La noche del viernes una mujer de 38 años fue asesinada tras un ataque a tiros realizado desde un auto en movimiento contra su vivienda de Urquiza al 6000. El frente de la casa, referenciada por los vecinos como un punto de venta de drogas desde hace más de tres años, quedó marcado por varios balazos. En el hecho también fue herido el hijo de seis meses de la víctima fatal y una joven de 22 años.
Verónica Natalia Almada tenía 38 años y vivía con su hijo de seis meses en una casa de Urquiza al 6000. Allí estaban este viernes a la noche cuando cerca de las 22 fueron baleados por al menos cuatro personas encapuchadas que pasaron en un Fiat Punto color rojo. En la casa estaba Almada con su hijo Joel, de seis meses, y una joven de 22 años.
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Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Los tres sufrieron heridas y fueron trasladados al hospital Carrasco por un vecino. En el centro de salud se confirmó el fallecimiento de la mujer, que había recibido en el pecho y en la zona de la cervical. Mientras que las otras dos víctimas quedaron en observación pero fuera de peligro.
"Fueron muchísimos tiros. Yo estaba con mi nene de tres años y nos tuvimos que tirar al piso. Nos dimos un susto tremendo. Pobrecito mi hijo temblaba como una hojita y preguntaba qué estaba pasando", contó la mañana del sábado un vecino que conversó con este diario.
En el frente de la casa de Almada quedaron los balazos marcados sobre la pared. En la vereda, en tanto, se estamparon sobre el piso las huellas de los pies de las víctimas con el rojo de su propia sangre que conducían hacia la calle y hacia el interior de la casa. Una imagen que describe la desesperación de las víctimas hasta que fueron trasladadas hacia el hospital.
En los alrededores del escenario de este nuevo crimen, el número 40 en lo que va del año, los vecinos identificaron a la casa de Almada como un punto de venta de drogas. "Andaba en la venta de merca y esas cosas. Acá ya hubo una balacera hace unos meses contra la misma casa", contó un hombre que vive a pocos metros del lugar del hecho.
La investigación del hecho quedó a cargo del fiscal de Homicidios Adrián Spelta, quien ordenó una serie de medidas al gabinete criminalístico. En la escena del crimen se encontraron 20 vainas servidas de dos armas distintas, una de calibre 9 milímetros y otra de calibre 22.