POLICIALES

Dos armas y una lluvia de plomo para terminar con la vida de un hombre

Leonardo Rodríguez tenía domicilio en el Fonavi de Parque Oeste. Lo ejecutaron con una docena de tiros en Costa Esperanza, un barrio de Villa Gobernador Gálvez

Sábado 05 de Junio de 2021

Hay lugares que portan nombres contradictorios, completamente alejados de la realidad del lugar. Uno de esos puntos bien podría ser Costa Esperanza, el barrio de Villa Gobernador Gálvez ubicado sobre uno de los laterales del frigorífico Paladini, a la altura de la bajada Vigil sobre el río Paraná. Costa Esperanza es, sin dudar, unas de las barriadas más empobrecidas y postergadas del Gran Rosario y eso puede palparse con solo caminar por sus calles y pasillos. “Este un barrio donde hay mucha buena gente y también muchos refugiados que han hecho cagadas en otros lugares y se esconden acá”, explicó una vecina de la zona. Este jueves al atardecer una veintena de detonaciones sobresaltaron el barrio. Cuando la policía llegó, y se internó en un pasillo que serpentea hasta las entrañas del barrio, encontró el cuerpo de Leonardo Emanuel Rodríguez con una docena de orificios en su cuerpo. Lo habían asesinado con calibres 9 milímetros y 11.25 (45). Su cuerpo permaneció como NN (no identificado) hasta pasado el mediodía de este viernes.

En los últimos tres años y medio se registraron en Villa Gobernador Gálvez 65 homicidios (23 en 2018; 14 en 2019; 22 en 2020 y 6 en lo que va de 2021), muchos de ellos ligados a las batallas desatadas por el control territorial entre las huestes del asesinado Carlos “Jerry” Gaeta (un ex "Pollo" Bassi) y el detenido Daniel “Gordo Dany” Noguera. “Jerry” fue asesinado el 5 de agosto del 2020 y esa misma noche el “Gordo Dany” fue apresado y acusado de la autoría intelectual del crimen de su rival.

La cifra récord de crímenes en la ciudad ubicada al sur del Saladillo estuvo dada entre 2013 y 2014, cuando hubo 53 asesinatos sobre los 514 de todo el departamento Rosario, según estadísticas propias de este medio. Jerry está muerto, el Gordo Dany está preso, pero la guerra continúa. A esos nombres podría sumársele el nombre de otro jugador, Leandro "Pollo" Vinardi, quien también está tras las rejas aunque en Villa Gobernador Gálvez algunos vecinos dicen que sus hombres están en el juego. Rodríguez fue el apellido del sexto asesinado en Villa Gobernador Gálvez este año.

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Sobre uno de los laterales del frigorífico Paladini se levantan tres tres barrios popularmente conocidos como La Vigil, Bajada Vigil y Costa Esperanza. Esta última territorio del Gordo Dany Noguera. Todo lo que sea orientación en Costa Esperanza es a ojo. Las calles conocidas son Comandante Espora, 20 de Junio y José Ingenieros (de las que topan contra el río o la barranca), además de Ecuador, que es la última transversal de peso. A partir de Ecuador, dentro del barrio, es “cerca de donde están esas dos banderas” o “de la verdulería serán unos 50 metros más”. No se visualiza numeración aunque la mayoría de las casas tienen un número que da idea de que fueron censadas en algún momento.

El crimen de Rodríguez ocurrió en un pasillo que se abre sobre 20 de Junio a unos 250 metros de Ecuador hacia el río. Y desde 20 de Junio unos 100 metros por un pasillo zigzagueante hacia Comandante Espora. En el ingreso a una tapera fue asesinado Rodríguez, un hombre que, según cuentan quienes lo conocieron, llevaba un ostentoso tatuaje en la espalda de dos revólveres y una leyenda. Su último domicilio conocido está ubicado en Pedro Lino Funes al 2100, en las inmediaciones de los monoblocks del Fonavi Parque Oeste del barrio rosarino de Villa Urquiza, a 17 kilómetros de donde lo ejecutaron.

