Ovación

Kily, si Central responde así, podés fumar tranquilo

La victoria de Central ante San Lorenzo fue producto de una superioridad futbolística, a partir de la cual el DT puede sentir que el equipo está creciendo

Viernes 14 de Mayo de 2021

Con rendimientos como los de los últimos partidos, el Kily González puede sentirse confiado, puede “fumar tranquilo”, haciendo referencia a esas imágenes del final, tras haber sido expulsado y con cigarrillo en mano en la platea del Nuevo Gasómetro. El hecho de depender de sí mismo para lograr la clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana es el gran paraguas protector que tiene, pero la verdadera red de contención en la cual ampararse es la fisonomía que su equipo mostró en este tramo final del semestre, en el que debe incluirse, por supuesto, la patinada que tuvo en cancha de Platense. Pero en medio de una mirada que vaya más allá de ese partido en particular, hay un contexto que lo avala. Si Central hubiera defeccionado futbolísticamente contra San Lorenzo la realidad sería otra, de mayores críticas, pero el último triunfo lo alcanzó jugando bien, con una partitura definida, más convincente y efectiva. Una extensión de lo que venía haciendo. Para este Central puede parecer poco, pero no lo es.

  Mientras estuvo en cancha (antes de ser expulsado) los lamentos del técnico canalla fueron una constante, mientras veía cómo el equipo no podía concretar en la red la superioridad futbolística que había en el juego. Es que dos contras de Lucas Gamba (mal resueltas), el remate de Almada, el cabezazo de Ruben que sacó Torrico, el remate de Marco en el palo y el cabezazo de Avila que Di Santo sacó sobre la línea (entre otras) no fueron hechos aislados, más bien todo lo contrario, fueron las consecuencias de un rendimiento muy superior al del San Lorenzo, pero, lo dicho, sin la posibilidad de concretarlo en el arco rival.

  Fue un guión similar el que se dio en el segundo tiempo, con el Kily lamentando esa falta de definición que no se condecía con un funcionamiento que sí le permitía mantener cierta calma. Porque Vecchio seguía conduciendo, jugando y haciendo jugar; Ojeda colaborando; los laterales trepando; Gamba corriendo todo y Ruben siempre expectante. Ese equipo, de características ofensivas pero sin perder el orden (que San Lorenzo haya sido una sombra no era problema del Kily), era lo que el DT había buscado desde el inicio de su ciclo, pero sin poder concretarlo.

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El Kily vio la roja por invadir el campo de juego.

El Kily vio la roja por invadir el campo de juego.

  Ahora, lo del miércoles por la noche no pareció casualidad. Porque algo de eso ya había empezado a mostrar dos semanas antes justamente ante el mismo rival. Y llegó el clásico, en el que mantuvo el nivel y ganó sin sobresaltos, y después esos más de 80 minutos en los que jugó con uno menos frente a Huachipato, donde se repuso después de haber estado en desventaja en el marcador. ¿El desliz en cancha de Platense? También hay que anotarlo, con trazo rojo porque fue donde no sólo dejó pasar la chance de meterse entre los ocho mejores de la Copa de la Liga, sino donde su imagen se afeó bastante. Por cierto, eso también hizo que a esta rápida levantada futbolística se le adosara algo más de mérito.

  Cuando el Kily vio la roja (por invadir el campo de juego) de parte del brasileño Bruno Arleu pareció el principio del fin, más por los nervios que propiciaba la falta de efectividad que por el partido que se estaba haciendo. Rápido camino hacia la platea, donde solicitó un equipo de comunicación para mantener contacto con sus colaboradores en el banco de suplentes y a continuar con la confianza que el juego de su equipo le entregaba pero también con el sufrimiento por el resultado adverso.

  Desde allí el técnico fue testigo de esa mejoría que le hacía falta al equipo en los metros finales, para trasladar al resultado las bondades futbolísticas que marchaban hacia la nada misma.

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El gol de Vecchio hizo estallar de alegría al Kily, ya en la platea.

El gol de Vecchio hizo estallar de alegría al Kily, ya en la platea.

  Ya expulsado pero aún dentro de la cancha el Kily vio cómo el centro de Martínez y la exigencia de Gamba desembocaron en el gol en contra de Gattoni. Después, en la platea, estalló de alegría cuando Ruben aguantó muy bien la pelota y se la cedió a Vecchio para que el 10 definiera con una categoría, para meterle consonancia al partido que estaba haciendo.

  La imagen de Kily fumando en la platea fue una de las más llamativas de la noche, cuanto menos la que más impacto causó. No es normal que sucedan este tipo de cosas y Central y el Kily fueron los protagonistas. Es una simple imagen, que tiene su lado jocoso, risueño y por supuesto poco habitual, pero que de alguna manera sirve para poner en foco que lo que Central hizo en estos últimos partidos fue producto del afianzamiento como equipo.

  Superioridad y triunfo ante San Lorenzo en el Gigante, monopolización del juego y merecimiento absoluto en la victoria frente a Newell’s, convencimiento en Chile con Huachipato. Esos fueron los primeros tres escalones de este Central más afianzado, más suelto, más dinámico y más efectivo. En el medio Platense, pero también una inmediata recuperación, otra vez con San Lorenzo (y de visitante, donde le cuesta demasiado) para que el Kily sienta que, como Carlín (Carlos Calvo) le decía a Pablito (Pablo Rago) en aquella vieja tira “Amigos son los amigos”, puede fumar tranquilo, siempre y cuando el equipo responda futbolísticamente de la forma en la que se acostumbró a hacerlo.

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