Ignacio Ovando grita con locura su primer gol en la primera de Central, en el triunfo ante Instituto.
En el año que ya culminó para Central hubo tiempo suficiente para hacer los análisis pertinentes. De hecho, se tomó una medida importante como fue la salida de Ariel Holan y el arribo de Jorge Almirón. Algunos futbolistas quedaron muy bien parados, sobre todo entre los juveniles, que son quienes en sus primeros pasos en el fútbol grande viven asumiendo pruebas de fuego. En ese selecto grupo sin dudas hay que ubicar a Ignacio Ovando, a todas luces una de las mejores apariciones en el primer equipo canalla.
Es larguísimo el camino que el chico Ovando (18 años) tiene por recorrer y son infinitos los secretos por aprender en un fútbol tan competitivo, pero a las vacaciones se fue sabiendo que cada vez que le tocó jugar, aprovechó las chances que se le presentaron.
Una sensación similar es la que debió sentir Holan, que fue quien le dio la posibilidad de debutar en primera división, en cierta forma por obligación, aunque también porque vio en el zaguero central condiciones para afrontar el desafío. Hoy el Profesor ya no está y habrá que ver qué piensa Almirón.
Bravo primer semestre para Central
Lo que se le viene a Central es un primer semestre de 2026 de altísima tensión, con Copa Libertadores incluida. En ese escenario es difícil pensar que el cuerpo técnico no aspire a contar con centrales de experiencia. Pero inexorablemente habrá una doble competencia en la que será necesario contar con recambio.
En los pocos partidos que jugó, Ovando se mostró tranquilo y jugó con suficiencia, lo que fue una gran noticia para Central.
Virginia Benedetto / La Capital
Holan subió al plantel de primera a muchos juveniles, aunque no todos tuvieron la posibilidad de jugar y mucho menos de tener continuidad, aunque en eso mucho debe haber tenido que ver el buen funcionamiento que adquirió el equipo con una base establecida.
Ovando fue uno de esos chicos que después de una buena cantidad de partidos en reserva se ganó la atención del técnico de primera. Por eso, de golpe y porrazo dejó de trabajar con el equipo de Mario Pobersnik y pasó a ser parte del plantel profesional.
Se lesionó Quintana y apareció Ovando
En el medio se dio una situación particular con la grave lesión (fractura de tobillo) que sufrió Carlos Quintana en el triunfo de Central en la cancha de Gimnasia. Allí se abrió una vacante en el primer equipo, en un puesto en el que no había demasiadas alternativas.
En el partido siguiente, Holan se vio en la necesidad de hacer todo lo posible para cerrar el resultado frente a River y mandó a la cancha a Ovando (ingresó por Jaminton Campaz) para reforzar la defensa. Jugó poco más de un minuto en ese bautismo en el fútbol grande.
Ovando debutó en primera en la victoria frente a A River, en el Gigante. Ingresó cuando el partido se moría.
Marcelo Bustamante / La Capital
Después de dos partidos completos (Vélez y Platense) y los 45 minutos pendientes frente a Sarmiento, llegó el choque en Alta Córdoba contra Instituto, en el que tuvo que saltar a la cancha a los 10 minutos del complemento en lugar de Juan Cruz Komar.
Ovando, con gol incluido
Y ahí fue otra cosa, porque su ingreso se dio con el partido empatado y con 35 minutos por delante. La suficiencia que le puso a su actuación y la tranquilidad que brindó en cada intervención llamó la atención. El gol no es lo suyo, pero esa noche se sumó algunos porotos con ese cabezazo definidor que sirvió para que el Canalla prácticamente sellara el resultado (fue el 3 a 1).
En un partido impecable de Fideo Di María, Ovando marca su primer gol con la camiseta de Rosario Central tras un pase del Campeón del Mundo pic.twitter.com/aFtZTPiOQh
Ya con San Lorenzo, en el Gigante, otra vez el técnico tuvo que apelar a Ovando por una molestia de Facundo Mallo, en el minuto 29 del segundo tiempo. Otros casi 20 minutos de solidez, prestancia y, sobre todo, tranquilidad. Lo expuso, por ejemplo, cuando salió con un taco de una jugada en la que había quedado de espaldas.
Así llegó el partido ante Independiente, en el que Holan apostó por un mix y puso a Ovando nuevamente entre los once. Ese día fue el mejor del equipo, el más parejo, y demostró una vez más mucha soltura pese a su juventud.
Ovando2LV
En el partido ante Estudiantes, por los octavos de final del Clausura, el pibe Ovando jugó como titular.
Leonardo Vincenti / La Capital
Titular en un partido a todo o nada
En el cierre, con Mallo todavía no al ciento por ciento físicamente, Ovando saltó otra vez a la cancha para un partido a todo o nada, donde los nervios pueden jugar una mala pasada. El pibe Ovando fue junto a Broun de lo mejor del Canalla en la dura derrota que sufrió a manos de Estudiantes y que provocó la eliminación del torneo Clausura.
Realidad del equipo al margen, para Nacho Ovando fue un cierre de año con algunas oportunidades, pero también de mucha exigencia. El largo camino que tiene por delante y pese a todo lo que le falta aprender, al menos ya demostró que es un valor a tener en cuenta. Ahora deberá convencer a Almirón que está en condiciones de pelear seriamente por un lugar en el equipo.
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