Un barrio áspero

La crónica del asesinato de Rodríguez tiene como lugares comunes que los vecinos decían saber más del crimen mientras más alejado del lugar se estaba y que hubo residentes que dijeron no haber escuchado una veintena de disparos, puede que más, ubicados a un puñado de metros de la escena del crimen. “En el barrio las peores cosas que te pueden pasar es que te confundan con la policía o que pienses que sos una buchona”, señaló una vecina de la cuadra poniendo en caja que nadie de los que estaban alrededor hablarían y que lo que manda en el lugar es el miedo. “Este barrio era áspero, pero desde que se levantó aquello (señalando Costa Esperanza desde uno de los barrios linderos), hace 10 o 12 años, se terminó de pudrir. Las balaceras son a diario. Uno escucha y se queda adentro. Lo peor que te puede pasar es que se escuchen los tiros y tus hijos estén en la calle. Si los tenés adentro escuchas y al otro día te enteras. Para ellos es la ley de la selva”, explicó una residente de voz atenuada, cordial y amable.

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Es un pedazo de tierra acostumbrado a los vaivenes de las disputas territoriales. La noche del 1º de agosto del año pasado Alexis Chaparro y Nahuel Villar fueron emboscado sobre Comandante Espora a unos 200 metros del río, en inmediaciones del remanso La Vigil, cuando circulaban en una Honda CG 150 azul. Chaparro tenía 24 años y Villar 21. Uno trabaja en el frigorífico Swift y el otro era albañil. Ambos fueron emboscados en un sector humilde de Villa Gobernador Gálvez donde conviven pescadores y vecinos llegados desde otros barrios. Cuando completaron la maniobra con la moto para salir de ese lugar y trepar la cuesta de calle Espora, al menos dos muchachos armados salieron en medio de la oscuridad de atrás de unos matorrales y los fulminaron a tiros. Chaparro recibió siete impactos en el tórax y un disparo de remate en el cráneo. Villar fue alcanzado por seis balas en el tórax y otra de remate en la cabeza. Tras ello los pistoleros se fueron sin robarles nada.

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Pasillo de chapas

El pasillo donde pasó sus últimas horas Leonardo Rodríguez es estrecho, plagado de chapas y se presenta como desalentador para el forastero. Penetra en el corazón de manzana por detrás de los clubes de fútbol infantil Defensores de Central, con ingreso por Espora, y Riberas Del Paraná, que tiene entrada por la esquina de Espora y Ecuador. El desconocdio camina hacia adelante sin poder saber que es lo que espera al doblar el próximo codo y afinando el oído estimando que viene por detrás. La pared compacta de chapas oxidadas impide diferenciar qué es pared y qué es puerta. La presencia de dos nenes jugando a las bolitas en medio del pasillo fue el único gesto tranquilizador. “Si esto parece asfixiante imagínalo a las 2 de la mañana sin más luces que la de los ranchos”, explicó un fuente allegada a la pesquisa en manos de la fiscal Gisella Paolicelli.

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Rodríguez fue ejecutado unos 250 metros al este del cruce de 20 de Junio y Ecuador.

Rodríguez fue ejecutado unos 250 metros al este del cruce de 20 de Junio y Ecuador.

A partir de la identificación del cuerpo, los investigadores comenzaron a hurgar en la vida de la víctima para conocer que lo llevó a morir en Costa Esperanza. De acuerdo a lo que pudo reconstruirse alrededor de las 19.50 del jueves una secuencia ensordecedora de veinte detonaciones, o más, marcaron que la muerte se paseaba por la entrañas de la barriada. Al llegar la policía encontró a Rodríguez muerto, acribillado a balazos. Los vecinos que fueron tomados como testigos dijeron que la víctima era nueva en el barrio y que no habían tenido trato con él. Que escucharon las detonaciones y que cuando salieron lo encontraron muerto.

La policía secuestró vainas calibres 9 milímetros y 11.25 (la conocida 45). El médico policial revisó el cuerpo y constató al menos una docena de orificios en tórax, abdomen y una de sus manos. En la escena del crimen recolectaron ocho vainas servidas y un celular que fue enviado a peritar. Al no tener identificación, la fiscal ordenó que le tomaran al muerto huellas dactiloscópicas para identificarlo. Algo que sucedió 16 horas más tarde en el Instituto Médico Legal (IML).

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