Hace 35 años, en cancha de River, se cerraba un campeonato histórico del fútbol argentino: el Nacional de 1985 General San Martín. ¿Por qué histórico? Porque fue el único que se disputó con ronda de ganadores y de perdedores. Y además porque fue el último de un certamen que intentó, con muchísimas desigualdades a cuestas, romper con el centralismo de Buenos Aires y hacerlo realmente federal. Fue distintivo entonces porque Argentinos Juniors lo ganó después de enfrentar tres veces a Vélez. Y fue distintivo porque lo jugó por primera vez un representativo santafesino que no surgiera ni de la capital ni de Rosario: Argentino de Firmat. Una verdadera hazaña, además de un dignísimo papel, que duró exactamente ocho partidos, sin perder jamás de local, ni en el torneo ni en la clasificación a través del Torneo del Interior.
En estos tiempos de pandemia, algunas cosas saludables ocurrieron: el fortalecimiento de lazos familiares, la recuperación de la naturaleza, la solidaridad y también la lectura. Y nada mejor que una buena historia para ello, que mueva buenos recuerdos. Como el de aquel 1985 para Argentino de Firmat. El cuevero debutó el 17 de febrero de ese año en un repleto Félix Oriola y se despediría el domingo 24 de marzo en el mismo sitio, en un partido de altísima tensión. El día del estreno fue un meritorio 1 a 1 ante el que saldría subcampeón, Vélez, y el de la despedida fue con un triunfo que no alcanzó ante Altos Hornos Zapla. Una pena. La clasificación en esa instancia le hubiera permitido enfrentar nada menos que a Boca Juniors, en partido único, en cancha de Huracán.
Pero más allá de eso, Argentino de Firmat forma parte del selecto grupo de clubes que alguna vez jugaron en la primera división del fútbol argentino. Exactamente 60 equipos clasificados desde el “interior” jugaron los viejos torneos Nacional, disputados desde 1967 hasta 1985. Y de ellos, 24 lo hicieron apenas una vez. Entre ellos el cuevero, que junto a Renato Cesarini son los dos únicos santafesinos afiliados indirectamente en toda la historia que lo jugaron.
Es más, para clasificar al Nacional del 85 dejó en el camino al propio Renato, en una definición casi mano a mano en el grupo 6 del Torneo del Interior. Ese cuadrangular, junto a Libertad de Concordia y Sportivo Norte de Rafaela, lo empezó con el pie izquierdo, ya que fue goleado 5 a 0 en Newell’s por el equipo de Carlos Ramaciotti, pero a partir de ahí ganó todo y el 27 de enero lograba el histórico pasaje a un torneo de AFA, al vencer en casa a los rafaelinos 1-0 con gol de Bigolín, mientras que Cesarini igualaba 1-1 en Concordia.
Argentino entraba al Nacional entonces desalojando a un peso pesado del Regional, ya que Renato no sólo había clasificado al torneo federal de la AFA en las ediciones del 82 y 83, sino que en el 84 se quedó en la puerta en una final perdida por gol de visitante con Atlético Uruguay de Concepción del Uruguay, que como los de Firmat jugó un solo certamen en AFA.
Uno de los poderosos de la pujante ciudad santafesina tendría apenas 20 días para reforzar el plantel. Así de injusto y desigual era el viejo torneo Nacional y un club con menos recursos debía gastar lo que no tenía para estar a la altura para poco tiempo de competencia. Así lo hizo Argentino, que contrató a los reconocidos Víctor Bottaniz, Víctor Agonil y Alcides Merlo, como también al Flaco Angel Landucci, quien con 37 años despuntaba los últimos partidos como futbolista profesional. Además, la dirigencia hizo una contratación rutilante: la del campeón del mundo Leopoldo Jacinto Luque, pero el Tampico de México nunca envió el transfer y la carrera profesional del santafesino terminaría en ese instante. Recurrió también a jugadores de liga, como Julián Infantino, que no tenían cabida en el gran Argentinos Juniors de Yudica y, sobre el cierre del libro de pases, en una historia increíble contada por su propio protagonista (ver aparte), al que sería el goleador de la campaña: Edgardo José Meubry, hoy vicecomodoro de la Fuerza Aérea Argentina, quien jugó en Central Córdoba y Argentino.
