocente del hecho.

31 de agosto - Una reacción bajo análisis

El último día de agosto el repartidor de pan Germán Giosa quedó imputado de causar la muerte de dos jóvenes que, según su relato, lo abordaron para asaltarlo frente a un almacén de Riobamba al 4300. El muchacho sostuvo que se defendió de un ataque armado con un revólver calibre 38 largo de su padre, que llevaba bajo el asiento del conductor de su auto. En esa reacción, Alberto Matías Ascencio, de 19 años, recibió un tiro en la cabeza, y a Nicolás Morel, de 16, una bala le atravesó el pecho.
  El repartidor dijo que la mañana del 31 de agosto lo interceptaron los dos jóvenes, bajó del auto y forcejeó con uno de ellos mientras el otro le apuntaba. El que estaba desarmado, según Giosa, vio que tenía un arma bajo el asiento y le gritó a su cómplice: “Quemalo”. Según el distribuidor, el asaltante gatilló sin éxito y entonces él recogió el arma y les tiró.
  Giosa obtuvo la libertad pero el caso no está cerrado. La jueza María Luisa Pérez Vara realizó la reconstrucción del hecho para ver en si los dichos del joven se ajustan a otros datos. Su abogado pidió el sobreseimiento al entender que actuó en legítima defensa, pero antes de pronunciarse la fiscal Lucía Aráoz requirió pruebas, croquis y pericias balísticas.

28 de septiembre -

El conductor de un Peugeot 405 hizo luces con insistencia a otro que iba a adelante a bordo de un Peugeot 206. Este bajó y comenzó a discutir con el de atrás. En medio de la disputa, el del 206 recogió una pistola calibre 11.25 y disparó tres veces. El tercer tiro rompió el parabrisas y atravesó la cabeza de Manuel Novillo, hermano del otro automovilista, mientras dormía en el asiento trasero. El balazo ingresó por la nuca y salió por un ojo. Tenía dos hijos: Nahuel, de 13 años, y Daiana, de 10.
  Ocurrió en la madrugada de un domingo en Rioja y 1º de Mayo ante varios testigos que fueron decisivos a la hora de aportar pruebas que arrinconaron a Cristian Ariel Altamirano. La descripción coincidente y precisa de varios testigos, dos reconocimientos inequívocos en Tribunales, la pistola 11.25 secuestrada en su casa y la tardía admisión de su acto lo implicaron en el incidente de inicio absurdo y descomunal final. Este conductor de 32 años fue procesado por por homicidio agravado y portación ilegal de arma de guerra por el juez Carlos Beltramone. Según su criterio el acusado disparó de manera voluntaria y con acabado conocimiento de lo que hacía.

3 de noviembre - Procesados por el crimen de Beroiz

A casi un año del crimen del sindicalista Abel Beroiz, la resolución judicial del caso hizo eje en la interna gremial como móvil del crimen. El juez de Instrucción Osvaldo Barbero procesó a ocho personas por su ejecución, logística e instigación.
  El titular del Sindicato de Camioneros, de 71 años, fue asesinado el 27 de noviembre de 2008 en el subsuelo del ACA por dos hombres que lo apuñalaron y balearon en una mano, el pecho y el tórax. Dejaron en el lugar una agenda que orientó la pesquisa hacia Raúl Oscar Flores, confeso autor material.
  Fue procesado como coautor de homicidio calificado junto a los gremialistas Juan Carlos Dell’Arciprete y Alejandro Lázaro y el gestor Julio Gerez. Para el juez, los sindicalistas contrataron sicarios para escalar posiciones y reactivar junto a Gerez el negocio de los juicios laborales fuera del gremio, que Beroiz había restringido. Como partícipes secundarios fueron procesados dos tíos de Flores y su ex pareja irá a juicio por gastar los 12 mil pesos pagados por el crimen. Como coautora mediata fue procesada Marisa Zingales, la mamá del chico de 15 años que acompañó a Flores. El 11 de diciembre una fiscal pidió la indagatoria de Raúl Luna, ex número dos del sindicato.

13 de noviembre -

Fueron 16 balazos disparados a la puerta del almacén de Vera Mujica al 3800. Con un dramático resultado: una de las cuatro balas que ingresaron al local hirió en el cuello a Andrés Mariano Vaccaro, de 27 años, mientras atendía el negocio junto a su mujer y su suegra. El disparo lo dejó cuadripléjico y la policía aún no tiene pistas de las motivaciones del atentado.
  La única explicación del ataque que el 13 de noviembre dejó postrado al joven la ofrecieron referentes del Movimiento Leproso Social y Popular (Mo.Le), opositores al ex presidente Eduardo López en Newell’s Old Boys.
  El abogado Ariel Moresco, militante del Mo.Le, afirmó que los tiros iban dirigidos al cuñado del joven, Diego, de 30 años e hijo de la dueña de la despensa, quien había colectado firmas en favor del Mo.Le antes de los comicios del 14 de diciembre.
  El caso se investiga en el juzgado de Instrucción de Alejandra Rodenas. Fuentes judiciales dicen no tener elementos que relacionen el caso con disputas futbolísticas: “De las declaraciones no surge nada que vincule el caso con la barra de Newell’s”. Los testimonios recogidos hasta ahora por el tribunal hablan de dos personas en moto que dispararon al frente del local.

22 de noviembre -

Los vecinos se acercaban a la vivienda de Alvarez Condarco al 400 bis, en Fisherton, ansiosos de averiguar los porqués del operativo policial en la casa. No tardarían en saber lo que se atesoraba en ese domicilio: en la requisa secuestraron 275 mil euros, 70 mil dólares, dos lingotes de oro de un kilo cada uno, otros dos de medio kilo de cada uno y otros dos de cien gramos. También había dos camionetas Hummer, una Land Rover y un aparatoso Rolls Royce.
  Esa misma noche el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, dio datos del vecino, detenido un día antes en el aeroparque porteño cuando iba a la Triple Frontera. “Este señor, entre 2006 y 2008, trasladó de Buenos Aires a Rosario 8.171 kilogramos de efedrina. En los valores locales eso significó una ganancia aproximada de 8 millones de dólares y la colocación en el mercado mexicano son unos 30 millones de dólares”, precisó.
  Mario Roberto Segovia, un mes después, está detenido en Ezeiza, procesado en dos causas federales, considerado como “el mayor proveedor de efedrina de los carteles mexicanos” desde la Argentina.

10 de diciembre -

“Estaba trabajando, paró una moto, se metió un tipo armado y le pegó un tiro”, explicó un vecino de Miguel Angel Pompa, un almacenero de Catamarca y San Nicolás. Tras el disparo el agresor huyó en moto. Miguel caminó hacia la puerta y cayó desvanecido en el umbral.
  Esa noche más de 300 enardecidos vecinos objetaron en la comisaría 7ª lo que calificaron como nula prevención policial en la zona expresando con pancartas y a viva voz, frente a las autoridades policiales, su reclamo de protección y desconsuelo. Miguel estaba casado y tenía dos hijos. Era almacenero en ese local hacía más de 20 años.
  Un día después un muchacho 20 años fue detenido por su presunta participación en el asesinato en su casa de Felipe Moré al 200 bis, en barrio Ludueña. El imputado se llama Gerardo Armando M. y está a disposición de la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya. El sospechoso, apodado Jeringa se encontraba en compañía de sus padres cuando la policía se presentó en su casa con la orden de allanamiento y procedió a la detención.

Un balazo al almacenero Tesoros ocultos en Fisherton Una aberración sin culpables La locura de un conductor

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