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Las lesiones de Messi

Lionel Messi tiene un punto débil, su Talón de Aquiles. Es el bíceps femoral de su corta pero poderosa y mágica pierna izquierda, el músculo que le provoca dolor, lágrimas y que lo está frenando peor que cualquier defensor...

Jueves 06 de Marzo de 2008

Lionel Messi tiene un punto débil, su Talón de Aquiles. Es el bíceps femoral de su corta pero poderosa y mágica pierna izquierda, el músculo que le provoca dolor, lágrimas y que lo está frenando peor que cualquier defensor que haya enfrentado.

  Casualidades de la vida, hace dos años, Messi atravesaba una situación similar a la actual. Ayer los médicos de Barcelona confirmaron que la lesión que sufrió ante Celtic de Glasgow dejará al rosarino seis semanas alejado de los campos de juego. Es la segunda de las mismas características en menos de tres meses, aunque en esta ocasión deberá estar más tiempo en reposo porque la rotura es de mayores proporciones.

  Sabido el tiempo que le demandará volver a jugar, la pregunta obligada es ¿por qué el jugador de Barcelona sufrió otra lesión muscular?

  Unos hablan de un problema fisiológico crónico, otros culpan a los servicios médicos del club, también hay reproches para el técnico, Frank Rijkaard, y hasta la prensa aparece como posible culpable.

  Una de las primeras explicaciones hace alusión al propio jugador, a su peculiar constitución física —pequeña y musculosa— y a su estilo de juego, tan explosivo.

  En su niñez, Messi se tuvo que someter a un tratamiento para paliar problemas de crecimiento y muchos aseguran que su desarrollo físico fue "antinatural" y dejó posibles secuelas que ahora podría estar pagando.

  El segundo sospechoso es el departamento médico del propio Barcelona, porque la lista de jugadores azulgranas que sufrieron problemas musculares esta temporada (y en las anteriores) es casi interminable: Samuel Eto’o, Thierry Henry, Ronaldinho, Touré Yayá, Gianluca Zambrotta, Carlos Puyol, Deco, entre otros.

  El tercer nombre propio de la historia es Rijkaard, al que se lo acusa de ceder a la presión de la prensa para que jugara Messi, que fue suplente el sábado por molestias. Barcelona perdió, Messi jugó 45 minutos para intentar remontar y la prensa clamó contra las rotaciones de Rijkaard, exigiendo la presencia del rosarino siempre.

  La lesión, de alguna manera, le dio la razón a Rijkaard, que, escudado en los médicos, argumentó el sábado que Messi estaba con fatiga muscular y que era mejor reservarlo. "Entonces, ¿por qué jugó 45 minutos el sábado ante Atlético de Madrid y actuó desde el inicio ante Celtic?", se preguntaron ayer los diarios españoles Sport y Mundo Deportivo.

  Barcelona deberá afrontar sin Messi un duro calendario las próximas seis semanas, pues comienza el tramo decisivo de la temporada, en el que se juega la Liga española, la Liga de Campeones y las semifinales de la Copa del Rey. Villarreal es su próximo rival en la Liga y el 20 de marzo visita Valencia para disputar la revancha de las semifinales de la Copa del Rey después de empatar 1 a 1 en el Camp Nou. Y los cuartos de final de la Liga de Campeones se juegan el 2 y el 9 de abril. Todo eso, como mínimo, la Pulga se lo perderá otra vez. l

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