Ovación

"No nos piden ir a las trincheras, sino estar en casa"

El Kily González, que tiene una hija en España y muchos afectos en ese país y en Italia, cree que la pandemia es un problema que se debe resolver con amor y solidaridad. Por eso avaló las medidas del gobierno nacional.

Miércoles 25 de Marzo de 2020

Cree mucho en Dios, entiende que lo que ocurre en el mundo es un mensaje en ese sentido. Pero no invoca lo divino para encontrar las soluciones. Entiende claramente que el destino está en manos de los humanos, de su comportamiento, de la solidaridad que debe emerger como condición prácticamente sine qua non . Sabe de lo que habla, porque está informado de primera mano, a través de su hija que vive en Valencia y de los muchos afectos que cosechó de su paso por España e Italia, los países que más sufren la pandemia de coronavirus. Su palabra tiene ese plus. Por eso, Cristian González, el Kily, puede fundamentar que lo que ocurre allí es "terrible, tristísimo" y que las medidas del gobierno argentino tomadas recientemente fueron "extraordinarias" para que esa situación no se replique en nuestro país. Y para ello dice algo tan simple, tan lógico, que vale la pena remarcarlo. Estamos en una guerra, pero "no nos piden que vayamos a las trincheras sino a quedarnos en nuestras casas, con nuestros seres queridos. ¿Es tan malo eso?".

"Es terrible, preocupante, tristísimo lo que pasa. Tengo familia y mucha gente amiga allá, y desgraciadamente la están pasando muy mal, a diferencia de acá, que el gobierno ha tomado una decisión extraordinaria de entrar en cuarentena estricta y obligatoria. Así a lo mejor tenemos la posibilidad de que los casos, más allá de que seguramente van a aumentar, no deriven en más pérdidas humanas, que es lo que más preocupa", expresó el Kily poniéndole mucho énfasis a sus palabras.

Para dar un ejemplo de cómo se trató la enfermedad en España antes de la cuarentena en la que están desde hace dos semanas, el DT de la reserva de Central describió: "Allá en Valencia hay una fiesta típica, la fiesta de las fallas, y ya sabiendo lo que ocurría en China, seguían en pie como si nada". Pese a que se suspendieron sobre el filo, "se juntaron cientos de miles de personas en distintos lugares y eso llevó a que hoy pase lo que está pasando. Eso me contaron, que se tardó demasiado en decretar la cuarentena y por eso las repercusiones son las de ahora. Es muy triste y la verdad es que estoy muy preocupado. Los relatos son desgarradores, porque además se han contagiado médicos y supuestamente la curva aún no llegó a lo más alto. Eso ocurrirá en dos semanas".

Además, por supuesto de la consecuencia prioritaria en la salud, se genera un parate económico inédito que va a traer otros problemas. Pero el Kily va más allá de esos aspectos y hace una interpretación más abarcativa. "¿Sabés lo que pasa? Que esto es un mensaje, no sólo de Dios sino del mundo. Acá si te ponés a analizar más profundamente hay muchas cosas que a lo mejor las tomás como cotidianas y no te das cuenta, como un simple abrazo, salir de tu casa o juntarte en un bar, y ahora no lo tenés. Hoy te encontrás con que el dinero, el poder, todo lo que implica lo que uno cree que tiene, no te sirve de nada".

   “Ante esta situación somos todos iguales”, prosigue el Kily, “este virus no hace diferencias, ni de religiones, ni de equipos, ni de poder adquisitivo, de nada. Todos estamos iguales, con peligro de infectarnos y lo fundamental es cuidarnos, quedarnos en casa. De la conducta de cada uno depende el destino de todos. En esta sociedad estábamos acostumbrados a cagarte en el otro, desgraciadamente. Dios quiera, después que pase este momento que seguramente vamos a atravesar, espero de la mejor manera, sin muertos o con la menor cantidad posible, nos demos cuenta que la vida pasa por otro lado, que debemos priorizar los valores, ser solidarios y tenemos que amar más”.

