Central

Síntoma de buen augurio

El cambio de imagen que hizo ayer Central le inyectó a Cocca una dosis extra de optimismo para encarar los partidos claves que se vienen.

Domingo 21 de Abril de 2019

Central no ofreció en esta ocasión ninguna desagradable sorpresa. Todo lo contrario. Parte del mix que implementó Diego Cocca mostró en algunos flashes sobrados argumentos para trepar al escenario internacional a la brevedad. Causó en líneas generales buena impresión. Y eso para el entrenador es un hándicap. Sobre todo de cara al cercano vendaval de tres partidos determinantes que asoman para la vida deportiva e institucional del club. Porque el próximo miércoles será momento de recibir a Universidad Católica por la Libertadores y el canalla tiene prohibido ceder porque sucumbiría toda esperanza de meterse aunque sea en la Sudamericana. Luego llegará el plato más fuerte del semestre: la final de la Supercopa Argentina ante Boca. Mientras que después deberá medirse con Gremio. Más allá de que el cuerpo y la mente floten en el imaginario por todas las cuestiones importantes que se vienen en cuestión de pocos días, el hecho de que ayer el equipo haya mostrado una mejor versión con respecto a cómo venía, para el entrenador y la comunidad auriazul, es todo un síntoma de buen augurio.

   Se volvieron tristes por no haber podido avanzar a los octavos de final de la Copa Superliga. También bastantes satisfechos por el cambio de imagen que hicieron en esta contienda. Estas Pascuas marcan que Aldosivi clasificó y ahora jugará con River. Pero en el ambiente quedó impreso el buen rendimiento que mostraron los auriazules en diferentes momentos de la velada de ayer (ver página 4).

   La estadía en el flamante torneo duró como hielo en el desierto. El canalla no estuvo a la altura en el Gigante y lo pagó carísimo. El Tiburón le cortó las piernas a una formación plagada prácticamente de jugadores experimentados. Ayer fue todo al revés. O se dio todo a la inversa.

   El mix, en el que hubo muchos juveniles que tuvieron buen rodaje, hizo saltar la banca. Y ese plus puede generar mayor confianza a corto plazo. Incluso puede llegar a ser el punto de quiebre que necesitaba el entrenador para que su proyecto comience a ser mirado color esperanza.

   Porque hasta la fecha venía muy mal Cocca. El equipo que comanda y arma casi siempre a gusto y semejanza había perdido cuatro partidos al hilo en cinco presentaciones (tras ganar en el debut como DT frente a Argentinos Juniors). Gastó mucho crédito de entrada. A eso hay que sumarle que no mostraba un patrón de juego. Alimentaba más las dudas en lugar de nutrir las pocas certezas que florecían.

   Pero ayer Central mostró momentos de rebeldía. También instantes donde fue dinámico. Hasta tuvo orden cuando Aldosivi lo acechó. Son hilos para destacar en este tiempo en el que venía flaqueando de lo lindo. Esta vez se vio un equipo con alma y vida. Como pretenden todos los que conforman el plantel.

   Si bien debieron volverse de Mar del Plata con la eliminación debajo del brazo, también es cierto que en pocos días se jugarán el cuero. Recibirán el próximo miércoles a Universidad de Chile. Y ahí Central tendrá que quedarse como sea con los tres puntos para poder seguir aspirando por sí mismo para entrar a la Sudamericana, más allá de que aún tiene chances mínimas de seguir en la Libertadores.

   Luego llegará el momento que internamente esperan dirigentes, cuerpo técnico y jugadores: la final de la Supercopa Argentina frente a Boca, el 2 de mayo en Mendoza. Todos quieren salvar el año con un nuevo título. Sobre todo luego de las tormentosas cesantías del Patón Bauza y el Loncho Ferrari por parte de esta comisión.

   Independientemente de eso, hoy en día lo más saludable es que Central regresó de esta odisea por las playas marplatenses con la imagen renovada y el semblante por las nubes. Todo un buen síntoma para medirse con los chilenos en breve y los xeneizes después.

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