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Russo: "Rosario siempre es un lugar difícil para ganar de visitante"

El entrenador de Boca analizó con La Capital la victoria que logró ante Newell's, algo que el equipo xeneize no lograba desde 2011. "Cada día es más complejo elegir porque en el plantel hay una sana competencia de gran nivel", dijo el extécnico de Central

Lunes 09 de Noviembre de 2020

Miguel Angel Russo se quedó un rato más en Rosario. La ciudad en la que eligió vivir. Por eso es habitual que aproveche cada ocasión para estar con su familia y amigos. El encuentro casual en la entrada del bar El Cairo derivó en una charla con La Capital que se convirtió en entrevista. Porque el día después de la victoria de su equipo, Boca, ante Newell's aún dejaba aspectos para interrogar. Más aún por el presente xeneize. Pero también por su fuerte vínculo con Central. Aunque ese sentimiento manifiesto siempre lo expresó manteniendo el lógico respeto por el club rojinegro.

- Estás de racha, después de nueve años Boca pudo volver a ganar en el Coloso.

- Rosario siempre es un lugar difícil para ganar de visitante, porque el fútbol de la ciudad forjó una historia en ese sentido. Uno sabe lo que es ser local acá, por eso conoce de antemano las dificultades cuando viene de visitante. Por eso el haber ganado es importante.

- ¿Fue complicado el arranque del partido con Newell's?

- La zona que nos tocó es difícil. Siempre digo que cada partido es una historia diferente y hay que jugar. Nada está garantizado de antemano. Así como fue Lanús, esta vez se trató de Newell's, y son desafíos que exigen y que nos permiten ganar en competitividad. Muy importante para avanzar y también clave porque nos prepara de cara a la Copa Libertadores.

- La pregunta surge porque te oímos tratar de acomodar la zona de volantes, pidiendo que retrocedieran unos metros para compensar el medio, fundamentalmente a Campuzano.

- Sí, porque la mitad de la cancha es un punto neurálgico, para lo cual se necesita siempre estar ordenados, atentos. Por allí por sus buenos rendimientos se pierde de vista que son jóvenes, como lo son Campuzano y Capaldo, y si bien a veces un técnico tiene la obligación de acomodarlos también hay que darles tiempo y paz para que puedan desplegar sus condiciones.

- Newell's le obturó a Boca las salidas por los laterales, una llave que utiliza habitualmente para desarrollar su juego. ¿Pol Fernández era un cambio a hacer en el complemento si no hacía el gol Tevez para tener más control en el medio?

- Es verdad que Pol se acomoda enseguida. Pero también es cierto que Capaldo es un chico que nos dota de una mayor velocidad y le imprime al equipo más vértigo. En la medida que vaya jugando encontrará las mejores formas para capitalizar esa virtud.

- Sin dudas que con el paso de los minutos la distancia entre Newell's y Boca en lo físico comenzó a evidenciarse, a tal punto que en el complemento las equivalencias se diluyeron. ¿En el fútbol actual el que no corre no puede jugar?

- Es muy absolutista esa ecuación. Porque también veo en el fútbol argentino que de tanto correr se olvidan de jugar, entonces de tanto correr para adelante hay que volver corriendo para recuperarla. Y esa no es mi idea. Porque yo no la quiero perder a la pelota, porque para jugar la necesito. Pero hay una tendencia de presionar arriba, pero la pierden enseguida y van otra vez a presionar para recuperarla, y así es muy difícil de mantener el ritmo. Está todo bárbaro, pero esto se juega teniendo la pelota la mayor cantidad de tiempo posible para poder desarrollar una idea. Por eso es fundamental dosificar esa energía para no perder el equilibrio a lo largo del partido.

Leer más: El rojinegro volvió a sufrir la velocidad rival, en este caso de Boca Juniors

- Siempre te preguntan quién es el nueve...

- Y siempre dije que es Tevez.

- Pero cuando te preguntaron de qué juega Soldano dijiste de Soldano. ¿Podés ampliar el concepto?

- Soldano es un jugador que muestra una ductilidad indispensable para compensar y gravitar, posee ese espíritu solidario que es determinante en los equipos. Por supuesto que pretendemos que llegue al gol, seguramente cuando convierta todos sus compañeros irán a abrazarlo porque su tarea es importante. Pero no le inventamos una función para que juegue tal o cual, sino aprovechando sus características en función del equipo, para presionar, para atacar y también para convertir. Pero siempre en función de un todo.

