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Historia de sacrificio y sueño cumplido de una jugadora de hockey: de María Teresa a Birmingham

Virginia Bournot dejó su pueblo natal hace 10 años y transitó un camino cargado de obstáculos y necesidades económicas dentro de un deporte elitista. "Tanto sacrificio valió la pena", sostuvo

Domingo 18 de Julio de 2021

La vida siempre es sacrificio en cualquier ámbito. El deporte no se escapa de esa realidad y para llegar a lugares de privilegio el camino muchas veces está lleno de obstáculos. Mucho más cuando se viene de "abajo" y todo se hace cuesta arriba. Virginia Bournot sabe de esto, de lo duro que fue trascender en el hockey, de las peripecias que le tocó vivir hasta llegar a un presente de satisfacciones. Porque desde María Teresa, un pueblo de cerca de 4.000 habitantes y a 180 kilómetros de Rosario, a pasar por Universitario, Logaritmo y Concepción Country Club (Chile) hasta ser contratada ahora por Club Birmingham (Inglaterra), entidad que hace tiempo la sigue de cerca y pretende pelear el torneo con Virginia como una de las nuevas figuras. "Vale la pena todo el esfuerzo realizado cuando salís de muy abajo. Puedo decir que todo lo logré por mí misma", expresó a La Capital la jugadora de 26 años, feliz por lo que le toca vivir.

Hoy se puede dar el gusto de vivir del deporte que abrazó desde muy pequeña en su María Teresa natal. Ahí donde alguna vez un DT le dijo a sus abuelos que la criaron que no iba a llegar ningún lado porque no tenía condiciones. Fue un puñal a la ilusión, pero que ejerció un efecto contrario porque le sirvió para buscar con bronca y sacrificio trascender en este deporte. Y así hacer gala de esa frase que dice: "Rendirse, jamás".

Si en su pueblo nada era simple, en Rosario mucho menos. A los 17 llegó a la gran ciudad con el fin de estudiar educación física y seguir jugando al hockey. Su lugar lo consiguió en Universitario después de sortear algunas pruebas y adaptándose a otras canchas, muchos más duras que en María Teresa. Pero logró sortear los obstáculos y permanecer. El tema dinero era algo que la perseguía y complicaba. "Trabajaba en el club y entrenaba a las chicas a cambio de la cuota societaria. Además, para ir a entrenar tenía que tomar dos o tres colectivos, pero no me importaba porque lo hacía por amor al deporte. Y cuando era seleccionada para torneos con mis abuelos vendíamos empanadas para poder costear los viajes", relató con emoción en diálogo con este diario desde Concepción, Chile.

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Como para graficar las peripecias vividas y los sacrificios hechos para permanecer y avanzar dentro de este deporte un tanto elitista, Virginia contó: "Sacrifiqué muchas cosas. Vivía sola en Rosario, lejos de mi familia y afectos. No podía viajar para ahorrar, me perdí cumpleaños de 15 de mis amigas, salidas... Incluso no tuve la fiesta de 15 porque no tenía plata".

En el medio de todo el trayecto padeció lo que considera ciertas injusticias. "Me fui de Uni porque falté a un partido y el DT me castigó. Pero se había muerto mi abuela... La verdad es que no quería jugar más, pero una amiga me llevó a una escuela en Logaritmo. Ya me había recibido de profe de educación física y estaba en el lugar ideal porque jugaba y me pagaban. Estuve dos años hasta que una persona del club (Jorge Giri) un día me preguntó si quería ir a jugar a Chile como refuerzo. Le dije que lo tenía que pensar y esa misma noche me llamaron y me dijeron que tenía 15 días para resolver todo", comentó.

Así llegó a Concepción Country Club, con otra realidad y mucho más gratificante, porque en el contrato figuraba comida, vivienda, un trabajo en un colegio inglés y un sueldo por jugar. "Era una prueba, pero por suerte quedaron satisfechos conmigo y hace cuatro años que estoy acá", expresó Virginia, quien en sus inicios no tenía zapatillas de hockey y las compañeras le daban las viejas que no usaban, le regalaban los palos viejos o usados y jugaba con canilleras de futbolistas, no las especiales que usan las jugadores de hockey.

El hecho de trascender y empezar a ser conocida dentro de este deporte llevó a que fueran apareciendo diversas propuestas. En 2020 surgió una de México para ser coordinadora del hockey azteca, pero la situación de la pandemia frenó todo. Después apareció Barcelona y la cuestión de la ciudadanía europeo frenó las chances. Desde Alemania también pusieron atención en su figura y no logró avanzar por el difícil momento que se transitó en 2020. Hasta que hace unos meses surgió la posibilidad de Birminghan y si bien en un comienzo todo había quedado en un impasse ahora es una realidad concreta y en agosto viajará para instalarse en Inglaterra y jugar para el club inglés. "Sabía que después de tanto sacrificio algo iba llegar. Me quieren para que esté en el inicio del torneo en septiembre porque quieren ser protagonistas", relató con afección por el momento que le toca vivir, algo que soñó desde que empezó a dar los primeros pasos dentro de este duro deporte.

Virginia se hizo muy amiga de la ex Leona Mechi Paz y tiene relación con Luciana Aymar. Grandes jugadoras que trascendieron también vistiendo la celeste y blanca, algo a lo que ella no aspiró por una simple razón: "Nunca apunté a Las Leonas porque básicamente había que tener plata para costear los gastos". Simple y contundente.

Virginia Bournot surgió de un pueblito chico como María Teresa, donde todos se conocen. Jamás bajó los brazos a pesar de las adversidades para cumplir con su sueño y hoy, a la distancia, reconoció que "tanto sacrificio valió la pena". Y vaya que sí.

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