Araceli González se recuperó del coronavirus. La actriz revelo´el pasado viernes 26 de febrero que había dado positiva de la enfermedad y que debía permanecer aislada. También, que su marido, el actor Fabián Mazzei, y su hijo, Tomás Kirzner, se habían contagiado. La pasó mal, según ella misma admitió, pero no requirió ser internada.
Este domingo, ya con el alta médica, la otrora estrella de "La banda del Golden Rocket" contó las sensaciones que le dejó la enfermedad: “Después de mucho tiempo, vuelvo a aparecer en las redes. De verdad, la pasé muy mal. Es un virus que no se lo deseo a nadie. Y los que lo pasaron por su cuerpo saben, perfectamente, lo que se siente.
"Algunos tuvieron mucha más suerte y fue sólo un poco de dolor de cuerpo un día o dos. Pero a otros nos afecta con más potencia. No sé de qué dependerá eso. Si hay alguien que está bien alimentada y se cuida, esa soy yo", continuó la intérprete visiblemente desmejorada.
"Pero creo que me habían bajado las defensas, porque no sólo abordamos nuestra vida sino que también la de muchas personitas que tenemos alrededor durante toda la cuarentena. Y eso llevó a que toda mi familia se contagiara”, añadió.
"Tengo a mí tío y a un sobrinito internados"
“Hoy estamos con un panorama bastante difícil, porque tenemos a mi tío internado, que es como mi papá. Es la persona que estuvo siempre al lado de mi mamá para contenerla y para ayudarla en mi crianza, junto con mis abuelos. Y está inducido a coma. Estamos recibiendo partes diarios", relató González.
Y siguió: "También tengo un sobrinito chiquito que lo amamos. No hay que pensar que a los niños no les pega como nos pega a nosotros. Por favor, no subestimemos más este virus. Vito está con mucha fiebre, hace siete u ocho días internado con su mamá, que terminó de cumplir su Covid junto con su hijo dentro de la clínica”.
Araceli dejó una reflexión a sus seguidores: “Tratemos de colaborar para que todo el mundo tome conciencia de la importancia de cuidarse, de cuidarnos para cuidar al otro. Este virus necesita un ataque profundo, necesitamos la vacuna. Tenemos que ser vacunados todos para que esto se debilite cada vez más”, dijo.
“Yo veo que mamás y papás de distintos amigos están siendo vacunados y eso me da una gran alegría. Nosotros, a las personas mayores de nuestra familia también las tenemos anotadas, esperando ese llamado maravilloso que nos diga: ‘Los pueden vacunar’. Y nosotros como adultos, yo con más de cincuenta años, esperando para cuando me toque. ¡Cuando me toque! Pero lo más importante es acompañarnos”, continuó.
"Psicológicamente te destruye"
La actriz explicó que el coronavirus no sólo ataca el cuerpo sino también la psiquis de las personas. “Esto es algo que quizá no se dice, pero psicológicamente te destruye. Porque todos los días te levantás pensando: ‘¿Qué va a pasar hoy?,’ ‘¿Qué voy a tener?’, ‘Me duele la garganta, me duelen los oídos’, ‘¿Puedo respirar o no puedo? Suceden muchas cosas. Quizás, el que lo vivió sabe de qué hablo. Quizás otros lo vivieron como mi hijo que no tuvo ningún síntoma. Pero todos los días estábamos acá pendientes: ‘¿Hijo estás bien?’ ‘¿Necesitás algo?’, ‘¿Podés respirar bien?’”, afirmó.
“Fue lo más espantoso que me pasó en la vida. Y vengo de una experiencia terrible el año pasado de dos bacterias en sangre", confesó González, y agregó: "No es que sólo tuve el virus y me lo tuve que bancar, sino que estamos alerta todos los días esperando partes para ver cómo está mi tío. Y el parte del enano para que salga. Porque nadie nos cuenta que a los niños también les afecta. Y quizá les afecta más en la parte gastrointestinal y pueden vomitar un montón”.
"Ahora viene el poscovid, reconstruir el cuerpo"
Araceli agradeció a todos los que estuvieron pendientes de su salud, en especial a su esposo. A dos días de haber recibido el alta, la actriz aseguró que era la primera vez que se levantaba, todavía con dolor de cuerpo. “Ahora viene el poscovid que es reconstruir el cuerpo. Bajé mucho de peso. Y tengo que recuperar mi panza porque me afectó muchísimo. Así que tengo que tener mucha fuerza”, insistió.
Finalmente, enfartizó: “Me llené de miedos, de muchos miedos. Miedos que yo no tenía. Miedos que no se potenciaban nunca. Así que hay mucho trabajo posterior al este virus. Y hay que seguir rezando para que todo esto termine bien”.