Policiales

Balean a dos nenes, al quedar en medio de fuego cruzado

Fue la tarde del martes en Brasil al 2600, detrás del Cementerio La Piedad. Una niña de 12 años fue operada y se recupera; su hermanito, de un año, la llevó mejor

Jueves 07 de Diciembre de 2017

"Lo que pasó fue muy grave, pero no va a parar. Hirieron mal a los chiquitos en un lugar donde había otros 15 pibes jugando. A nadie le importa qué es lo que pasa acá, a nadie". Indignada, una vecina de Brasil al 2600 le puso contexto a la balacera en la que dos hermanos, de 12 años y un año y nueve meses, resultaron heridos el martes a la tarde en un humilde barrio ubicado detrás del cementerio La Piedad.

Laura C., de 12 años, y su hermanito Sheri, quedaron en medio de un intercambio de balazos entre dos hombres que fugaban en una moto tras cruzarse con soldaditos de un búnker de venta de drogas que funciona en las inmediaciones. Laura debió ser intervenida quirúrgicamente en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela para extraerle un proyectil del abdomen; a Sheri, por su parte, una bala le quedó alojada en una parte blanda del cuello y no requirió su extracción.

Las circunstancias en la que fueron baleados los niños hizo recordar el asesinato de Melanie Desire Navarro, una nena de 5 años baleada en enero de 2014 mientras jugaba con otros ocho chicos en Flammarión al 4900 (ver aparte).

Un cuadro de miseria

Brasil al 2600, jurisdicción de la seccional 32ª, a las 10 de la mañana. Tres hombres a la vista de una veintena de vecinos estaban consumiendo cocaína en el medio de la calle. "Pero que rica está", gritó uno de ellos mientras un par de perros callejeros lo hostigaban y el cronista caminaba hacia la humilde vivienda de los dos niños baleados el martes a la tarde. Esa imagen se desvaneció entre la indiferencia y la normalización de los vecinos. Por avenida 27 de Febrero el paredón del cementerio está todo pintado como una bandera argentina, celeste, blanca y radiante. Pero al doblar por Brasil al sur, la postal es de pobreza estructural.

Sobre el paredón del cementerio, y al lado de un local que brinda copas de leche de la Federación Organizaciones de Base (FOB), hay un ranchito de chapa oxidadas, maderas y lona de pileta en el que residen desde hace cuatro años Eugenia con sus cuatro hijos (dos mujeres y dos varones) junto a Mónica, la abuela de los niños.

El interior de la vivienda está dividido por viejos muebles sobre un piso de tierra apisonada por el diario transitar. Las chapas están tan oxidadas que se puede espiar por varios agujeritos. Entre el patio y el interior se pasean gallinas, gatos y perros. El murallón del cementerio es la medianera trasera del ranchito de la familia. A media mañana de ayer, en Brasil al 2600, una veintena de vecinos tomaban mate a la sombra de la arboleda o de las propias casas.

Chicos en la calle

En esa misma cuadra el martes, pasadas las 18, unos 17 chicos de diferentes edades jugaban frente a la casa de Eugenia, a 50 metros de avenida 27 de Febrero y a la misma distancia de un punto de venta de drogas. Un quiosco del que ningún vecino habla, pero está, existe. Sobre la pelea a balazos sólo hablarán de dos pandillas que luchan por el control de las calles. No dirán nada más.

"Mis hijos jugaban en la calle porque ésta es una cuadra por la que casi no pasan los autos", explicó la mamá de Laura y Sheri en la puerta del Hospital de Niños. "Nosotros estábamos adentro de la casa con mi hija mayor y un amigo cuando escuchamos detonaciones. Fueron entre seis y ocho balazos", recordó Mónica. "Escuchamos un cuetazo que pegó contra la chapa y cuando salimos mi otro hijo venía con el más chiquito diciendo que le habían pegado un tiro. El bebé sangraba mucho, tenía una herida en el cuello. El proyectil le quedó alojado pero no se lo van a sacar porque no le hizo daño. Mi hija Laura tenía el tiro en la cadera y el proyectil se alojó cerca del intestino grueso", explicó la mujer.

Dos en moto

Los vecinos relataron que a la hora señalada dos hombres en moto llegaron a la cuadra. Primero circularon desde 27 de Febrero hacia el fondo, la zona donde está el búnker de venta de drogas. E inmediatamente salieron desde allí en fuga hacia la avenida. En el medio hubo una lluvia de plomo y proyectiles. En la moto los vecinos individualizaron a un tal "Chino", quien reside al otro lado de 27 de Febrero, en el barrio Franchetti o Belgrano Sudoeste. Los residentes de la cuadra indicaron que hubo disparos de ambos bandos y que la bronca continuará.

Laura quedó desvanecida sobre la calle por el dolor que le provocó el impacto que la alcanzó. Sheri fue llevado hasta su casa por su pequeño hermano. Eugenia explicó que con ayuda de los vecinos a sus hijos los trasladaron en una moto hasta el Policlínico San Martín, ubicado a unas 25 cuadras del escenario de la balacera. "A mis hijos los llevaron en moto y a mí en la camioneta de un vecino", relató la mujer.

Por la gravedad del cuadro desde el Policlínico trasladaron a los niños al Hspital Vícto J. Vilela en ambulancia. Laura ingresó directamente a quirófano. "Lo que estoy pidiendo yo es que haya más seguridad. No puede ser que ocurra lo que pasó", dijo la madre de los niños, que anoche se recuperaban de las heridas. Saber qué ocurrió dependerá de la pesquisa en manos del fiscal de la Unidad de Flagrancia Rodrigo Urruticoechea, quien comisionó a efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) para trabajar sobre el terreno.

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