Pandemia

Un médico rosarino atendió en un avión a un pasajero con síntomas de coronavirus

Yair Atum trabaja en el Hospital Provincial. En un vuelo que traía repatriados desde Madrid trató a un hombre de 78 años que había ocultado su condición al abordar.

Jueves 26 de Marzo de 2020

El rosarino Yair Atum tiene 32 años, es médico y estaba de vacaciones en Filipinas cuando explotó la pandemia del coronavirus. Tras un largo periplo que incluyó separarse de su novia, dormir en aeropuertos y quedarse varado en Tailandia, se subió este martes en España a un vuelo de repatriación de Aerolíneas Argentinas. El destino quiso que entre el pasaje haya dos profesionales: tuvieron que intervenir de urgencia a un paciente que podría estar infectado con Covid-19.

El objetivo de Atum, al ser especialista en clínica médica y trabajar en el Hospital Centenario de esta ciudad, era volver lo más rápido posible para integrarse a los equipos de salud pública. Pero el recibido en la Universidad Nacional de Rosario nunca se hubiera imaginado lo que le esperaba en ese viaje, en el que junto a otro médico le salvaron la vida a un hombre de 78 años.

Con la tranquilidad del retorno seguro al país, y ya a bordo del vuelo AR-1133 que despegó 19.10 desde Madrid, se disponía a dormir cuando escuchó que una azafata pedía asistencia médica para un pasajero que estaba unas seis filas adelante. Iba una hora y media de vuelo cuando se acercó con otros profesionales. El panorama no era alentador: Carmelo Giglio, que se había subido al avión sin revelar los síntomas que tenía y había tomado paracetamol para ocultar la fiebre, estaba grave.

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“Cuando lo vimos el paciente estaba crítico, con una agitación importante, frecuencia cardíaca y respiratoria elevada y un semblante de moderado a severamente enfermo”, contó Atum a La Capital. Ahí mismo, junto a otro médico aeronáutico de Córdoba, Federico Riorda, comenzaron con las medidas: un diurético endovenoso y corticoide, todo proveído por el “completo kit de seguridad” de Aerolíneas Argentinas.

Destino final

Allí el joven profesional, que también trabaja como internista en el sanatorio Rosendo García, y el médico cordobés hablaron con el capitán. Evaluaron volver a al aeropuerto de Barajas, e incluso en un momento se pensó en aterrizar en Río de Janeiro. La definición modificaba el destino de los otros 300 pasajeros y diez tripulantes voluntarios. Pero la familia quiso volver a Argentina. En Madrid no le habían dado respuesta: hacía una semana que tenía fiebre y sólo le habían recomendado un antitérmico.

“Hicimos todas las maniobras posibles, improvisamos una bigotera rudimentaria para darle oxígeno y lo estabilizamos. Riorda pidió bajar el avión a 10 mil pies para que la concentración de oxigeno mejore. Fue parte de la terapéutica”, recordó el nacido en Paraná, que vive hace quince años en la ciudad y ya se considera rosarino por adopción.

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Con esas maniobras, Giglio mejoró a nivel respiratorio y cardíaco, y el avión activó el protocolo de Covid-19, por el cuadro y por llegar de un área endémica: “Hablando con la familia supimos que hacía un par de días estaba con sintomatología como con tos, problemas para respirar y había tenido fiebre pero no en el avión, porque había tomado paracetamol”, añadió Atum.

Protocolo estricto

A partir de eso, se aisló a todos los pasajeros de alrededor con barbijo, se le bloqueó un baño del avión para su uso exclusivo, y se designaron dos personas de la tripulación exclusivas para atenderlo toda la noche. Llegaron a Ezeiza a las 4 de la mañana e implementaron un protocolo de sanidad de aislamiento estricto, por lo que el enfermo bajó primero junto a su esposa y dos familiares más.

“Luego fuimos bajando por tandas, lo que tomó casi una hora porque te toman todos los datos, son muy estrictos con la distancia entre pasajeros y te ponen barbijos. Sé que ahora está internado crítico y están esperando el hisopado. Pero tiene toda la sintomatología”, admitió el médico.

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Ahora, Yair y su pareja cumplen el aislamiento total en su casa, prestando mucha atención a la limpieza. “Tomamos los recaudos con lo que teníamos, un guante y un barbijo. Quedamos recontra expuestos. Ahora lo principal es estar en cuarentena y esperar a ver si tengo algún síntoma”, reconoció.

Sobre la actitud del hombre, que ocultó sus síntomas para poder viajar, evitó opinar: “Uno como médico no puede juzgar, lo tiene que tratar. Ponemos adelante la vida y dimos apoyo. Si lo escondió, quedará en manos de la Justicia”, aseguró.

En tanto, lamentó que la conducta haya puesto en riesgo a la tripulación de vuelo voluntaria, a los pasajeros y a los médicos que lo atendieron. “Yo vine repatriado para ponerme rápido a trabajar acá. Ahora probablemente tenga que extender mi cuarentena, y no podré hacerlo. Lo más importante es que hay que guardarse en este momento, porque no hay tratamiento”, concluyó.

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