Ovación

Todo el mundo los está mirando

Así se vive el clásico. El arquero canalla Jeremías Ledesma y el goleador leproso Lucas Albertengo fueron un ejemplo de convivencia tras una noche empañada por incidentes.

Viernes 13 de Septiembre de 2019

Las noticias que empezaron a inundar los portales rosarinos por la mañana volvieron a entristecer la previa a un clásico. Murales de uno y otro lado incendiados cobardemente en horas de la noche pusieron el foco en la violencia (ver página 4), en la intolerancia repudiable que genera cualquier tipo de fanatismo, no sólo de fútbol. Pero claro, el clásico es demasiado importante en la vida cotidiana de la ciudad, está tan impregnado en su cultura que cualquier hecho de esta naturaleza se magnifica, enciende los temores, paraliza. Por suerte también están ellos, los que al menos por un instante obran exactamente en sentido opuesto. Se sientan, se muestran juntos, se dan un abrazo para la foto sin importar el qué dirán. No fue espontáneo, lo organizó la Superliga, pero Jeremías Ledesma y Lucas Albertengo dieron el mensaje correcto.

A algunos puede parecerles forzado o hipócrita la puesta en escena, pero esa sensación se diluye por ejemplo cuando habla Ledesma. El arquero conoce mucho mejor la ciudad que su colega leproso y de hecho sería el único surgido en la cantera canalla en jugar el clásico. Por eso va derecho al grano cuando afirma respecto al mural quemado en el predio leproso de Malvinas: "No estamos preparados socialmente para un clásico con las dos hinchadas. Anoche se incendiaron dos murales, y eso da lástima porque no tiene nada que ver con el folclore del fútbol. Quemar un mural que le rinde homenaje a los caídos en Malvinas es lamentable, para los que no saben lo que eso representa hay que decirles que eso representa una parte muy grande de nuestra historia".

Albertengo, que llegó hace muy poco y vivió también los clásicos de La Plata y de Avellaneda, apunta que "no es un problema sólo de Rosario", pero está claro que acá parece peor. "Es una falta de respeto quemar murales como cualquier acto de violencia. Entonces resulta innecesario preguntarnos si se puede jugar un clásico con las dos hinchadas. La respuesta está a la vista porque es lamentable que esto suceda. Entonces lo más seguro es jugar sin hinchada visitante", agrega Ledesma, certero.

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Entonces, después de una noche en la que se hicieron notar los anónimos de siempre, ellos que el domingo darán la cara por una ciudad partida al medio, también lo hicieron juntos al mediodía, en un hotel céntrico ante los medios, para mostrar que otra realidad es posible. Por supuesto, hablaron de fútbol, fundamentalmente, y hasta en ese ítem no se pusieron el casete. Alguien preguntó por la conveniencia obvia del empate para ambos, teniendo en cuenta el promedio, y no tiraron la pelota para otro lado.

Lógicamente dijeron que están mentalizados para buscar el triunfo, que eso harán el domingo en el Gigante, que se sienten respaldados por las buenas campañas que vienen realizando, pero no desdeñaron la opción del reparto. "El empate no es malo", repitieron a su turno desde la razón. Y desde el corazón: "El clásico siempre es un partido aparte y hay que ganarlo".

Albertengo confió: "Ya me hicieron sentir lo que significa el clásico desde que llegué". Y para Ledesma, "ser el único de la cantera (si es que no juega Pereyra) me causa una gran alegría. Lo vivo como hincha y lo voy a disfrutar al ciento por ciento".

La exposición de Ledesma y Albertengo relegó a segundo plano lo que pretendieron los violentos. Se puede vivir en paz. Pese a lo que buscan unos pocos, ellos fueron la voz de las mayorías que mostraron que así se vive el clásico.

Saludos también de los dirigentes

Además de Ledesma y Albertengo estuvieron el presidente canalla Rodolfo Di Pollina y el vice 1º leproso Cristian D'Amico. Ellos se sumaron al final de la conferencia de prensa y lo primero que hicieron ambos fue saludar al jugador del clásico rival, después al propio y finalmente posaron también para las fotos, portando ellos las camisetas que representan. Más allá de la rivalidad, vienen trabajando juntos en la Superliga y lograron junto a otros clubes reducir de cuatro a tres el número de descensos.

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