La locura que, desde lo futbolístico, se debe vivir en estos días en Uruguay tiene razón de ser. El seleccionado charrúa le ganó no sólo al campeón del mundo, sino que lo hizo con autoridad, sin margen para la duda, y metiendo un triunfo resonante después de la victoria ante el otro peso pesado del continente: Brasil. Marcelo Bielsa fue el autor intelectual de este 2-0 que padeció el equipo de un Lionel Scaloni que en el duelo de los DT quedó tendido en el piso y sin respuestas. Quizá haya sido un partido en el que “la táctica no marcó la diferencia”, como declaró el Loco tras el partido, pero lo quedó claro es que la celeste siempre se sintió mucho más a gusto. El mérito de Uruguay fue intentar que el partido se juegue sin tanta posesión argentina. Y quedó demostrado que la selección está tremendamente capacitada para jugar con la pelota en los pies, pero que sufre cuando no la tiene.





























