En Newell’s hay hermetismo total tras lo que fue el rutilante anuncio de la contratación de Gabriel Heinze para asumir al frente del primer equipo leproso. Es que desde ahora todo el mundo rojinegro está en “modo Gringo”, es decir, perfil bajo, cero filtración de información, datos escuetos y nada de rumores que trasciendan a nivel dirigencial. Así es el formato de trabajo de Heinze y nada debe alterar esta rutina de discreción para que el proceso del Gringo arranque sin turbulencias. Igualmente hay apellidos de posibles refuerzos que circulan en el radar de Newell’s y que por peso específico irrumpen en la escena. Uno de ellos es el del mediocampista ofensivo Ricardo Centurión, un extraordinario jugador, que ahora fue separado del plantel de Vélez y con algunos antecedentes de problemas de conducta a lo largo de su carrera. No es una negociación sencilla, pero el jugador busca club y Newell’s va por refuerzos puntuales de jerarquía. Habrá que ver los caminos de Ricky y la lepra se cruzan, bajo la iniciativa de Heinze, que ya lo dirigió en su paso por Liniers.































