POLICIALES

Emboscaron a dos jóvenes que iban en una moto y los acribillaron a balazos

Ocurrió la noche del viernes en la zona costera de Villa Gobernador Gálvez. A las víctimas, de 21 y 24 años, no les robaron ningún objeto.

Domingo 02 de Agosto de 2020

Lo último que hicieron en su vida Alexis Chaparro y Nahuel Villar fue maniobrar la moto Honda CG 150 azul en la que circulaban por un camino cercano al remanso La Vigil, en la zona de Costa Esperanza de Villa Gobernador Gálvez. Cuando completaron la maniobra para trepar la cuesta de calle Espora, al menos dos muchachos armados salieron en medio de la oscuridad de atrás de unos matorrales y los fulminaron a tiros. Chaparro recibió siete impactos en el tórax y un disparo de remate en el cráneo. Villar fue alcanzado por seis balas en el tórax y otra de remate en la cabeza. Tras ello los pistoleros se fueron sin robarles nada. Con este doble crimen, Villa Gobernador Gálvez sumó en los primeros siete meses del año una docena de homicidios.

La calle Comandante Espora termina su trayectoria contra el río Paraná, al costado del frigorífico Paladini, en la zona conocida como remanso La Vigil. Los vecinos del lugar dicen que "de noche es una boca de lobos, no hay alumbrado público y todo está tapado de matorrales, como en un monte. En las épocas de Pedro González (fallecido ex intendente) por lo menos cortaban los yuyos de vez en cuando, pero esta gestión no nos considera vecinos. Si hubiese habido luz en la calle y no hubieran estado esos matorrales a estos pibes no los emboscaban como a perros", explicó un vecino.

Laburantes

Chaparro tenía 24 años y Villar 21. Uno trabaja en el frigorífico Swift y el otro era albañil. Ambos fueron emboscados en un sector humilde de Villa Gobernador Gálvez donde conviven pescadores y vecinos llegados desde otros barrios. Para llegar al lugar hay que transitar por calle Espora hasta el fin del pavimento y descender unos 200 metros por un sendero de tierra en el barranco hasta la bifurcación de una calle que los vecinos llaman Costanera, un punto casi invisible a la caída del sol, sin registro catastral y que el río tapa cuando crece.

Todo ocurrió alrededor de las 20 del viernes cuando Chaparro y Villar bajaron por Espora hacia el río conduciendo la moto detrás de un auto. Cuando llegaron a la bifurcación de la Costanera la moto giró en "U", como para retomar la calle y el auto siguió por la costa. Entonces, de entre los matorrales salieron al menos dos hombres armados que los acribillaron. "Se vieron los destellos de las armas. Primero se escuchó una seguidilla de disparos como de pistola y luego balazos sueltos. Los mataron como a perros y estaban desarmados. Para mí eran dos perejiles que entregaron para que los maten", explicó un residente de la zona. La moto, que fue alcanzada por balas calibre 9 milímetros, quedó tirada junto a las víctimas.

El motivo del doble crimen lo deberá investigar la fiscal de la Unidad de Homicidios Marisol Fabbro. Como contexto del hecho, los vecinos confiaron que en la zona hay al menos tres puntos de venta de drogas en pocas cuadras. A tal punto que ayer, donde termina el pavimento, podían verse un par de pibes que actuaban como vigías y que al ver el auto de alquiler en el llegó este cronista tomaron sus celulares y cantaron el alerta.

Amigos de las víctimas indicaron que alrededor de las 19 Chaparro y Villar estaban reunidos con ellos en el barrio Mortelari, donde vivían, a 45 cuadras de la escena criminal. Y que a esa hora los perdieron de vista. Recién supieron de ellos a las 23, cuando ambos estaban muertos.

Mataron de un balazo a un repartidor de un auto a otro

Marcos Ledesma, de 34 años, era repartidor de lácteos y vivía en el barrio Refinería. El viernes al mediodía iba como acompañante en un Fiat Uno con el que realizaba su trabajo junto a un compañero. Cuando se detuvieron en el semáforo de Santa Fe y Gutenberg desde otro vehículo tipo utilitario blanco que se paró a la par le dispararon sin mediar palabras. Ledesma recibió un balazo en la cabeza y su compañero lo llevó hasta el Hospital Carrasco, desde donde lo derivaron al Centenario. Allí murió pasadas las 17 del viernes.

   Con el transcurso de las horas y el avance de la investigación, la fiscal Marisol Fabbro ordenó a la Brigada de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que detuviera a Abel Alberto V., de 28 años y afincado en Fisherton Industrial, como sospechoso de ejecutar el crimen. Sobre el móvil del fatal ataque dijeron que el detenido fue pareja de la actual novia de Ledesma y lo habría matado por celos.

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