Ovación

Newell's volvió a sufrir la velocidad rival, ahora de Boca

Newell's empezó bien pero perdió intensidad, igual que ante Talleres, y Boca no se lo perdonó. Incluso, la imagen final fue que pudo haber perdido por más goles

Lunes 09 de Noviembre de 2020

Newell’s no fue capaz de imponer su juego y entonces sucedió lo que se presagiaba. Contra un rival como Boca, que con espacios y velocidad es letal, sufrió una derrota que empieza a causar preocupación. Es que aparte de que se trató de la segunda caída, el equipo volvió a mostrar dificultades para jugar al mismo ritmo que su adversario. Es el riesgo que decidió Kudelka con el armado del equipo. Y hasta ahora no le va bien.

A partir de una acertada presión alta que complicó la salida rival, Newell’s manejó la pelota con cierto criterio al principio. Pablo Pérez entró seguido en contacto con el balón y lo hizo circular. Maxi se le asoció y Bíttolo se incorporó al circuito ofensivo. Con toques cortos y combinaciones, la lepra confundió a Boca. La deuda estuvo en los metros finales. Faltó el último pase. Falló en el centro medido.

Pero la paulatina pérdida de precisión y de intensidad favoreció a Boca, que se adelantó en el campo de juego y se aproximó con riesgo por los costados. Moreno no le dio una mano a Bíttolo para defender por la banda izquierda y para colmo una pelota que perdió encontró a Newell’s a contrapierna. Boca aceleró y Tevez la mandó apenas alta. El Apache conectó al rato de cabeza un centro de Salvio y Aguerre voló y la desvió.

El control del juego se repartió. Boca inquietó por los laterales y con el peligro latente de Tevez. Newell’s la manejó mayor tiempo, pero sin profundidad. Scocco y Palacios estuvieron desconectados del resto.

No existía margen en Newell’s para equivocarse ante un adversario con un gran potencial ofensivo y Pablo Pérez cometió ese pecado. La jugó mal en su propio campo, Salvio la recibió y la puso medida para Tevez, que se le fue a Fernández, gambeteó a Aguerre y la empujó al gol.

El primer tiempo cerró de la peor manera para Newell’s y no solo por el gol. Guanini la entregó muy mal al medio en la salida y Tevez fue a buscarla para enfrentar a Aguerre. En gran esfuerzo, el arquero llegó justo pero el delantero lo golpeó y provocó su salida, teniendo que ingresar Macagno.

El rendimiento de Newell’s declinó en el segundo tiempo. Sus movimientos fueron predecibles y Boca se sintió a gusto. Lo esperó. Y cada vez que la recuperó, sacó veloces contras que inquietaron. Es que el medio de la lepra no contenía y la defensa no podía en los duelos personales.

Si Newell’s siguió apenas abajo en el marcador, con la esperanza del empate, fue por las manos del debutante Macagno, interceptando un tiro desde lejos de Fabra que luego dio en el travesaño (error en la salida de Pérez, que derivó en amarilla) y una entrada de Villa. La lepra sufrió en el fondo. Nadie contenía en el medio y Boca fue una tromba por el lado de Villa.

La diferencia de ritmo quedó en evidencia. Fue una repetición de lo sucedido en la caída del debut ante Talleres. Newell’s la perdió una y otra vez y cada llegada visitante fue una jugada de gol. Hasta que López puso la cabeza y estampó el 2 a 0. Pudieron ser más.

Newell’s se quedó no solo con las manos vacías sino con la sensación de que algo tiene que cambiar. La idea no sirve de nada si no hay protagonistas a la altura de lo que se quiere.

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