   E insiste con ese punto: “Nos piden que nos quedemos en casa, que es para prevenir y curar. A veces me indigno con todos aquellos que viajaron al exterior cuando ya se sabía del problema. Por eso, hay que valorar a los que sí trabajan por el otro, no sólo los médicos, el personal de los hospitales y demás, sino aquellos que atienden lugares de alimentos, que tienen familia y se arriesgan para que a los demás no les falte nada”.

   Varias veces el Kily González menciona a Dios en la charla telefónica y está claro que cree mucho en su existencia. “Claro que creo en Dios, creo siempre en la justicia divina y creo que todavía esto es un mensaje de que el mundo es muy egoísta en general y debe pensar en cambiar. Muchas veces pensamos en uno mismo y nos olvidamos del prójimo, y las consecuencias están en todo sentido: en las epidemias, las contaminaciones, los desmontes. Quizás estos nos enseñe, aprendamos y podamos modificar nuestras conductas”.

   “Si no aprendemos nada de lo que estamos pasando..., esto increíblemente nos hace más humanos. Nos llevó a relacionarnos más entre nuestros seres queridos, a charlar más que cotidianamente. Hoy, entre comillas, estás «obligado» a hablar con tus hijos, con tu pareja, a comunicarte más. Ponete a pensar cuándo lo hacías tan seguido, si llamabas a tu vieja todos los días. Y hoy tenés que llamarlos siempre, algo a lo que a lo mejor no estábamos acostumbrados. Lo primordial que es la familia, las amistades, el respetar al otro, por ahí eran cosas que dejabas de lado y ahora debemos ponerlo en primer lugar. Si esto no nos hace mejores personas, apaguemos todo y vayámosnos”, insiste el ex jugador de Central y la selección nacional, entre muchos otros.

   Y redondea: “No nos piden que vayamos a una trinchera, sino que nos quedemos en nuestras casas, con nuestros seres queridos. Claro que podemos hacerlo”.

   Por eso, Cristian González afirma que las medidas tomadas por el gobierno nacional fueron “por supuesto acertadas y hasta pienso que deberían ser más estrictas. Sin olvidarse de la gente que tiene que trabajar, que tanto pone el cuerpo y, como dije, que tanto necesitamos, el resto debe hacerlo también por ellos, para cuidar a los que nos cuidan. El destino depende de todos, no de uno solo. Por eso no hay que pasear el perro diez kilómetros, no pueden estar en la calle dos personas juntas caminando, la sensación es que lo estamos aprendiendo pero no hay que relajarse y acentuar las medidas”.

   “Hoy ya son seis las personas que fallecieron en la Argentina y hay que achatar la curva de contagios, que supuestamente va a estar en una o dos semanas. Si debemos estar más tiempo en casa, tendrá que ser así”, insiste el Kily. “Va a tener repercusiones en todo sentido, sé que hay gente que la pasa mal y habrá que empezar de cero. Y ahí vamos a demostrar si somos solidarios de verdad. Es una gran prueba, que ojalá Dios quiera la podamos entender”.

   El Kily González siempre habló en general, pensando en el conjunto de la sociedad pero obviamente su preocupación es mayor porque tiene una hija en España, más precisamente viviendo en Valencia.”Estamos comunicados siempre y está claro que me preocupa tenerla tan lejos y me llena de angustia. Pero sé que está bien cuidada, siguiendo a rajatabla todas las medidas que se tomaron allá”. Y a modo de pedido final, bregó para que “el que lea esta nota y tiene alguna duda, que sea ante todo solidario y se quede en casa. Eso es lo fundamental”.

“Sin la salud, no hay nada”

Está claro que hoy es lo menos importante, pero Cristian González está a cargo de la reserva de Central y mantiene contacto estrecho con el grupo. “El profe Damián Hernández, con el whatsapp y las redes sociales, está en contacto con cada jugador para que sigan en lo posible una rutina de trabajo en la casa. Yo obviamente también me comunico con los chicos, pero acá está claro que sin salud no hay nada. Lo fundamental es todo lo que hablamos. Podés ser deportista, arquitecto, escribano, albañil, pero lo primero es la salud. Por eso el mensaje ante todo, es que se queden adentro”.

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