Ovación

Maldito sóleo

Es el músculo que se puso de moda en la última década. Casi nunca muestra síntomas y la recuperación es más larga que la de cualquier otro desgarro. En España le dicen la epidemia silenciosa

Jueves 15 de Marzo de 2018

Las lesiones musculares son el karma de los cuerpos técnicos del fútbol y de otros deportes también. Al menos en Argentina la palabra desgarro parece prohibida y se la cambia por distensión para evitarla. Los desgarros se confirman tácitamente, cuando la recuperación demanda como mínimo alrededor de tres semanas. La distensión no es más que un estiramiento muscular. O sea, un desgarro. También se juega con los grados, que no es más que la envergadura de la dolencia: grado uno, grado dos, grado tres... Todo sea por evitar la maldita palabra. Mientras más confuso sea el parte, mejor. Mientras más eufemismos puedan utilizarse, será muchísimo mejor.

Desde hace unos años, una década más o menos, se diferencian los desgarros de los músculos convencionales de los del sóleo, que por supuesto también es un músculo convencional, pero no tenía prensa. Ahora es tan famoso como el gemelo, que es su vecino desde la gestación.

En una época se hablaba de desgarro en los surales porque también se considera un solo músculo al mecanismo que componen los gemelos y el sóleo. Se llama tríceps sural y se conecta con el pie a través del tendón de Aquiles.

Hechas las presentaciones, nada mejor que repasar algunos partes médicos tomados al azar para demostrar lo que cuesta poner la palabra desgarro y lo famoso que es el sóleo.

"Marco tiene una lesión traumática en el sóleo derecho, secundaria a un importante traumatismo sufrido en el partido frente a Godoy Cruz".

"Brian fue sometido a un estudio por imágenes y se determinó que padece una distensión en el sóleo izquierdo, lo que requerirá unas tres semanas de recuperación y lo pone en duda para el inicio del torneo".

"Ortigoza sufrió una lesión muscular en el sóleo derecho, que demandará una recuperación de cuatro a seis semanas".

"Tras las pruebas realizadas a Gareth Bale se le diagnosticó un edema sin rotura fibrilar en el sóleo de la pierna izquierda".

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El hoy multimediático sóleo es un músculo que está situado en la parte profunda de la pantorrilla debajo y detrás de los gemelos (ver infografía). Siempre estuvo allí, por supuesto, pero ahora es mucho más tenido en cuenta. O en todo caso más respetado que antes.

Según los médicos, su ubicación dificulta enormemente la exploración clínica porque es muy difícil llegar hasta él con las maniobras tradicionales. Lo mismo sucede con las radiografías y las ecografías, que prácticamente no sirven. Por eso los diagnósticos certeros necesitan casi siempre una resonancia magnética.

El problema es que no tiene una sintomatología clara. Suele manifestarse silenciosamente y muchas veces como una dolencia muy leve, casi inofensiva. Hay una frase común entre los facultativos: "Las lesiones de sóleo nunca demuestran la gravedad que tienen de entrada".

Ese es el principio del problema. El deportista cree haberse curado a los dos o tres días y retoma su rutina. Y ahí, agazapado, está el sóleo para empezar con su rutina. Allí sí, la lesión se manifiesta en toda su dimensión.

En España lo llaman la epidemia silenciosa y la manifestación más descarnada del desgarro de sóleo es el galés Gareth Bale, que lleva siete lesiones allí.

Las lesiones musculares en general, no sólo de sóleo, llevaron a la Uefa a ponerles números, estadísticas, a esas dolencias. Ellos sostienen, científicamente, que es la menos común de las rupturas fibrilares.

Esos estudios de la Uefa revelaron en 2015 que un equipo de 25 jugadores sufrirá 45 lesiones por temporada, 24 de ellas menores (menos de una semana de recuperación) y seis de gravedad (más de un mes), que un jugador debe esperar una lesión grave cada tres temporadas, que cuanto mayor es el nivel de la competición mayor es el riesgo de lesión. La mayoría corresponden a los isquiotibiales (35 por ciento), aductores (20 por ciento), cuádriceps (20 por ciento) y tríceps sural (15 por ciento).

Tan tramposa como su gestación, la lesión de sóleo requiere de una rehabilitación minuciosa y cuidada al extremo. La recidiva (recaída) suele ser mucho más traumática.

Lastimarse el sóleo representa más tiempo de recuperación que un desgarro de la misma intensidad de cualquier otro músculo y a veces les permite a los médicos especular con los tiempos de sanación a la hora de informarlo públicamente.

Un desgarro de sóleo hecho y derecho demanda al menos 6 semanas de recuperación, el doble de lo que se necesita para curar las famosas distensiones.

El sóleo es fundamental para la bipedestación. Groseramente explicado, cualquier persona que no tuviera sóleo, se caería de boca al piso.

Los que caen, como moscas, en las trampas del sóleo son los futbolistas. En la mayoría de los casos el propio damnificado atenta contra su recuperación porque nunca tuvo ni un sólo síntoma o simplemente sintió una molestia leve. Y cuando la lesión se manifiesta en toda su dimensión ya es imposible escapar a casi dos meses de recuperación.

"Es una mala racha que estoy pasando. Estoy meado por un elefante. Yo no vine a pasear a Central. No estoy gordo, estoy bien", dijo Ortigoza tras no poder iniciar el partido frente a Godoy Cruz.

Ni mala racha, ni meado por un elefante. Es el sóleo Néstor.

El vía crucis de Bale. El volante ofensivo y extremo galés cae al piso y se toma la pantorrilla izquierda. Jugando para Real Madrid ya sufrió siete desgarros en el sóleo.

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