El caso de la mujer que denunció haber sido violada en su departamento de
Echesortu tras una reunión de amigos y conocidos derivó ayer en la detención de un joven de 20 años
como el presunto autor de la agresión. El arresto se produjo en la ciudad de Sunchales, 290
kilómetros al norte de Rosario, hasta donde viajó una comisión de policías rosarinos. Además del
arresto del sospechoso, los pesquisas recuperaron varios objetos que pertenecían a la víctima,
entre ellos una computadora portátil, ropa y dos teléfonos celulares.
El arresto de Franco G. no sólo generó un fuerte impacto en Rosario sino también
en Sunchales, ciudad de 20 mil habitantes en la cual el joven estuvo involucrado en un episodio
similar al cometido en Rosario.
Eso ocurrió en 2005, cuando Franco G. ingresó a robar a una casa del centro
sunchalense y sometió sexualmente a una joven. Días después, una marcha de 2 mil vecinos reclamó el
esclarecimiento del hecho. Por aquel suceso, el muchacho estuvo recluido un par de años en el Irar
de Rosario.
Ahora, según fuentes de la Unidad Regional II, el mismo joven aparece como
sospechoso de haber ultrajado a una joven que vive en Mendoza y Cafferata. La noche del 8 de
diciembre, la víctima había organizado una reunión en su vivienda como "previa" para salir después
a algún boliche bailable. A la cita acudieron amigos y conocidos de éstos. Se sospecha que Franco
G. llegó de la mano de uno de los amigos de la dueña de casa.
A solas.Según denunció la joven, la violación se produjo cuando ya se habían
retirado todos los invitados. Sólo quedaron en el lugar ella, su novio y quien terminaría
abusándola. Ese hombre, según declaró la víctima, al parecer se había quedado dormido en un sillón
a causa de una borrachera. Entonces, la muchacha y su novio intentaron despertarlo, pero como no
reaccionaba decidieron dejarlo dormir. Cuando la pareja se relajó en el dormitorio, el individuo
actuó. Armado con un cuchillo, primero dominó al muchacho y luego violó a la mujer. A los dos los
dejó maniatados antes de irse con una notebook, los celulares de las víctimas, 1.200 pesos y varias
prendas de vestir.
Los investigadores comenzaron a mirar detenidamente la lista de invitados que
estuvieron esa noche. Así llegaron hasta un amigo de la víctima que había concurrido con un
conocido de nombre Franco. "El joven declaró que lo conocía porque Franco cuidaba coches o hacía
changas cerca del negocio donde trabaja. Se hicieron amigos y como sabía que estaba solo y que era
de un pueblo, lo invitó a la reunión. Por supuesto, no tenía idea de lo que era capaz de hacer",
contó ayer un vocero.
Llamado delator. Hasta el día del hecho, el imputado se las rebuscaba lavando y
cuidando autos en la calle. A partir de esa pista, la policía obtuvo una fotografía del sospechoso.
De acuerdo a los datos recogidos, el muchacho había llegado a Rosario dos meses antes del ataque.
Pero el dato que terminó de orientar la investigación hacia Sunchales llegó de los celulares de las
víctimas. "Se hizo un rastreo de esos aparatos. Así se los interceptó con dos llamadas realizadas
en Sunchales. Entonces entramos en contacto con la policía de allá para intercambiar información.
De esa forma obtuvimos sus datos porque el sospechoso tenía un antecedente por el mismo delito
cuando era menor. Al parecer regresó a su pueblo el mismo día de la violación", contó una
fuente.
Un grupo de efectivos de la seccional 6ª, al mando del comisario Sergio Roland,
viajó hacia Sunchales con los oficios judiciales para realizar cinco allanamiento. Franco G. fue
arrestado finalmente en la vía pública. La policía lo buscó en la casa de los padres y también
rastreó los elementos robados casa por casa. "Encontramos todo, menos el dinero. Lo otro lo vendió
todo", consignó el vocero.
El imputado será indagado hoy por la jueza de Instrucción Mónica Lamperti, quien
le imputaría abuso sexual agravado, robo calificado y privación ilegal de la libertad.