Buenos Aires. — Una organización de delincuentes que se dedicaba a asaltar viviendas en Capital Federal y a torturar a sus moradores con descargas eléctricas fue desarticulada durante operativos en los cuales fueron detenidas cuatro personas.

Buenos Aires. — Una organización de delincuentes que se dedicaba a asaltar viviendas en Capital Federal y a torturar a sus moradores con descargas eléctricas fue desarticulada durante operativos en los cuales fueron detenidas cuatro personas.
Fueron apresados una mujer y tres hombres, entre ellos el líder de la banda, un ciudadano uruguayo de 35 años conocido con el apodo de Roña, describieron los voceros.
Estado atlético. El cabecilla de los asaltantes fue arrestado tras ser localizado en un gimnasio donde estaba practicando actividad física, en la avenida Corrientes al 5100 del barrio porteño de Villa Crespo.
La investigación para dar con la banda comenzó a fines del año pasado, luego de que la policía recibió una serie de denuncias sobre violentos asaltos ocurridos en viviendas de los barrios de Caballito, Paternal y Flores, entre otros.
Según determinaron, los delincuentes sorprendían a las víctimas en las puertas de sus viviendas y una vez adentro de los domicilios las amenazaban de muerte para que les entregaran todos su valores. En varios casos improvisaron picanas eléctricas con veladores u otros artefactos que encontraban en las casa, para de esa manera amedrentar más a las personas.
Una docente. Uno de los hechos mas violentos, que permitió el inicio de la investigación, ocurrió en una vivienda del barrio de La Paternal. Allí una docente fue torturada con el cable de un velador por parte de uno de los asaltantes, quien atemorizó a la mujer para que le revelara el lugar donde guardaba dinero, joyas y otros valores.
Otro de los asaltos cometidos por los mismos delincuentes se produjo en un domicilio de Caballito, donde también su propietario fue golpeado por el cabecilla de los detenidos.
Tras analizar los robos, los policías establecieron los posibles lugares que frecuentaban los delincuentes y así se estableció que el jefe vivía en Palermo bajo una identidad robada e iba al gimnasio de Villa Crespo, donde resultó arrestado.




Por Facundo Borrego