- Tu historia de técnico indica que cuando un equipo se consolida difícilmente modifiques su estructura. ¿Aún estás en esa búsqueda?

- Cuando en términos generales se cuenta con un buen nivel y con variantes, sin dudas que el mejor problema para un técnico es disponer de jugadores para cumplir el rol que se requiere. Hay una linda y sana competencia en Boca. Cada día cuesta elegir, de verdad, porque hay una paridad en el alto nivel. Pero lo bueno en este marco es que hay armonía en todo sentido, priorizando estar bien en lo humano porque de ello depende y mucho el rendimiento deportivo.

- La consulta se origina en que hiciste algunas variantes para enfrentar a Newell's.

- Es válida la inquietud, y la respuesta está vinculada a que uno como entrenador debe pensar un conjunto de factores que lógicamente desde afuera no se ven. En este caso dispuse que Cardona juegue porque se me va a la selección de Colombia y era el momento que tenía para verlo en ese esquema, de esa manera y con diferentes características. Porque si bien uno sabe y conoce de los recursos con los que cuenta, como dije todos ellos generando una saludable competencia, es necesario analizar los rendimientos individuales en determinados contextos colectivos.

- Hablaste de armonía, algo que en el fútbol y más con planteles tan competitivos no es sencillo de lograr. Se te pondera por tu capacidad para lograr esa paz interior en el vestuario. ¿Cuánto incidió el último trance personal con la salud en esa maduración?

- Si recorremos mi historia hay una forma de trabajo en la que siempre priorizó la necesidad de poder generar un clima de tranquilidad, porque sin calma no hay construcción sólida posible. Más en un deporte donde todo es muy dinámico y por momentos vertiginoso. Y los jugadores necesitan poder convivir en un espacio de paz.

- Pero no es fácil.

- Cuando se articulan esfuerzos en función de un objetivo no es tan complicado. Esto no es producto de uno solo, porque hoy en Boca los directivos, Román (Riquelme), el Consejo de Fútbol, los jugadores, nosotros como cuerpo técnico y todos los que trabajan en el club trabajan en la generación de este clima de tranquilidad y convivencia, pese a las dificultades que se presentan en convivir con pandemia y un montón de cosas, como la economía del país trasladada a los clubes. Más en un club como Boca, donde todos hablan de Boca, porque acá una hormiga se convierte en elefante en un minuto.

- ¿Se devalúa demasiado el fútbol con este tipo de torneos?

- El fútbol no es una isla de lo que ocurre en el país, por lo que la economía impacta de lleno. El fútbol se devalúa por lo que sucede en la Argentina y también porque torneos sin descensos y sin obligaciones fuertes a futuro nos llevan a un proceso de deterioro amplio, y eso no es bueno. Más si llegaste a este tiempo de pandemia sin haber hecho las cosas bien, con desequilibrios de todo tipo. Pero no sólo en el fútbol, porque si con tu empresa anduviste a los tumbos porque no planificaste y gastaste de más, te agarró esta situación y te liquidó.

- Cuando viniste con el profesor Luis Bonini a Central, en 1997, dijeron ambos que Rosario tenía todo para vivir futbolísticamente de lo propio. ¿En este tiempo de crisis y a futuro, puede todavía?

- No solamente que puede, sino que tiene. Rosario es un lugar del país en el que la capacidad futbolística que tiene no se discute. Y el que lo ponga en duda es un necio. Y esa potencialidad no se va de un día para el otro, sigue existiendo. Claro que para ello hay que planificar y desarrollar, porque si no lo hacés los jugadores se van a otro lugar. Insisto, Rosario es una fuente inagotable, pero deben buscar las formas coordinadas desde el fútbol inicial, divisiones inferiores hasta el profesionalismo. Por supuesto que hoy es más complejo porque hay un deterioro social, porque ya se acabó eso de que levantás un ladrillo y te aparece un jugador. Hoy competís con estructuras más poderosas porque el dinero se convierte en un atajo para muchos, más allá de que a lo mejor no lleguen a destino.

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