Rusia 2018

Ni el Zurdo zafó del protocolo de seguridad ruso

No hay privilegios para nadie a la hora de ingresar al predio en Bronnitsy, al punto que hasta al auto del DT le ponen faja identificatoria.

Martes 19 de Junio de 2018

Ya no existen más cabos sueltos a la hora de sentirse un habitante más de Beloozersky. Casi dos semanas de estadía en este pueblo de la Rusia profunda bastan y sobran para conocerlo. Descubrir sus secretos y también acostumbrarse a que este país vive obsesionado con la seguridad, mucho más en este tiempo en el que se disputa el Mundial. Todo el mundo vive controlado y te controlan para todo. En el supermercado, en el colectivo, en el subte hay que pasar por varios cacheos y detectores de metales. La sensación es que uno siempre se siente vigilado por alguien o alguien sabe siempre lo que está haciendo uno. Ni hablar cuando hay que ingresar al predio de Bronnitsy, donde está concentrada la selección argentina. Ayer antes de entrar a ver los últimos quince minutos permitidos para la prensa se vivió un verdadero caos. Una fila de más de cien periodistas de todo el mundo esperaba afuera, sin poder realizar su trabajo, porque los agentes de la policía rusa tardaban hasta 10 minutos para palparlos. El examen es exhaustivo todos los santos días y al extremo. No hay manera de desestructurarlos. Cada vez se ponen más extremistas. Miran la foto de la credencial otorgada por la Fifa, te hacen abrir una y mil veces los bolsos, las mochilas, piden el pasaporte, anotan el nombre en una planilla y hasta averiguan los antecedentes a través de los intercomunicadores. Y, como si eso no fuera suficiente, todo el que entra al predio debe pasar por el detector de metales las veces que ingresa y sale.

No se salva nadie. Hasta los familiares de los jugadores que estuvieron el domingo en Bronnitsy por el Día del Padre pasaron por la amansadora de la espera para que los revisaran. Para los policías rusos, todos los ciudadanos son iguales. No hay privilegios para nadie. Jorge Sampaoli también debe someterse a la rigurosidad de los controles cada vez que sale del predio. Están realmente paranoicos con ese tema todo el tiempo. Es evidente que el presidente Vladimir Putin quiere tener a toda la población en un puño, sobre todo luego de las amenazas terroristas que sufrió el país en los últimos tiempos. Tampoco nada puede hacerlos salir del protocolo que manejan para la seguridad de la selección argentina. Hasta el Zurdo pasó por una situación incómoda hace unos días. Si al DT casildense no se le volaron los pelos fue porque no tiene. Lo cierto es que el viernes fue trasladado a Moscú en la camioneta de la organización y luego de subirse vio cómo los agentes de seguridad del predio le ponían al vehículo como una especie de faja con un número identificatorio. El Zurdo, quien estaba acompañado por el defensor Nicolás Tagliafico, porque ambos iban a dar la conferencia de prensa previa al partido de Islandia, no podía creer lo que estaba viviendo. Es que con ese cerramiento en la camioneta tampoco le permitían bajarse cuando él quisiera. Recién descendió del vehículo oficial cuando la policía rusa lo dispuso. En otras palabras, el técnico y un jugador de la selección viajaron como si estuvieran prisioneros de las fuerzas de seguridad de esta Rusia que nunca descansa en materia de seguridad.

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