El Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe condenó este lunes a Luis Paz a 13 años y 9 meses de cárcel como jefe de una organización narco desbaratada en 2018 por la Policía Federal y que tenía como epicentros las ciudades de Santa Fe, Rosario y Villa Constitución. El hombre de 66 años, ex mánager de boxeo y oscuro empresario con vínculos judiciales, es el padre de Martín “Fantasma” Paz, cuyo asesinato —aún impune— el 8 de septiembre de 2012 derivó en la investigación del entonces juez de Instrucción Juan Carlos Vienna que culminó con el juicio oral —y sus respectivas condenas— a Los Monos.
El TOF integrado por los jueces Germán Sutter Schneider, Mario Gambacorta y Eugenio Martínez Ferrero —este último por teleconferencia desde los tribunales de Rosario— dio a conocer el veredicto ayer al mediodía mientras que los fundamentos estarán a partir de la semana próxima. Esta la primera sentencia contra Paz, condenado como “organizador de tráfico de estupefacientes en las modalidades de comercio, tenencia con fines de comercialización y transporte, agravado por la intervención de tres o más personas en forma organizada para en concurso real con el de lavado de activos”, en carácter de autor.
El fallo impone además una multa de 2.450.000 pesos más la suma equivalente a tres veces el valor de los bienes a decomisar: trece vehículos y cinco inmuebles atribuidos al patrimonio de quien se presentó en el juicio como “carnicero y promotor de boxeo”.
Sobre los otros imputados en la causa, fuentes judiciales indicaron que firmarán en los próximos días sentencias acordadas en procedimientos abreviados. Se trata del arquitecto Andrés Fernando Cantelli, sindicado como hombre de confianza del empresario, y dos transeros de Villa Constitución: Hugo “Gali” Díaz y Carlos “Bocón” Suárez, además de la pareja de éste, Claudia López.
Jefe o tío
Paz fue acusado como organizador y financista de la banda, además de la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. En la investigación de la red que le atribuyeron comandar solía ser mencionado como “El jefe”, “El tío” o “El señor de los cielos” en alusión directa alusión a un capo narco mexicano. Paz adujo que ese apodo obedecía a que “siempre estaba en las nubes, distraído”.
El 26 de diciembre de 2018 el juez federal de Santa Fe Francisco Miño procesó a Paz como responsable de conformar una asociación ilícita dedicada a la venta de drogas. Al empresario rosarino le sumó el agravante de ser el jefe de la organización y por lavar dinero proveniente de la venta de estupefacientes. Según el requerimiento a juicio que formuló la Fiscalía, Paz era el financista de la banda y además quien invertía las ganancias en bienes inmuebles.
La lupa sobre Paz se posó como una derivación de la pesquisa federal en la que se probó el rol de narcopolicía de Edgardo Baigoría, un oscuro agente de la santafesina que dirigía un negocio de venta de drogas en la región centro norte de la provincia con la ayuda de dos gendarmes ya procesados y personas allegadas a Paz como Emanuel Maximiliano González, socio en una de sus empresas. Estos dos últimos fueron condenados a 15 y 9 años de prisión respectivamente en febrero pasado. Baigoría como autor de los delitos de organización del comercio ilícito de estupefacientes y tenencia con fines de comercialización, agravado por su calidad de funcionario público y la cantidad personas intervinientes; y González como partícipe secundario.
En un country
Si bien Paz fue apresado en Rosario, por aquellos días se había afincado en una vivienda del country Los Molinos, ubicado entre Santa Fe y Recreo. En una escucha del 28 de febrero de 2018 entre Paz y su ex pareja, Ana María Ferrari, surgió que “estarían dando una recompensa de dos millones de pesos por la cabeza del ciudadano Paz”, según se indicó en la elevación a juicio. Así fue que el padre del Fantasma, aconsejado por Baigoría, buscó refugio en Santa Fe para escapar de Los Monos, a quienes se les atribuía haber ofrecido la recompensa.
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De puño y letra. La carta y la tapa que Luis Paz mandó a este diario para contar su verdad de la historia.
Estando en Santa Fe, Paz compró cinco terrenos en Los Molinos. Además poseía una mansión en el límite de Rosario y Funes, a pocas cuadras del estadio mundialista de hockey. Entre las empresas que figuraron a su nombre se destaca en la investigación “La Nueva Esperanza SRL”, con domicilio legal en Santa Fe y de la cual es gerenta una de sus hijas, dedicada a la venta por menor de muebles, electrodomésticos, motos, bicicletas y artefactos para el hogar. En Santo Tomé fue parte de la sociedad comercial “La Distinción SRL”, que se dedicaba a prestar servicios de grúa y remolques, reparación y compraventa de vehículos de toda clase.
Otro detalle que la fiscalía expuso en la elevación a juicio, para contextualizar a Paz como sindicado narco y sus contactos en Santa Fe, es que el BMW Z4 en el que mataron al Fantasma fue secuestrado en agosto de 2017 por efectivos de Prefectura Naval en una cochera ubicada en San Jerónimo entre General López y Monseñor Zazpe, en el barrio Sur de la capital provincial. La cochera era propiedad del narcotraficante del distrito costero de Alto Verde Sergio “Zurdo” Villarroel, condenado en 2018 a nueve años de prisión como el organizador de una banda proveía de estupefacientes a distintos puntos de venta de la ciudad y la región.
Su lucha
Se recuerda que mientras estuvo preso en el pabellón 8 de la cárcel Federal 6 de Rawson, Paz escribió el libro “El Fantasma. Su lucha por la verdad y la justicia”. Una autobiografía de poco más de 100 páginas en la que, además de contar sus años de juventud y sus días privado de la libertad, dio rienda suelta a lo que catalogó como una “lucha por desbaratar a la banda de Los Monos”, a la que culpa del crimen de su hijo Martín y por lo que seguramente colaboró con el juez Vienna a lo largo de la causa.
En uno de los de 27 capítulos de su libro afirmó estar “preso sin ninguna prueba” en su contra, además de atribuir en parte a los medios de prensa haber sido detenido. “Los medios periodísticos tienen mucho que ver con esto que me pasa. Ellos, sin ningún elemento probatorio, me hicieron responsable de tantos delitos que no alcanzaría este libro para mencionarlos. Pero les digo que así como en el fuero (de la Justicia) provincial pude demostrar que jamás maté ni mandé a matar a nadie, también voy a demostrar en el fuero federal que jamás negocié con estupefacientes”, indicó.
Sin embargo, al menos en la primera instancia del juicio oral, la Justicia Federal consideró lo contrario.