Policiales

Confirman una condena a 20 años a un muchacho por dos asesinatos

Joel Ibarra había sido sentenciado por matar a dos adolescentes y herir a otro en un raíd de tiros que efectuó desde una moto en febrero de 2013

Lunes 13 de Noviembre de 2017

La Cámara Penal confirmó la condena a 20 años de cárcel a un joven acusado de asesinar a dos adolescentes y herir a otro en un violento raíd de disparos que, como acompañante de una moto, protagonizara cuatro años atrás durante media hora por calles y pasillos de Tablada.

El hecho data de febrero de 2013 y en diciembre pasado Joel Gabriel Ibarra, de 23 años, fue hallado culpable de matar Horacio Nicolás López y a Nicolás Iván Basualdo, así como de balear a Alan Leon. La jueza de Sentencia María Isabel Mas Varela lo sentenció a 20 años por los dos crímenes y las lesiones, delitos agravados por el uso de arma de fuego y la participación de un menor de edad.

Ese fallo fue apelado por la defensa, que argumentó que la investigación se basaba en rumores y comentarios más que en elementos de prueba concretos. Sin embargo, días atrás los camaristas Daniel Acosta, Guillermo Llaudet y Georgina Depetris confirmaron por unanimidad la resolución de Mas Varela por entender que del análisis de los indicios y las pruebas, inscriptos en la espiral de violencia que entonces atravesaba esa zona de la ciudad, se podía concluir con certeza que Ibarra fue el autor.

Recorrido

Joel llegó a juicio acusado de protagonizar al menos tres balaceras en unos 20 minutos el 16 de febrero de 2013 mientras iba como acompañante en una moto conducida por "Matute" que entonces tenía 17 años.

Según la imputación, a las 0.36 el dúo apareció en un pasillo de Ayacucho al 4000 donde Ibarra abrió fuego y mató a López, un chico de 18 años sin antecedentes penales que recibió tres balazos en hombro derecho, antebrazo izquierdo y cintura.

Acto seguido, y tras atravesar calles y pasillos internos del barrio, a las 0.49 la moto llegó hasta Esmeralda al 3700 donde Joel disparó contra un grupo de jóvenes. León recibió un balazo que le provocó una fractura de fémur en la pierna derecha.

Finalmente, a las 0.56 llegaron al cruce de Grandoli y pasaje Page donde Ibarra se bajó a disparar. Alcanzado por una bala que entró por el cuello y salió por la sien, Basualdo quedó muerto sobre la calzada.

Casi un año después, el 16 de enero de 2014 fue apresado Ibarra, quien luego de escapar de una granja para adictos fue recapturado en marzo del año siguiente. Matute estuvo prófugo más de dos años hasta que en octubre de 2015, ya con 20 años, quedó detenido al ingresar baleado al Hospital Provincial. En octubre de 2016 una jueza de Menores lo declaró penalmente responsable como partícipe necesario del hecho.

"Me enteré de que me acusaban por el diario. Me fui porque no iba a quedar preso por algo que no hice. De la granja me fui porque me enteré de que el padre de Nicolás López quería asesinarme. No tengo nada que ver con estos hechos. Me ofrecieron un abreviado y lo rechacé porque no me voy a hacer cargo de lo que no hice", declaró Joel al inicio del juicio en el que la fiscalía pidió 25 años de cárcel.

Ya entonces el defensor Fausto Yrure, al pedir la absolución, planteó que toda la acusación había nacido de un rumor que todos repitieron sin explicar de dónde había nacido.

Arbitrariedades

Al plantear su apelación, Yrure cuestionó cómo se habían valorado los testimonios y pruebas presentadas en el juicio. Tildó de arbitraria la sentencia porque ningún testigo había sindicado durante el debate a su defendido como el agresor. Sostuvo que la jueza sólo valoró las declaraciones incriminantes y desechó otras. Y remarcó contradicciones de testigos al citar testimonios de personas que no vieron lo sucedido y otros de que gente que negó lo que había expresado anteriormente.

Por su parte el fiscal de Cámaras Guillermo Corbella ponderó el análisis que hizo la jueza de las pruebas directas e indiciarias. Para él quedó demostrado que Ibarra fue el tirador en los tres hechos, "cometidos con la misma modalidad" y tipo de arma. En tal sentido, apeló al informe de Reconstrucciones Integrales de la policía usado por el Juzgado de Menores al analizar la conducta de Matute. También se refirió a las contradicciones de un testigo que no ratificó en el juicio a Joel lo declarado en el proceso a Matute. Para Corbella este joven, que incluso negó las lesiones sufridas en la misma balacera que Léon, quiso revertir su testimonio por miedo a represalias.

Espiral de violencia

El camarista Acosta, en primer lugar, avaló la metodología de la jueza para vincular pruebas e indicios, como el material balístico colectado, la proximidad de los hechos y los modus operandi. Además enmarcó los hechos en "la espiral de violencia verificada desde 2009" con un "crecimiento exponencial de los homicidios" a partir de la "transformación del mercado del delito". Enfocó en episodios de disputas territoriales en los que "el amedrentamiento mutó a la eliminación física del competidor". Y al evaluar contradicciones de algunos testigos dijo que no se podía analizar sin considerar el contexto violento.

Sobre el valor de la prueba indiciaria, dijo que "a veces permite llegar a certeza si se la evalúa en forma complementaria" con otra evidencia. "Más allá de su proximidad espacio temporal, los hechos tenían similares características en cuanto a tipo de arma, distribución de tareas y seguir tirando tras la primera balacera", lo que podría ser "una forma de cubrir la retirada en un contexto muy violento pues a dos de las víctimas les hallaron armas de fuego, lo que justifica la modalidad referida".

El voto de Acosta fue respaldado por Llaudet y Depetris —el primero ahondó en consideraciones sobre el contexto de los hechos y el comportamiento procesal de los testigos que no ratificaron sus dichos en el juicio— y finalmente confirmaron en su totalidad el fallo de primera instancia.

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