Central

Montero apeló al recambio pero el equipo evidenció las mismas fallas

Los que tuvieron la chance de mostrarse pensando en lo que vendrá en Formosa reprobaron. Central fue una sombra en el Gigante.

Domingo 05 de Noviembre de 2017

La puesta en escena no dio réditos. Los que tuvieron la chance de mostrarse pensando en lo que vendrá en Formosa reprobaron. Central fue una sombra en el Gigante. El muletto que presentó Montero porque guardó a los titulares nunca dio señales de recuperación. Le derrota ante el Decano caló hondo en la gente, que despidió al equipo en medio de un coro de silbidos. El entrenador uruguayo no puede encontrarle la vuelta a esta versión canalla, que sigue naufragando en la Superliga.

   Ni con grandes ni con chicos. Los auriazules no pueden aferrarse a un triunfo. Llevan ocho presentaciones boyando. Apenas suma cuatro puntitos sobre 24 posibles. La cosecha es magra teniendo en cuenta la inversión que se hizo. También la perspectiva que había.

   El entrenador uruguayo sabe que se juega una nueva vida en Formosa dentro de seis días. La Copa Argentina sigue manteniendo en pie este ciclo, que amaga con despegar, pero de repente no hace más que boicotearse a sí mismo.

   Montero les dio rodaje a muchos apellidos que han dejado en su mayoría de ser prioridad a la hora de elegir a los titulares. Era una buena oportunidad para ellos de mostrarse. De devolverse esa confianza al técnico. Pero nada de eso sucedió.

   Porque el fondo fue casi una lágrima. Se salvó Marcelo Ortiz porque tuvo que dejar la cancha por una lesión en el primer tiempo (ver página 5). A la vez que el arquero Ledesma no tuvo mucha tarea.

   El medio fue quizá la zona más permeable. La que quedó más expuesta. Todos tuvieron un bajo nivel. Por momentos corrieron más de la cuenta. Pero se olvidaron de pensar, de sincronizar, de ser punzantes. De ser letales. Justo la tarde que Central más necesitaba de ellos. Y tampoco hay excusas válidas a la hora de nombrar a los más pibes, porque ellos también esperaban su turno para mostrarse. Debían aparecer por más que el contexto no sea el favorable. Y no lo hicieron.

   Sólo Fernando Zampedri zafó del papelón. Fue un auténtico llanero solitario. Se las tuvo que ingeniar para lidiar contra el muro del Decano. Guapeó las que pudo. Intentó quebrar la férrea resistencia pero se quedó sin premio consuelo. Como todo el equipo en realidad.


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