La derrota 2-1 ante Talleres en el estadio Mario Kempes situó a Newell's frente a un incómodo espejo de realidad. Lo ubicó, con aspereza, brusquedad y con el primer golpe, ante la necesidad de realizar autocríticas y mirar hacia adentro para poder sacar rápidas conclusiones y empezar a construir las bases de esta nueva etapa, que está al mando de la dupla integrada por Favio Orsi y Sergio Gómez. A juzgar por lo visto en Córdoba, tendrá un muy exigente desafío por delante.
La intención de Newell’s era aprovechar los nuevos vientos de esta nueva era en el club del Parque, con una dirigencia que asumió en diciembre y tuvo que ponerse a rearmar un plantel a contrarreloj, con muy poco tiempo, y con tremendos problemas económicos que dejó la pesada herencia de la gestión de Ignacio Astore.
Igual, esquivando deudas e inconvenientes, pudo apretar el acelerador en este mercado de pases y pudo incorporar 10 refuerzos, de los cuales 4 ya actuaron en calidad de titulares en el estreno del torneo. Así, ante la T, el arquero Gabriel Arias, los defensores Bruno Cabrera y Oscar Salomón, y el delantero Michael Hoyos, salieron desde el primer minuto.
Luego, el extremo Walter Núñez salió al campo en el complemento y marcó el gol del descuento, la única anotación leprosa del cotejo, la primera del nuevo ciclo. Y también ingresaron el mediocampista central Rodrigo Herrera, y los atacantes Franco García y Matías Cóccaro, muchos movimientos arriba para tratar de llegar a una igualdad que en el desarrollo siempre estuvo mucho más lejos que en el marcador.
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Newell's precisaba señales
En ese escenario, Newell’s necesitaba establecer señales de referencia en el comienzo del certamen local. Precisaba afirmar huellas embrionarias, gestos de reconstrucción futbolística que no pudo empezar a lucir en la primera fecha del campeonato.
Iba por un faro que le sirva de referencia permanente, como eslabón de medición para poder observar y empezar a cotejar el sendero recorrido. Lo cierto es que no pudo, estuvo lejos de elevar una performance confiable, y todavía no pudo salir del aturdimiento y el estado de parálisis que lo condicionó en la temporada pasada.
Claramente, Newell’s no pudo elevar un gesto de complicidad y crédito para esta nueva etapa que está pariendo la institución rojinegra, una instancia de alumbramiento que parece que será repleta de complicaciones, como todo lo que atraviesa este club en los últimos años.
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Obligados a meter mano
Los entrenadores no tendrán tiempo para poder ajustar clavijas y acercarse en cada paso al prototipo pretendido y establecido en el inicio de esta etapa. Es que este mismo martes deberá jugar ante Independiente, en el Coloso, por la segunda jornada del certamen, la primera ante su propia gente.
Mucho antes de ese compromiso, deberán decidir si continúa la línea de cinco en el fondo que usó en Córdoba, o si de local apelan a otro esquema con cuatro atrás.
El paso en falso frente a Talleres expuso que la línea de cinco no anduvo bien, y sólo le permitió mantener con relativa firmeza su resistencia en los primeros 25 minutos del partido. En el resto, estuvo sometido al dominio del adversario.
La expulsión de Cabrera
Además, la incomprensible expulsión de Cabrera, dejó más cuesta arriba el trámite del pleito, y obligará a los técnicos a analizar su reemplazante. El primer candidato que asoma es Nicolás Goitea, que jugó en todos los ensayos de fútbol de la pretemporada leprosa, y en Córdoba estuvo en el banco.
Así, Newell’s mostró que lo sacaron antes de tiempo del taller, que todavía le falta mucho para alcanzar su puesta a punto, y que deberá resolverlo al paso, fecha a fecha, con poco margen de trabajo por lo apretado del calendario. Hoy debe enfocarse sólo en eso.