"El sabe a qué me dedico. Por eso me dijo que tenía una casa para ir a robar.
Que había dinero debajo de un DVD y en una rejilla de ventilación". La declaración de un hombre
detenido in fraganti cuando terminaba de desvalijar un departamento céntrico, y que según confesó
se lo había entregado un policía, terminó de delinear una serie de delitos encadenados por los que
ahora cuatro uniformados fueron procesados.
La resolución del juez de Instrucción Javier Beltramone alcanza al agente de la
seccional 16ª Fernando Odriozola, de 33 años; al sumariante de la comisaría 1ª Ricardo Cravero, de
30; y a los efectivos del Comando Radioeléctrico Iván Daniel Carricante, de 33, y Néstor Jesús
Campana, de 23 años. Según el fallo, habrían intervenido en distintos tramos de una saga de
mejicaneadas e irregularidades cometidas tras el robo de 15 mil pesos y electrodomésticos de un
departamento de Mendoza y Juan Manuel de Rosas, ocurrido hace cuatro meses.
La situación más grave es la de Odriozola, procesado como autor de robo agravado
por su carácter de funcionario público, incumplimiento de los deberes de funcionario, apremios
ilegales y extorsión. Además lo embargaron en 20 mil pesos. En tanto, Cravero fue procesado por
extorsión, falsedad ideológica e incumplimiento de deberes. Los dos siguen presos por la gravedad
de los delitos imputados. Por su parte, los hombres del Comando fueron excarcelados y procesados
como partícipes secundarios de robo agravado, falsedad ideológica e incumplimiento de deberes.
Lo entregó. Lo que se desprende de la resolución judicial es que Odriozola le
entregó a un ladrón que estuvo alojado en la 16ª el robo de la casa de un amigo. No contento con
eso, lo acompañó a concretarlo. El hecho se frustró al ser advertido por los vecinos, quienes
avisaron al Comando. Al llegar al lugar, los hombres de la fuerza de calle negociaron con su colega
para no implicarlo en el caso y se llevaron preso al cómplice. Una vez en la seccional, el
sumariante y el policía que ideó el golpe le exigieron dinero a la concubina del detenido a cambio
de favorecerlo en la causa. Y finalmente, al preso lo golpearon para que no hablara.
La secuencia de delitos comenzó el 1º de mayo pasado cuando un departamento
céntrico fue vaciado en ausencia de sus dueños. Las sospechas comenzaron al día siguiente, cuando
el dueño de casa denunció que había advertido conductas extrañas en la seccional. Por ejemplo,
señaló que entre las cosas recuparadas faltaban una cámara digital, un MP3, ropa de marca y el
dinero, que estaba en un lugar muy específico de la casa y fue el único violentado por los
ladrones. También refirió que dos bolsos usados por los asaltantes para cargar cosas se los habían
devuelto vacíos.
Eso al muchacho le pareció extraño porque sus vecinos le habían comentado que la
policía sorprendió a los ladrones luego de que cargaran las cosas robadas en un taxi. Y lo
sorprendió que de las valijas faltara justo la ropa a estrenar, cuando el detenido no había tenido
tiempo de seleccionar las prendas.
Algo que no cierra.Al juez, en tanto, le resultó llamativo que detalles del acta
del Comando no coincidieran con el relato de los testigos. En el documento policial se señala que
uno de los ladrones había escapado en moto cuando nadie había advertido un rodado así en el lugar.
Los vecinos vieron a dos personas bajando cosas del edificio y llamaron a la policía, que llegó
justo cuando los ladrones pararon un taxi para escapar.
Cuando a la víctima le preguntaron si había comentado con alguien que estaría
ausente ese día reveló que había llamado a Odriozola para saludarlo por el día del trabajador ya
que era "muy amigo" de él y de su familia (ver aparte). El robo fue a los 20 minutos de ese
llamado.
Otro dato sugestivo es que, tras la noticia del robo, la víctima llamó a su
amigo policía para que lo asesorara. Odriozola fue a la seccional 1ª y le confió que conocía al
detenido porque había estado preso en la 16ª hasta una semana antes.
En efecto, el detenido había estado preso allí por una falta. Pero tras ser
procesado por el robo agravado al departamento, el 7 de septiembre pasado rompió el silencio ante
el juez. "No me quiero comer el garrón yo solo", señaló.
La confesión. Entonces reveló que durante su estadía en la 16ª había conocido a
Odriozola, quien le dijo que "tenía un negocio para tirarle". Cuando salió en libertad, le dijo que
volviera a la semana y le entregó un papel con la dirección de la casa.
El día del hecho, señaló, se encontró con Odriozola en la esquina del domicilio
y acordaron: el policía se quedaría con el dinero y él con los electrodomésticos. El uniformado,
dijo, lo acompañó al edificio, abrió la puerta de calle con una llave y rompió la cerradura del
departamento con un destornillador. "Comencé a sustraer dinero. Era un toco grande, todos billetes
de 100. También había un cheque y varias joyas", indicó.
Una vez concluido el trabajo, le entregó al policía el dinero, el cheque y
algunas joyas. Minutos más tarde, cuando lo bajaron del taxi y lo introdujeron en el patrullero,
vio que "Odriozola se mantenía pasivo, conversando con el otro policía".
En la investigación judicial se consideró demostrado que, una vez en la
seccional, Odriozola y Cravero llamaron por teléfono desde el celular del padre de la víctima a la
concubina del preso y le pidieron 15 mil pesos a cambio de no complicarlo en la causa. "Yo tengo
poder para hacer cualquier cosa, y si quiero le meto un arma, le subo la carátula a robo calificado
y no sale más", contó la mujer que le dijo uno de los policías. La mujer vendió un televisor en 700
pesos y llevó ese dinero a la seccional.
Golpiza. Por último, se constató que el preso sufrió apremios ilegales en la 1ª.
El médico forense le detectó una herida cortante en la región frontal, excoriaciones en las
rodillas y el codo izquierdo y una hipertrofia leve en el brazo izquierdo. "Odriozola me empezó a
pegar con un palo, con un revólver en la cabeza y patadas. Me pateó el brazo izquierdo y me lo
dobló todo, tengo un dolor tremendo hace dos meses. Debo tener alguna fractura o fisura", reveló al
ampliar su indagatoria.
En la resolución, el juez planteó que no está descartada la participación de una
tercera persona en el robo. Y señaló que el acta del Comando tiene fasledades: "Es un absurdo
carente de lógica sostener que si (los ladrones) estaban subiendo a un taxi, luego uno de ellos
escapara en moto. Es más: el único testigo que ofrecen es quien nada ve respecto de la detención.
Dicho de otro modo, cuidadosamente evitan encontrar testigos que avalen su proceder. Todo hace
presumir entonces que tanto Campana como Carricarte, al encontrarse con Odriozola actúan en
connivencia espontánea con este permitiéndole su fuga".
Respecto de Odriozola, consideró que planificó el hecho y cometió los apremios.
En tanto que Cravero "ha tenido un claro dominio de los hechos". La resolución fue apelada por los
defensores de los policías.