Newell's se reencontró con la victoria. Con una victoria que necesitaba como el agua, no tanto porque tuviera urgencias desde lo numérico, sino porque la necesitaba desde lo anímico para ganar en confianza y revitalizar a un equipo que tiene que apuntalar en el tramo final de este torneo todo lo bueno que vino haciendo en los últimos dos años. Claro que esta vez no lo hizo levantando las banderas de su mejor fútbol, más allá de que siempre fue mejor que su rival, pero al menos ante Tigre gozó de una contundencia y un oportunismo de la que careció en muchos otros partidos.
Fue 2-1 ante Tigre en un encuentro que lo tuvo como el dominador casi excluyente, pero al que le faltaba esa cuota de profundidad y punch para quebrar el arco defendido por Javier García. Un ítem que curiosamente llegó de la mano del jugador más chico que Newell's tuvo en cancha: Ezequiel Ponce.
El delantero martilló a los 9' del complemento un buen centro de Víctor Figueroa para igualar un partido que perdía sin merecerlo y que terminó siendo la bisagra para cambiar el rumbo del resultado.
Es que ocho minutos después apareció la jerarquía de Ever Banega para clavar un golazo desde fuera del área y dejar sin chances al arquero del Matador, que se había encontrado con una ventaja inmerecida en el arranque del complemento, cuando el juez le cobró a Heinze un penal a Vilchez -armó una jugada maradoniana- que pareció dudoso.
Un partido en el que la lepra evidenció una gran reacción anímica y una muestra de carácter más que futbolística, pese a que terminó justificando en la red el mejor andar que había tenido en el trámite del partido, en el que antes del gol de la visita había sido superior y en el que, tras el golazo de Banega, terminó justificando largamente la justa victoria en el complemento.
El silbato final de Darío Herrera terminó desatando el desahogo del pueblo leproso que se reencontró con una victoria que mereció desde lo futbolístico, especialmente por lo hecho en el complemento, pero que la terminó abrochando desde la contundencia y el oportunismo que le faltó en otros partidos.






























