Newell’s está en graves problemas. Fecha a fecha el equipo desmejora y la visita a Sarmiento no fue la excepción. El plan de juego no aparece para neutralizar al rival de turno, como en el caso del limitadísimo kiwi de Junín, al que prácticamente le alcanzó con dos cabezazos para tumbar la flaca resistencia leprosa. El saber popular de canchas argentinas es la prueba cabal de la realidad. Porque tras el partido dos plateístas locales bajaban los escalones de hormigón del estadio Eva Perón y el diálogo pintó como un acuarela la coyuntura rojinegra. “Mirá que nosotros no tenemos nada, pero ellos tienen menos que nosotros”, fue el mensaje de los hinchas del verde, lejos del fanatismo y lleno de sentido común. Y es así nomas.
El presente de Newell’s es espantoso. Cuesta destacar un dato positivo en el funcionamiento rojinegro. Casi no lo hay. Y por ello la tabla anual, la que engloba todo el proceso de Kudelka, pasando por Burgos, Gamboa y ahora el interinato de Taffarel, no miente: el único equipo peor que Newell’s en el 2021 es Arsenal.
Huelgan las palabras. La respuesta ahora la tendrán que dar y encontrar el flamante presidente Ignacio Astore y el mánager deportivo Julio César Saldaña, ambos muy preocupados cuando salían del estadio juninense y sabiendo que la decisión de elegir al DT definitivo no será sencilla, pero requiere de premura porque el presente es cada vez más cuesta abajo. Seguir perdiendo puntos es hipotecar peligrosamente el promedio de cara a lo que viene.
La sensación principal que entregó la derrota leprosa ante Sarmiento es que Newell’s necesita con premura la designación de un director técnico que arranque de cero, que sea un capitán futbolístico con muñeca, carácter e ideas claras para cortar la sangría que atraviesa el fútbol del Parque. Se impone la llegada de un entrenador que se haga cargo de la delicada situación, para que el equipo comience a tener una fisonomía que al menos les imponga respeto a los rivales, que hoy parecen hacer fila para enfrentar a los rojinegros en este presente penoso.
La respuesta ahora la tendrán que dar y encontrar el flamante presidente Ignacio Astore y el mánager deportivo Julio César Saldaña, ambos muy preocupados cuando salían del estadio juninense La respuesta ahora la tendrán que dar y encontrar el flamante presidente Ignacio Astore y el mánager deportivo Julio César Saldaña, ambos muy preocupados cuando salían del estadio juninense
Hoy parece que a Newell’s ya le ganan con casi nada. Con un par de centros, con alguna picardía, con empujarlo un poco nada más. Porque ante la primera adversidad aflora la confusión y todo se hace cuesta arriba. Ante Sarmiento sí hubo una tibia reacción con el empate de Comba, pero fue apenas una alucinación que se desvaneció. Porque ni bien el local volvió a poner la pelota en el área, Newell’s otra vez sacó del medio.
No fue malo el intento de Taffarel de plantar un línea de cinco para armar el equipo de atrás hacia adelante. Pero el nivel de las individualidades es tan bajo que hoy parece que todos los sistemas colapsan. Y no se salvan ni los experimentados ni los pibes y mucho menos los refuerzos. El aplazo es general. La desorientación también.
Newell’s vive uno de los peores momentos de los últimos años porque parece que el pozo no tiene fondo y siempre hay margen para caer un poco más. Por ello las decisiones de fondo no pueden postergarse. Ya no están en el club el gerente de fútbol Lucas Bernardi, también dejó su cargo Gamboa, se despidió el coordinador de inferiores Borrelli y Taffarel con mucha dignidad está dando una gran mano. Pero es tiempo de que en el Parque la pendiente tenga un freno.
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Claro que esta situación también fastidia a los experimentados, como Nacho Scocco, que no quería dejar la cancha cuando fue reemplazado en el complemento. Y la cara de decepción de Pablo Pérez tras el partido lo decía todo. También la del resto de los jugadores cuando en fila india fueron abordando el micro para retornar a Rosario.
Hoy la pelota la tienen Nacho Astore y Larry Saldaña, ellos saben mejor que nadie que es momento de apostar fuerte por un entrenador y luego armar un plantel totalmente renovado y competitivo para que lo que viene deje de ser una pesadilla. Claro que hay tiempo para reinventar a Newell’s, pero no se puede dilatar más la cuestión. El domingo se viene Independiente en un Coloso que siempre apoya, pero la gente necesita una señal de vitalidad que surja desde adentro de la cancha. Newell’s debe detener la crisis cuanto antes.
Ganó solo 1 de los últimos 13
Los números de Newell’s ya son más que preocupantes. Los rojinegros, luego de un buen arranque con tres triunfos en los primeros cinco partidos, en las últimas 13 fechas del campeonato solamente lograron sumar de a tres en una ocasión. Fue en la fecha 12 cuando venció 2 a 1 a Lanús como visitante. El resto fueron 4 empates y 8 derrotas. Es decir que de los últimos 39 puntos del torneo solamente sumaron 7. Este dato, sumado a que solamente ganó 6 partidos de los 31 que jugó en el año y que van a servir para los futuros promedios, abre un panorama para comenzar a ocuparse.