Dos escuelas de zona sudoeste fueron utilizadas como buzones de mensajería tumbera. Este jueves por la noche, alrededor de las 22.30, le tocó el turno al Jardín de Infantes 209 Noemí Fontana, ubicado en Felipe Moré al 2300, en barrio Villa Urquiza. Allí, jóvenes de a pie dejaron primero una nota de tinte mafioso y refrendaron el mensaje con cinco disparos. Este viernes a las 3.30 de la madrugada le tocó en el bolillero a la escuela 1.202 Gendarmería Nacional, de Deán Funes y Constitución, en San Francisquito. La mecánica fue similar. Dejaron un cartel intimidante, en el que se menciona a dos supuestos vendedores de drogas, a la dotación de dos móviles policiales y al gobernador Maximiliano Pullaro. La rúbrica también fue con al menos cinco detonaciones de arma de fuego.
Sobre el móvil de los ataques, desde el Ministerio de Seguridad siguieron atados al discurso que vienen sosteniendo desde el inicio de la gestión: "Es la reacción de los violentos ante las acciones del Estado que pretender seguir manejando la violencia en las calles desde las cárceles".
"La verdad es que el barrio estaba tranquilo desde que tumbaron los dos búnkeres que estaban sobre Riobamba", comentó una vecina del Jardín Noemí Fontana, en el que concurren a diario 150 niños. La vecina hacía referencia a dos puntos de venta ubicados en Riobamba al 5000, sobre las vías férreas, que fueron demolidos este verano luego de que la provincia adhiriera a la ley nacional de Microtráfico. "Mi nieto vio que tres o cuatro muchachos llegaron caminando, dejaron un cartel y balearon el jardín", indicó.
Según dijeron los residentes, los agresores huyeron por una cortada que hay en inmediaciones del jardín. Tras una serie de cabildeos entre funcionarios del Ministerio de Educación provincial y directivos del establecimiento, tan solo 20 familias enviaron a sus niños a clases. Los directivos comprobaron la agresión al arribar al lugar pocos antes de las 7 de la mañana. Cuatro proyectiles impactaron en la fachada. Al menos uno de ellos dio en una casilla de gas natural del colegio.
Algo similar ocurrió en inmediaciones de Deán Funes y Constitución, a las puertas de la escuela 1.202. Los directivos se toparon al llegar con dichos de vecinos que rápidamente pudieron comprobar. Alrededor de las "3 o 3.30 de la madrugada", según los vecinos, "se escucharon entre cuatro o cinco detonaciones".
En el portón de la escuela quedaron al menos dos impactos y dejaron una nota en la que se mencionaba dos presuntos vendedores de droga, dos números de móviles policiales -que supuestamente actuaban en connivencia con los transas- y al gobernador Maximiliano Pullaro, a quien le hacían una advertencia como representante del Estado. El portón de ingreso tenía al menos dos impactos. Los vecinos de la zona advirtieron que desde el Ministerio de Educación se ordenó que las clases se desarrollaran con la mayor normalidad posible.