Newell's necesitaba generar una actuación convincente, al menos algún gesto, algún guiño de aprobación que le permita sumar mayor cantidad de certezas a los lineamientos futbolísticos que está empezando a trazar y trabajar la nueva dupla de entrenadores integrada por Favio Orsi y Sergio Gómez. Por eso, la derrota 2-1 ante Talleres, en su visita a Córdoba, con gol de Ronaldo Martínez y de Valentín Depietri para los locales, y descuento de Walter Núñez para la Lepra en el cierre, no estuvo ni cerca de establecer los mojones iniciales en este torneo Apertura, que le otorguen margen y crédito de cara a lo que viene.
La Lepra precisaba enterrar las huellas del pasado reciente para poder creer que puede meterse entre los que lucharán por el protagonismo dentro del certamen. Por eso la nueva dirigencia, con Ignacio Boero a la cabeza y Roberto Sensini en el armado futbolístico, trajo 10 refuerzos para forzar una renovación plena dentro de las filas rojinegras, pero no lo consiguió y el traspié retardó un poco la situación de despegue.
Con Gabriel Arias bajo los tres palos como principal voz de mando y con la cinta de capitán, con 4 de los 10 refuerzos que actuaron como titulares, con línea de cinco atrás, con acento de la casa y juvenil del medio hacia adelante, con Valentino Acuña portando la 10 en la espalda y con Hoyos ganando el puesto de centrodelantero titular a Cóccaro, Newell’s exhibió en Córdoba que aún no empezó a transitar en el sentido correcto. Ni siquiera un tranco pequeño.
Con línea de cinco atrás
De arranque, con Salcedo como último hombre, Cabrera a su derecha y Salomón por izquierda. Y una línea de cuatro volantes detrás de Hoyos. En los primeros minutos, la visita trató de pararse con serenidad, corto y en su campo, y realizaba un semblanteo del desarrollo del trámite con muy pocas emociones. Todo transcurría lejos de las áreas. Los laterales volantes no trajinaban, ni intervenían mucho y todo transitaba en una aburrida medianía.
A los 11', un disparo de lejos de Regiardo empezó a mostrar algo distinto. A los 17', Méndez con un cabezazo débil, tras un córner, sumó otra chance para la Lepra. A los 19', Guch en el medio del área, recibió de Hoyos y exhibió un tiro que controló el arquero rival. Fue la más clara hasta ese momento. Parecía que era cuestión de animarse a más en el cotejo.
Un disparo de lejos de Baroni, abajo al primer palo, fue contenida por Arias. A los 23', tras ese córner, el dueño de casa estuvo a punto de marcar tras una serie de rebotes. En ese momento, la suerte corrió muy a favor de Newell's.
En ese tramo, el equipo rojinegro no tenía la pelota y perdió las riendas del cotejo y le empezaron a encontrar grietas y filtraciones atrás. Y cuando comenzaban a llegar pelotazos al área, Arias mostró la cara por sus compañeros.
A los 31', Martínez cabeceó mal y estuvo cerca de abrir la cuenta. Y, a los 36', Arias contuvo otro cabezazo de Ronaldo.
En el entretiempo, el balance daba a favor a Talleres desde lo que mostraron los dos en la cancha. La igualdad sin goles asomaba como negocio para el conjunto rojinegro.
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El complemento fue lo peor de Newell's
El complemento comenzó con los mismos rasgos. No hubo modificaciones y todo corría por los mismos carriles. Newell's seguía teniendo poco la pelota y le costaba mucho poner en marcha los engranajes de la generación de juego pretendido. Continuaba agazapado, sin poder reaccionar.
Talleres era cada vez más dueño, y Newell's se quedaba maniatado en el rol de sometido a la voluntad del adversario.
Así, no extraño que a los 13', Martínez martilló de cabeza y así estableció con justicia la apertura del marcador. La incomprensible expulsión de Cabrera, a los 15', agudizó todos los problemas de la visita y puso el trámite todavía más cuesta abajo.
Las tapadas de Arias castigaron la ineficacia del local y le dejó algo de vida en el partido. Que tampoco aprovechó esa plataforma de situación.
Los cambios sólo lo llevaron jugar más adelantado, pero mantenía esa falta de peso en todo lo intentaba.
A los 40, llegó el segundo a través de Depietri. Con la visita retrocediendo de manera fatal. No era un premio exagerado para el dueño de casa.
El descuento de Núñez sólo alcanzó para maquillar una caída que dilata los tiempos internos en el Parque.
Este Newell’s necesitaba una mueca distinta, que genere confianza para esta nueva era que se está abriendo en el Parque Independencia. Precisaba un faro de referencia para acentuar la convicción sobre el camino a recorrer. Pero no pudo marcar una dirección, ni estableció una plataforma de despegue.
Esta performance no adquirió carácter fundacional, no pudo mostrar ese tamaño desde lo gestual ni desde lo futbolístico. Por lo visto en Córdoba, todavía habrá que esperar para conseguir ese envión inicial.