Dos detenidos por integrar la banda de “Chucky Monedita” Núñez aceptaron condenas a 4 años de prisión en un juicio abreviado por sus aportes a las actividades de sicariato del grupo. Uno fue acusado de acompañar a un tiratiros de la organización, a la que se adjudican delitos violentos y narcomenudeo. El otro es un taxista que hizo el seguimiento del mecánico Carlos Argüelles, a quien querían matar por haber declarado en contra de su ex jefe Esteban Alvarado y que finalmente fue asesinado en 2021. Los dos fueron considerados parte de los escalafones más bajos de la estructura criminal.
Las condenas fueron resultado de acuerdos entre partes que aceptaron este martes los jueces Fernando Sosa, María Isabel Mas Varela y Mariano Aliau. Uno de los condenados es Gianfranco Giglione, le dicen “Tonto” o “Fran” y no terminó la escuela primaria. El joven de 22 años aceptó la pena acordada entre el fiscal Pablo Socca y la defensora pública María Celia Pasquali como miembro de una asociación ilícita y por un frustrado hurto de herramientas, delito agravado por la participación de un menor.
Jorge Inocencio Ojeda, el otro condenado, es un hombre de 50 años que manejaba tres taxis en Rosario. Se encargó de hacer inteligencia sobre los pasos de Argüelles desde cuatro meses antes de un primer atentado. Según la condena, reportó esa información al sicario de la banda con fotos, videos y detalles de los movimientos del mecánico. Fue sentenciado como miembro de una asociación ilícita a partir de un acuerdo entre el fiscal Socca y los abogados Nicolás Rodríguez y Martín Frassia.
Los dos recibieron 4 años de prisión. En el caso de Giglione es la pena mínima y se tuvo en cuenta que ocupaba “uno de los escalafones más bajos de la estructura criminal”, donde cumplía “una actividad menos relevante, limitándose a acompañar o ayudar de la manera que sea a otros imputados cuyo rol sí era más preponderante”. También se consideró en su favor la “rápida asunción de responsabilidad” que supone la firma del abreviado.
El mismo criterio se aplicó con Ojeda, quien cumplió una actividad “de alguna manera secundaria, sin perjuicio de estar siempre predispuesto según los objetivos de la asociación”. La sentencia advierte que para las tareas de inteligencia se valió de un servicio público, pero valoró en su favor que lo hizo por un tiempo “no muy extenso, más bien pocos días”.
La organización dirigida desde la cárcel de Piñero por Alejandro Isaías “Chucky Monedita” Núñez, un referente de barrio Tablada que cumple condena por homicidio, se dedicaba a robos, homicidios, extorsiones y venta ilegal de drogas. Un polirrubro de delitos para el que contaban con un alto de poder de fuego.
El grupo buscaba dominio territorial para excluir a bandas rivales. Quedó al descubierto a partir del 28 de octubre de 2020. Ese día fue detenido de manera azarosa Jonatan Alejandro Ribles, sindicado como sicario del grupo, quien intentó evitar un control policial y le secuestraron dos armas y un celular con mensajes sobre aprietes y balaceras.
Ese celular expuso cómo se organizó un frustrado atentado a balazos contra Argüelles, quien estuvo ligado por más de veinte años al jefe narco Esteban Alvarado y en agosto de 2020 declaró contra quien fuera su jefe y amigo. Alvarado fue condenado el año pasado a prisión perpetua por dirigir una violenta banda narco, con el testimonio del mecánico como una de las pruebas en su contra.
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En enero de 2021 un grupo de sicarios logró acercarse a la EcoSport en la que iba Argüelles con su familia en Gaboto al 5500. Le pegaron cuatro tiros, sin herir al conductor ni a su familia. Los mensajes del celular de Ribles revelaron que el taxista Ojeda había seguido al mecánico por media ciudad desde por lo menos cuatro meses antes, entre el 26 y el 28 de octubre de 2020. Lo que fue corroborado con el GPS de los taxis. Lo siguió por la zona de calle Vélez Sarsfield, donde vivía, y pasó el detalle de la EcoSport del mecánico y el número de patente, además de fotos y videos. Advirtió además que tenía custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Pero Argüelles lograba escurrirse de sus atacantes, algo de lo que se quejaba Ribles en los mensajes: “Este viejo hijo de puta es incansable, se me va para todos lados. No es ningún gil el bobo ese”. Que no dieran en el blanco motivó reproches de Chucky, quien compartía pabellón con colaboradores de Alvarado y estaba apurado por cobrar el trabajo. Argüelles fue asesinado ocho meses después, la tarde del 6 de septiembre de 2021. Le dieron dos tiros en la cabeza frente a su pareja y sus hijos en la puerta de su taller mecánico de Garay al 3300.
Giglione, en tanto, fue detenido junto a una decena de personas en procedimientos que marcaron la caída la banda en junio de 2021. Fue considerado uno de los compañeros de Ribles en las balaceras, tarea que en general cumplía como conductor de los vehículos usados en los ataques. Además, fue condenado por haber sustraído, junto con un adolescente de 15 años, una caja con herramientas, una amoladora, una maza y un nivel del patio de una casa de Presidente Quintana al 80. Fue la madrugada del 2 de octubre de 2019. El robo no llegó a concretarse porque unas cuadras después los apresó la policía y recuperó las pertenencias.