Entonces, a las apuradas casi, Luis Hisgen armó el plantel para el gran debut el 17 de febrero en un repleto Oriola. La recaudación trepaba a los 4.224.200 pesos. Para tener una comparación, a pocos kilómetros de allí, Unión-Gimnasia recaudaba apenas arriba de 3.600.000 o San Lorenzo-Círculo Otamendi, 3.200.000. Y en la historia quedó grabado que esa tarde Argentino formó con Enrique Rola; Carlos Aquino, Alcides Merlo, Angel Landucci y Horacio Mirenda (José Pereyra); Juan Antonio Cardozo, Víctor Bottaniz y Julián Infantino (Juan Carlos Argüello); Eduardo Toplikar, Edgardo Meubry y Manuel Herrera. Pino Hernández abrió la cuenta a los 40’ para el equipo del Coco Basile con un derechazo en comba de afuera del área y a los 3’ del complemento Meubry, tras recoger un remate defectuoso de Argüello, sometió al Mono Navarro Montoya para el 1-1 final de aquel partido dirigido por Francisco Cardillo. A lo largo del torneo también jugarían Agonil, Edgardo Nardone, Raúl Palliú y Alfredo Alvarez y pasarían por el banco además Jorge Tomino, Jorge Bustamante y Héctor Quiroz.
El poderoso San Martín de Tucumán le haría sentir el rigor una semana después con un 4-0 inapelable en La Ciudadela (2 del Hacha Gutiérrez), pero Argentino se recuperaría enseguida de local, obteniendo dos victorias consecutivas: 2 a 0 a Juventud Alianza de San Juan (68’ Herrera y 90’ Meubry) y 1 a 0 al propio equipo tucumano, con gol de Cardozo a los 72’, de penal (falta de Guillén a Meubry), en partido nocturno de miércoles. Luego en San Juan empezó llevando las riendas con otro tanto de Cardozo (24’) pero se lo empataron al final del primer tiempo y la expulsión a los 10’ del segundo de Aquino lo condicionó, perdiendo 3 a 1. Para la última jornada, en el Amalfitani de Liniers, llegó con la chance de que, si ganaba, clasificaba a la ronda de ganadores, pero fue derrota 2 a 0, de nuevo con un gol de Hernández en el primer tiempo y, después de pugnar por la igualdad, Gabrich sentenció a los 87’ el sueño.
De todas formas, jugó sus fichas en la ronda de perdedores. Tres días después del encuentro en Liniers jugó un gran partido en el Centro Siderúrgico de Altos Hornos Zapla, pero lo perdió 2 a 0 en los últimos diez minutos. La revancha se disputó en el Oriola al domingo siguiente y lo empezó bárbaro. Intantino (8’) y Meubry (31’) habían logrado empardar la serie, pero Jorge Bacas descontó (44’) y se le hizo cuesta arriba. El encuentro terminó muy friccionado y hubo 2 rojas por bando. Mirenda y Landucci fueron los expulsados por el insultado Rául Marsiglia (hubo falta a Rola en el gol de Zapla), que al pitar el final clausuró definitivamente la ilusión cuevera.
De todas formas, tanto en el torneo del Interior como en el Nacional, Argentino hizo del Félix Oriola un bastión, al punto que sólo cedió un empate en el debut ante Vélez, que jugaría la final de la ronda de ganadores con Argentinos y luego dos finales más porque venció en la primera al equipo de Yudica por penales y luego perdió la definitiva, lo cual eleva el mérito de los cueveros.
Ese mismo año, Argentino tenía además el orgullo de inaugurar la flamante Liga Nacional de básquet (también formó parte de esa élite iniciática Firmat Foot Ball Club), en el partido ante San Lorenzo en Obras Sanitarias. Un 1985 sin dudas inolvidable. El año de Argentino de Firmat.