Cuando todavía no se apagó el rumor de conflicto tras la novela por la salida que no fue de Lionel Messi y luego la ida de su compinche futbolístico y amigo de la vida, el uruguayo Luis Suárez que marcó dos en el triunfo del Aleti, el Barcelona comandado por el debutante Ronald Koeman consiguió algo de paz tras golear 4 a 0 a Villarreal en el Camp Nou. Más temprano, otra bandera del fútbol rosarino siguió acrecentando la idolatría en Leed United, con el clásico ganado por el equipo del Loco Bielsa. Todos los ojos estuvieron puestos en Messi, que hizo el tercer gol blaugrana de penal pero no brilló como acostumbra y pareció más un actor de reparto en el esquema que parece asomar de la mano del entrenador neerlandés. Un Camp Nou mudo y vacío por la pandemia del coronavirus fue escenario de la goleada que se consumó en el primer tiempo, tratando de disimular el mal de ausencias y convertirse en un bálsamo tras el humillante 2-8 ante el Bayern Múnich, por la última Liga de Campeones de Europa.






























