Andrés Pillín Bracamonte, el jefe de la barra brava de Rosario Central, sufrió un tropezón
judicial al ser condenado como autor de amenazas coactivas contra un en ex empleado del club de
Arroyito. Una jueza lo sancionó con dos años de prisión efectiva, es decir que en caso de que el
fallo quede firme debería cumplir esa pena tras las rejas. El hecho ocurrió hace poco más de años,
cuando la institución auriazul estaba intervenida judicialmente en el marco de un concurso de
acreedores y faltaban pocos días para que una asamblea general de socios eligiera a la junta
electoral que supervisaría las elecciones internas.
Según la resolución, Pillín apretó a un empleado para que un nutrido
grupo de socios de una filial de Granadero Baigorria quedaran “en blanco” y pudieran
participar de la que en ese momento era una reunión plenaria. “El imputado hizo uso de las
amenazas para que la víctima hiciera algo en contra de su voluntad. La finalidad de Bracamonte no
fue un beneficio económico (puesto que las cuotas se pagaron) sino violentar la libertad del
empleado para que socios de Baigorria pudieran concurrir a la asamblea que se realizaría dos días
después en la sede del club”, afirmó en los argumentos del fallo la jueza de Sentencia Carina
Lurati.





























