Newell’s jugó mal. Pero reinició la Copa Argentina con una victoria. La que logró por la prepotencia que otorga la diferencia de jerarquía. Esa distancia que no sólo es futbolística sino también física. Porque Peñarol de San Juan, al ser un adversario del Federal A, sintió esa desventaja. Y el final de 2 a 0 rubrica estas cuestiones. Porque tras el gol de Palacios en el primer tiempo, Cabrera en tiempo de descuento recién liquidó el duelo.
Es verdad que este torneo tiene sobrados antecedentes de resultados imprevistos, en los que más de un equipo de menor cuantía eliminó a otro de mayor peso específico futbolístico, pero en esta ocasión la lógica impuso su esencia. Aunque con contratiempos. Más por errores de Newell’s que por cualidades de Peñarol.
La ausencia de Maxi Rodríguez en la formación inicial se hizo notoria por la falta de claridad y la carencia de un conductor que marque los caminos. Es cierto que el técnico leproso ubicó en su lugar a Mauro Formica, pero recién gravitó algo en la construcción colectiva cuando en el complemento el entrenador lo retrasó unos metros para que actúe en su función de volante creativo.
Después Kudelka cambió al Gato por la Fiera. Pero tal vez haya llegado el momento de que el técnico ñulista revise su esquema táctico, porque disponer de un 4-3-3 sin centrodelantero no tiene demasiado sentido.
En pos de aumentar la ventaja, Palacios y Alexis Rodríguez se despegaron unos metros de los márgenes para mostrarse más cerca y acortar el equipo. Dejando espacios para las proyecciones de Bíttolo y Gabrielli.
No obstante no fue sencillo para el equipo de Kudelka, porque le llevó casi 40 minutos alcanzar el gol, que partió de un pelotazo de Pablo Pérez al corazón del área para que Cacciabue se vistiera de asistente y ubicar a Palacios libre para convertir.
Sin dudas que Newell’s dominaba, pero no definía. Mientras los sanjuaninos procuraban llegar a Ramiro Macagno, pero en cada intento se evidenció en forma notable la diferencia de velocidad y astucia.
Aunque esto dejaba vigente la posibilidad de que cualquier hecho inesperado o un accidente permitieran a los sanjuaninos alcanzar la igualdad, eso se presentaba como una utopía.
Se preveía que era cuestión de tiempo la llegada del segundo gol de Newell’s. Porque aunque jugara mal, todo se reducía a la certeza de los jugadores rojinegros para aumentar la diferencia.
Y llegó. Lo hizo Enzo Cabrera en el descuento del partido. Pero el 2 a 0 final refleja el mal partido que hizo Newell’s, aunque pese a ello tuvo enfrente a un rival que no lo puso nunca en apuros. Y los rojinegros siguen en la Copa Argentina. Ahora el rival será Sarmiento de Junín.
.