Policiales

Don Juan, el hombre que murió tras una dura golpiza

El 31 de agosto entró al Heca malherido y falleció el lunes pasado. En el barrio hablan de un buen tipo, al límite de la indigencia, a quien le quieren usurpar la casa

Lunes 18 de Septiembre de 2017

Don Juan José Espinosa murió el lunes a la tarde en el Hospital de Emergencias. Según la versión oficial, el hombre de 69 años había ingresado al centro asistencial el 31 de agosto con un traumatismo de cráneo severo y acompañado por un vecino. Desde la Fiscalía Regional se indicó que "esos golpes habrían sido producidos por una golpiza".

Don Juan vivía en Fader al 3100, en el barrio Godoy, donde los vecinos lo describieron como alguien que estaba al límite de la indigencia. Una mujer de la cuadra le dijo a La Capital que "dos o tres días antes de que fuera internado, don Juan fue atacado en la calle". La mujer recordó: "Me contó que le habían pegado en la placita, dos hombres que andaban en moto. «Todo eso es porque quieren que me muera», me dijo. Se hizo atender, no sé dónde, y se quedó en su casa hasta que lo internaron", rememoró la vecina.

La muerte de Espinosa fue investigada en primera instancia por el fiscal Luis Schiappa Pietra, quien ordenó a la Policía de Investigaciones (PDI) que buscará testimonios para clarificar el contexto en el que fue atacado el hombre. Luego el expediente pasó a manos de Rafael Coria.

En tanto, desde prensa de Fiscalía se dijo que "el preinforme de la autopsia dictaminó que el fallecimiento (de Espinosa) fue por traumatismo de cráneo, aunque no se pudo corroborar el origen de los golpes". Lo cierto es que su muerte desató en el barrio una usina de reclamos por la vivienda que ocupaba la víctima, en la esquina de Fader y Bertolé.

Intento de usurpación

Los vecinos indicaron que Espinosa no tenía esposa ni hijos. Sí una prima que reside en el barrio. La casa en la que vivía era compartida por una familia a modo de un alquiler informal. Y una vecina realizó el 7 de septiembre, cuatro días antes del deceso de Espinosa, una denuncia en la comisaría 32ª por un intento de usurpación de la vivienda que recayó en la Fiscalía de Flagrancia. Desde allí se indicó que "se tomaron testimonios pero no hay indicios claros que corroboren esa versión. Se tomarán más testimonios y hay líneas por investigar".

Los habitantes de Fader al 3100 relataron, no sin matices, la muerte trágica de "un buen vecino". Uno de los residentes exhibió al cronista un video filmado con un celular donde se escucha a un hombre mayor (que sería Espinosa) contar sus pesares. Una especie de obituario en primera persona donde el supuesto Espinosa cuenta que tiene 70 años, que sus padres y una hermana ya estaban muertos y que era visitado sólo "por una sobrina que me lava la ropa". En la grabación el hombre contó que se sentía sólo y se mostraba agradecido con un par de vecinas que lo asistían. El audio tiene fecha del 3 de agosto, un mes antes de la muerte. Quien lo grabó contó que lo hizo en "un arranque circunstancial" al ver la orfandad en la que se movía Espinosa.

Otro vecino llamó a la redacción de este diario, identificándose como quien acompañó a Espinosa al Heca, para desmentir que lo hubiera dejado "abandonado" allí, sino que fue él quien lo acompañó hasta el último día de vida.

Un viejo club

Las referencias en cuanto al hecho en el cual Espinosa fue golpeado son vagas. Pero dialogar con las mujeres del barrio suma datos para comprender cómo vivía don Juan. Hasta el 31 de agosto Espinosa habitó un caserón de Fader y Bertolé, a unos 50 metros de donde funcionó hasta marzo de 2015 la comisaría 32ª, hoy tapiada para evitar su usurpación. La casa de Espinosa era conocida antaño como "un club de bochas donde los fines de semana se juntaban a jugar a las cartas y la lotería. Los fines de semana, en la esquina, siempre se juntaban a comer asado y a tocar el acordeón", contó otro vecino. "Don Juan era una persona muy generosa. Era jubilado, pero siempre tenía un mango. Entonces por ahí si alguno se quedaba sin plata el te prestaba, de buen tipo", indicó el residente.

Para otros, Don Juan "no estaba bien de la cabeza, aunque no era agresivo ni mucho menos. Era un hombre entregado a la bebida que por ahí se juntaba con los borrachines de la plaza (de Fader y Rivarola). Por ahí lo veían ordenando el tránsito, porque tenía ese yeite al no andar bien del bocho", relató una vecina. Pero nadie pudo dar datos certeros sobre los familiares de Don Juan, lo que impidió que este medio pudiera contactarlos para ahondar en su vida.

"Lo que se dice en el barrio es que unos borrachines le pegaron en la cabeza un fierrazo. Que él se fue a hacer atender y se quedó en su casa. En la calle se lo veía con la cabeza vendada. Dos o tres días después de eso se descompuso en su casa y un vecino lo llevó al Heca. Y ahí fue empeorando hasta que murió", agregó la mujer.

Buena parte de los vecinos consultados sobre la suerte de Espinosa no dejaron de plantear, en distintos contextos, lo que sucedió con los bienes del hombre mientras agonizaba en el Heca. Desde la Fiscalía Regional se confirmó que el "7 de septiembre ingresó en la comisaría 32ª una denuncia por un supuesto intento de usurpación del domicilio del fallecido". También se indicó que el 31 de agosto, la fecha en la que Espinosa ingresó al hospital, no se realizaron consultas a la unidad de Flagrancia sobre hechos de violencia en esa zona. Vale aclarar que los vecinos indicaron que fue agredido "dos o tres días antes" y que si bien se hizo atender nadie conocía en dónde.

El miércoles, 48 horas después del deceso de Espinosa, el fiscal Schiappa Pietra ordenó que se le practique la autopsia "para corroborar la causa del fallecimiento, se releve el libro de guardia (del hospital), se tome declaración a los médicos, familiares y al vecino que lo acompañó al Heca". También se comenzó a investigar una versión que daba cuenta que (Espinosa) fue atendido en un dispensario antes de ingresar al Heca. Y se informó que se le tomó declaración al personal policial del Heca "por el retraso en el aviso de lo sucedido". Luego el expediente pasó a manos del fiscal Coria.

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