Central

Una derrota tan previsible como tormentosa

Central recibió un cachetazo de Gremio pero sigue con una mínima chance para la Libertadores y la Sudamericana.

Jueves 11 de Abril de 2019

¿Era necesario exponerse así? Central no hizo honor a su historia triunfal. La presentación de anoche por la Libertadores le quedó como su estadio: gigante. No se fue bailado porque Gremio le tuvo piedad a este muletto que nunca hizo pie. Pero se pegó la vuelta sabiendo que hizo todo mal. Y no precisamente por la derrota 3 a 1 en sí. Fue una prolongación de lo que mostró en la Superliga. Si no quedó eliminado de esta competencia fue porque del otro lado de la cordillera Libertad le tiró una soga. Sólo por eso aún no cayó al vacío. Aún tiene chances de pasar de fase. Mínimas pero las tiene. Lo mismo que meterse en la Sudamericana. Ese es el panorama desde lo deportivo. Pero desde la realidad le queda poca vida en el plano internacional.

Diego Cocca fue el autor intelectual y material de poner un equipo alternativo para esta crucial contienda. Lo del entrenador canalla fue realmente llamativo. Encanutó a casi todos los titulares sin mucho sentido.

El argumento fue "porque algunos necesitan entrenar y otros jugar". Pero descuidó una quinta importante. Esta misma que genera dólares frescos para la devaluada tesorería auriazul y además le da el plus al club de codearse a nivel internacional.

Con la derrota en la valija cae de maduro que este equipo se acostumbró a perder. Bajo el mando de Cocca acopió el tercer porrazo en cuatro presentaciones. La cotización del entrenador se derrumba en la bolsa de las consideraciones. Sin embargo, aún tiene el respirador artificial en este prestigioso torneo.

Porque Libertad de Paraguay pisó fuerte en Chile al derrotar a la Universidad Católica 3 a 2 y ratificó su resonante y sólido andar en el grupo H. Los guaraníes lideran plácidamente la zona y ya sacaron boleto hacia octavos de final de la Libertadores antes que todos. Central quedó debajo de todos con un mísero puntito.

Pero matemáticamente todavía no quedó tachado de la competencia. Aún puede dar el utópico batacazo. Se tienen que dar una serie de combinaciones de resultados. Sería como ir al casino y meter un pleno con la última ficha y cuando ya está todo prácticamente perdido.

No obstante, mientras haya posibilidades el pueblo canalla puede seguir soñando. Sea con la Libertadores y hasta con la Sudamericana, para lo que debería finalizar en la tercera posición del grupo.

Claro que el contexto deportivo no lo ayuda para nada. El conjunto canalla no da señales de recuperación. Ya sea con titulares o como anoche con suplentes. ¿A Cocca le interesa la doble competencia? Todo marca que no. Es como que no ve la hora de que esta pesadilla termine.

Pero venir a Porto Alegre con una comitiva plagada de juveniles fue como jugar a la ruleta rusa. Y así le fue.

Ni el más optimista de los mortales de este planeta pensaba que podría salir ileso del estadio Arena. Era cantado que se iba a comer un par de sopapos. Gremio lo sacudió. Le hizo lo que quiso. Por momentos le dio una sesión gratuita de cómo se mueve la bocha desde lo táctico.

Un papelón

Central rozó el papelón. No había necesidad de exponer además a varios juveniles de esta manera. El entrenador los mandó a la arena desnudos y sin armas como para poder defenderse dignamente. El tricolor se percató del pichón herido que tenía enfrente y se lo fue devorando sin prisa ni pausa hasta borrarlo del mapa.

Así, el principal responsable del papelón futbolístico tiene nombre y apellido: Diego Cocca. El DT llegó hace poco al pago de Arroyito condecorado por los máximos dirigentes. Pero hasta el momento tiene el rango de soldado raso. Y si no logra rápido poner de pie a la tropa quedará preso de la impotencia y contra las cuerdas.

Mientras tanto puede seguir trabajando porque aún no quedó eliminado oficialmente de ninguna de las dos competencias: Libertadores y Sudamericana.

Con este escenario complejo igual la realidad es que el canalla aún puede forzar su sobrevida en el plano internacional. Claro que para tener alguna chance de seguir de copas primero deberá ganar los dos partidos que le restan por el grupo H. Recibirá el 24 de abril a la Universidad Católica y luego hará lo propio, el 8 de mayo, con Libertad de Paraguay, para tratar de embolsar los seis puntos que alimenten la ilusión de ser segundo y seguir en el máximo certamen continental o tercero y entrar a la Copa Sudamericana. Hoy todo eso parece muy lejos.


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