Lucas Vitantonio es periodista de este diario y tiene una historia ligada al fútbol y a la selección de Arabia Saudita que compitió en el Mundial 94. En ese momento jugaba en el club Renato Cesarini y viajó, junto con otros 15 chicos, a Estados Unidos para que los árabes compitieran antes de enfrentar a sus rivales en el mundial.
"El sparring lo que hace es imitar los movimientos de los equipos rivales. En este caso teníamos que jugar como Holanda, Bélgica y Marruecos y desafiarlos a los árabes cuyo entrenador era Jorge Solari, el Indio", contó Vitantonio quien en ese momento tenía 19 años.
"Teníamos que ver los partidos y estudiar los movimientos de los equipos de esos países y entrenar así en Renato Cesarini para luego enfrentar a la selección saudita. El foco estaba puesto en Holanda, porque sabíamos que era el rival más difícil, y lo bueno fue que los que entrenamos acá, después pasó en los estadios mundialistas, en Estados Unidos", continuó.
Opinó que "Arabia Saudita va a jugar con ventaja en este Mundial porque ellos conoce las canchas, el clima y el viento".
Vitantonio entrenaba en Renato Cesarini desde los 11 años, y recordó como los entrenadores les plantearon la posibilidad de ser sparring de los árabes y para ello debían adaptarse a nuevas exigencias como eran entrenar doble y hasta triple turno algunos días.
Un mes antes de que comenzara el Mundial 94, el grupo de rosarinos, que en su mayoría provenía de zona sur, subió por primera vez en avión para trasladarse a Nueva York, y de ahí a Atlantic City, donde vivieron todos esos días.
"Era un viaje al futuro, esa universidad era increíble. Ellos estaban en un hotel de super lujo y nosotros en Stockton University que como estaban de vacaciones la teníamos toda para nosotros. Los árabes venían con el Indio y con el equipo técnico todos los días a entrenar contra nosotros".
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"El mismo día que llegamos el Indio nos hizo caminar por toda la ciudad, y terminamos exhaustos y al otro día nos teníamos que levantar temprano para enfrentar a los árabes. Y nos golearon. Pero el Indio lo hizo a propósito, después lo explicó. Nos dijo que nosotros estábamos al servicio de los árabes, y que ellos debían sentirse protagonistas y no al revés", contó el periodista que destacó el trabajo de Solari quien logró formar un gran equipo para ese Mundial.
"Estábamos tan compenetrados con el juego de Holanda que, para hacerlo aún más realista, el Indio nos hizo vestir con la camiseta holandesa para jugar en los entrenamientos. Era muy emocionante, nos sentíamos parte del andamiaje del Mundial", rememoró.
Vitantonio recordó a los árabes que iban a ver a los jugadores entrenar "todos con sus túnicas blancas y con turbantes". Llevaban heladeritas llenas de frutas y bebidas, las abrían en medio de la cancha y ahí comían todos. Además, a las 17 se paraba todo porque tenían sus rituales y oraciones que cumplir.
"Tenían sus particularidades, eran remolones para el entrenamiento, pero el Indio los supo convencer. Como es tan efusivo, si bien tenía intérpretes, al final se hacía entender con los gestos. El mejor jugador era Al-Owairan, super talentoso y también mañoso. Por ejemplo, me acuerdo que iba a entrenar en alpargatas porque decía que los botines le apretaban. Solari supo convencerlo de que tenía que usarlos igual. Sin dudas fue el mejor jugador de Arabia, e hizo el mejor gol de ese Mundial, cuando gambeteó a cinco rivales e hizo un tanto inolvidable contra Bélgica. Todos tenemos fotos con él", contó.
Saeed Al-Owairan marcó uno de los mejores goles de los mundiales
Vitantonio subrayó que los jugadores árabes eran "muy buena onda, nos saludaban, se reían, nos daban pases con la pelota. Y si bien no nos entendíamos con el idioma, logramos comunicarnos. Ellos eran muy veloces en la cancha, tenían una buena técnica individual, y era difícil sacarles la pelota pero, tenían cierta "inocencia" o desatenciones en las jugadas, que hicieron que los rivales les hicieran goles".
El periodista de La Capital se sonrió al rememorar anécdotas de aquellos días: "En una práctica para la prensa de Arabia contra Trinidad y Tobago, Solari armó un equipo entre suplentes sauditas y puso a algunos de nosotros y jugamos. Los periodistas vieron jugar un equipo que no era. Solari habló con los periodistas y cuando se fueron todos, armó la práctica real, con el equipo de titulares. Eso lo hizo para que los árabes sigan concentrados y que el rival no pudiera sacar ventajas porque seguro que habría espías y periodistas de los contrincantes".
Este equipo de jóvenes rosarinos conoció Nueva York, Washington y Atlantic City. Asistió a varios partidos del Mundial donde jugó Arabia Saudita y sobre todo disfrutó de un evento inolvidable para los amantes del fútbol.