Robert Enke, arquero de la selección alemana y ex jugador del Barcelona y el Tenerife españoles, sufría graves depresiones desde hace varios años, confirmaron hoy su médico y su viuda, consigna la agencia Dpa.

Robert Enke, arquero de la selección alemana y ex jugador del Barcelona y el Tenerife españoles, sufría graves depresiones desde hace varios años, confirmaron hoy su médico y su viuda, consigna la agencia Dpa.
El arquero, que se suicidó el martes por la tarde a los 32 años, empezó su primer tratamiento por depresión en 2003 y hasta poco antes de su muerte estuvo bajo tratamiento, precisó su médico, Valentin Markser, durante una rueda de prensa en Hannover.
El mismo día de su suicidio canceló una cita médica, agregó el doctor, que lo trató durante años.
El deportista quiso guardar en secreto su enfermedad para proteger su vida privada y su carrera, explicó Teresa Enke, viuda del deportista.
"Yo intenté estar ahí para él", lamentó. "Creíamos que lo conseguiríamos todo. Creíamos de hecho que con amor, todo funciona. Pero no es así", dijo.
El arquero dejó escrita una carta de despedida, según confirmaron hoy portavoces policiales. En ella pedía disculpas a su familia y a su médico.
Enke murió al ser atropellado por un tren en un paso a nivel en las inmediaciones de su domicilio en la localidad de Neustadt, cercana a Hannover.
Al parecer estacionó su auto a unos diez metros de las vías, dejó su monedero sobre el asiento del acompañante y el vehículo abierto. Luego caminó unos 100 metros al costado de las vías hasta ser embestido por un tren regional.
Enke sufrió un gran golpe hace tres años al morir su única hija, Lara, de dos años, a causa de una dolencia cardíaca congénita. En mayo de este año había adoptado con su mujer un bebé que ahora tiene ocho meses, Leila.
El arquero, que sufría una infección intestinal bacteriana, temía que a raíz de esa enfermedad le retiraran la custodia de la pequeña, explicó su mujer. Tenía miedo de que la familia perdiera a Leila "por tener un padre depresivo", agregó con la voz rota.
Esa infección intestinal le impidió jugar los partidos decisivos para la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010, pero el entrenador alemán, Joachim Löw, le había dejado claro que era el favorito para la titularidad de la meta germana para la máxima cita del fútbol.


