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Una noche perfecta

Central se recompuso a tiempo, le ganó muy bien a San Lorenzo y mostró una fisonomía acorde a la previa del clásico

Jueves 29 de Abril de 2021

Aprobado grande como una casa. Y más que eso. Es que frente a la obligación de ganar, de reponerse del sopapo del que venía y frente a lo que se avecina (el clásico), Central actuó en consecuencia, de la forma que debía y con un rendimiento que hace tiempo se debía. Clarísimo e inobjetable triunfo del equipo del Kily para meter las narices en la pelea de esta Sudamericana que sin dudas tienta y, por la forma en que resolvió el partido, le sirvió como un espaldarazo enorme frente al derby del domingo. Un rendimiento esperanzador. Una noche perfecta.

Fue asfixiante el ritmo que le imprimió Central al partido, sin dejar mover a San Lorenzo. La movilidad de los volantes, la precisión en los pases, la concentración y, sobre todo, el juego, fueron las bases de un canalla que hizo todo bien en los primeros 45 minutos, a excepción de haber marcado un solo gol. Porque en esa etapa el equipo del Kily tranquilamente pudo haber sellado el resultado, sin exponerse a caminar por la cornisa frente a un error, una pelota parada o lo que sea.

Ya a los 25 segundos hubo un gran desborde de Martínez Dupuy (no logró asistir a Gamba), con el que Central avisó. Incluso de ese mismo córner llegó una media vuelta de Almada que pudo servir para abrir el marcador. Pero Central no se quedó en el lamento, sino que le puso más fútbol, con el atrevimiento de Zabala, la prolijidad de Ojeda y la movilidad del Pupi Ferreyra, Martínez Dupuy y Gamba.

Ese buen juego hizo de Central un equipo largamente superior, que encontró recompensa en ese derechazo de Almada tras el milimétrico tiro libre del Pupi Ferreyra. Pero fue el inicio de algo mejor. Porque el canalla a partir de ahí sí empezó a lucirse. Con toques, triangulaciones y todas esas cosas que hasta aquí le eran esquivas. Gamba lo tuvo después del rebote de Torrico, el Pupi Ferreyra en el remate a quemarropa en el centro de Zabala, Ojeda de cabeza, Martínez en un remate que fue débil y dos veces más al Pupi, una de jugada y la otra con un tiro libre que lamió el ángulo superior derecho.

¿San Lorenzo? Mal. Pero fue Central el que lo hizo jugar de esa forma y el que lo perdonó y le dio la chance de seguir en partido. Y fue lo que aprovechó el ciclón, con un Dabove que de a poco fue mandando a todos los titulares a la cancha. Y con eso el ciclón hizo un poco mejor las cosas frente a un Central que, lógicamente, bajó el rendimiento, pero cuando se lo propuso otra vez volvió a hacer aquel del primer tiempo.

Zabala tuvo en el pie izquierdo el segundo y no pudo y el Pupi Ferreyra otro tanto, hasta que llegó esa genialidad de Vecchio fantaseando sobre la línea de fondo para asistir a un Gamba que definió de zurda de primera.

Fue el olor a sentencia que debió aparecer mucho antes, incluso en ese primer tiempo de alto nivel, pero que se hizo esperar. Porque a esa altura San Lorenzo ya no podía aspirar a nada ni siquiera con la jerarquía de los Romero y Central hasta se dio el lujo de generar un par de chances más, como el mano a mano de Gamba en el que Torrico logró imponerse y el remate cruzado de Zabala que el arquero envió al córner.

Ganó y gustó. Le faltó golear, pero esa fisonomía de equipo ordenado, convencido y ambicioso fue suficiente. Para no empezar a desechar rápido la copa y para meterle optimismo frente al clásico. Un combo ideal, una noche perfecta.

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