En el fútbol, la historia de los clubes más importantes se construye con hitos. Con títulos, partidos y nombres propios que se convierten en leyenda a través de gestas heroicas, que atraviesan los tiempos por su peso específico y por su caudal folclórico. Son mojones referenciales que se quedan aferrados al costado más sensible de la memoria colectiva de los hinchas. Son huellas de progreso, rasgos distintivos de identidad, confiables señales internas de dirección, que se apoyan en la determinación para atreverse a más, de empezar a escribir otro nivel de registros y de luchar para imponerse sobre cualquier rival en cualquier escenario.
El pasado de Newell’s conoce esas lides. Por eso, las celebraciones de este domingo por los 50 años de la primera vuelta olímpica rojinegra en torneos de liga junto a los grandes protagonistas de aquel título del 1974, representó un emotivo ritual de renovación que incluyó música en vivo, videos, detalles históricos, fuegos artificiales, sorteos y entrega de plaquetas.
El más aplaudido, como siempre, fue Mario Zanabria, quien no pudo estar presente por motivos familiares y mandó un testimonio en video. El 10 fue figura y estratega de aquel equipo que alcanzó un rango expresivo de alto vuelo, en lo individual y en lo colectivo. De la magia de su bendita zurda nació el primer grito, nada menos que frente a Central y en Arroyito, y por eso el simpatizante leproso le tributa en cada oportunidad un agradecimiento y un reconocimiento eterno. Esa veneración se reflejó durante la emisión del video y en toda la tarde.
Aquella exhalación en 1974, significó una llave de carácter fundacional que abrió las puertas a una nueva era. A partir de ese momento, cada pretensión, cada aspiración de Newell’s en el escenario grande del fútbol argentino empezaba a estar respaldada por títulos. Nada más, y nada menos.
Aquel equipo venció antiguas ataduras, se animó a superar la barrera de sus límites y estableció un cambio de condición al club. Desde aquella proeza elevadora, Newell’s mejoró su posicionamiento en la plataforma de consideración. Todos lo comenzaron a mirar y a valorar de una manera muy diferente. Desde ese momento, fue uno más en la mesa grande. Uno que debía ser escuchado y tenido en cuenta.
Los festejos arrancaron a la hora cero con una ruidosa ráfaga de fuegos artificiales alrededor del Coloso Marcelo Bielsa.
Luego, por la mañana, se realizó un especial homenaje con ofrendas florales a Juan Carlos Montes, el DT del campeón, en el cementerio El Salvador, donde descansa el autor intelectual de aquel conjunto con sello propio que quedó grabado en el corazón de todos los leprosos.
Fue Canción el que le enseñó a gritar fuerte campeón a un club que hasta ese momento no conocía ese tipo de gestas a nivel de liga, el que supo transmitir la convicción y otorgó las herramientas y los atributos para animarse a más vueltas olímpicas.
Emoción y gloria eterna
Alrededor de las 16, ya se pudo acceder al estadio cubierto leproso para presenciar las actividades y los hinchas, con gran acento familiar, poblaron con cánticos las tribunas. En esos escalones se vieron banderas rojinegras, y mensajes centrados en el sentido de pertenencia y en muestras de agradecimiento por aquel título ante el eterno rival y en su cancha.
Bajo la consigna: “La estrella más importante de la ciudad”, las celebraciones transitaron con la presencia de la gran mayoría de los futbolistas que integraron aquel plantel o de familiares o representantes de quienes ya no están, que pudieron disfrutar bien de cerca de las demostraciones de afecto del pueblo rojinegro.
La agenda del día incluyó la exposición de la copa que obtuvo Newell’s al ganar ese Metropolitano que le permitió salir y pisar fuerte en la escena grande del fútbol argentino, y ahí los simpatizantes pudieron tomar fotos de esa Copa y esa chance les sirvió para poner en valor retrospectivo aquella cruzada de tintes históricos.
A las 17.30 en punto se inició la parte principal de los festejos sobre un escenario armado del lado que da a la pileta. En el medio había una pantalla digital, donde se transmitió en vivo toda la fiesta, y a cada lado banderas con las caras de Zanabria y Montes.
En las sillas en el campo de juego estuvieron los homenajeados y directivos de ésta y de comisiones anteriores. Y los hinchas se dispusieron en las plateas inferiores y superiores.
El evento comenzó con el ingreso de la bandera argentina y la de Newell’s, se entonó el himno nacional y después subió el Trova Jaime a cantar la marcha del club. Al comienzo ingresaron los exjugadores, se ubicaron en las primeras filas y todo fue muy emotivo. También se subió la copa, que estuvo colocada delante de todo durante toda la fiesta.
Seguidamente, el presidente Ignacio Astore dio algunas breves palabras y remarcó que la estrella del 74 siempre será “inolvidable” e “irrepetible”. Después, se transmitió un video del gol de Zanabria y los asistentes estallaron en un grito de gol.
A lo largo de todo el evento, hubo entrevistas en vivo a los campeones del 74 que se pasaban en la gran pantalla. El primero en ser abordado fue Tito Rebottaro, quien destacó el buen fútbol que tenía ese equipo.
Luego, entró la banda de música que le impregnó un carril más de cancha todavía. La baja de la iluminación general y el acompañamiento de los hinchas con los cantos y con las luces de los celulares conformó una coreografía muy especial.
También hubo sorteos de viajes y de camisetas. Y el Trova Jaime cantó el Fana, otra canción muy conocida en el universo leproso.
Se puso en valor el arco del 74
También, siempre recorriendo un tono festivo de sorpresas, se contó la historia y se presentó la puesta en valor y la nueva ubicación del arco histórico de aquel partido inolvidable frente a Rosario Central, en Arroyito. Esos postes están en el club hace mucho tiempo y ahora con las obras que se están llevando adelante para la segunda bandeja del lado del Palomar, se aprovechó para buscar un lugar de implante más apropiado y destacado.
Desde este domingo, esos tres palos están colgados sobre una de las fachadas del miniestadio cubierto bajo la Visera. Detrás de ese arco hay una inscripción: “La estrella más importante de la ciudad” y a los costados tiene una imagen de Zanabria en andas y otra completa del equipo.
Esa presentación estuvo acompañada de integrantes del plantel campeón y de actuales dirigentes.
Y, en el mismo sentido, se dio a conocer los nuevos modelos de camiseta oficial, en mangas largas, en conmemoración de ese título. Y muchos hinchas se mostraron interesados en conocer de cerca la propuesta.
Para cerrar, Julio Zamora, el Yaya Rossi, Víctor Ramos, Roque Alfaro, Diego Mateo, Germán Re, y Ariel Zapata, en representación de otros equipos campeones le entregaron plaquetas recordatorias al plantel del 74.
Recibieron familiares del presidente de aquel momento Armando Botti, del doctor Juan José Bottoli, de Juan Carlos Montes, de Alfredo Obberti, y los familiares de Cucurucho Santamaría.
También le dieron las distinciones a Quinto Pagés, Adrián Coria, Juan Carlos Delménico, Roberto Agueropolis, Rubén Castañeda, Tito Rebottaro, José Luis Pavoni, Daniel Sperandío, familiar de Kohli, Kichi Garrido, familiar de Osvaldo Barreiro, Alberto Barril, Arsenio Ribeca, Carlos Scolari, Carlos Picerni, Oscar Coullery, Rodolfo Ingaramo, José Orlando Berta, Waldemar Nicoletti, Daniel Marangoni, Hugo Promanzio, Sergio Robles, y Juan Ramón Rocha.