Ovación

Gordo de nobleza

Ricardo Palma regresó a Rosario tras dejar huella en Arias, Córdoba, donde pasó tres años ejemplares como técnico de Belgrano Juniors, al que sacó campeón luego de dos décadas

Martes 28 de Noviembre de 2017

Su pasión por el fútbol lo llevó a exiliarse tres años en Arias, localidad cordobesa donde dejó su huella, porque al mando de Belgrano Juniors les devolvió la alegría a sus hinchas, ya que en 2015 consiguió el campeonato tras dos décadas de frustraciones del equipo conocido como Lomo Negro. Sí, Ricardo Palma, el Gordo, regresó recientemente a Rosario con la satisfacción de haber sembrado en suelo extraño la nobleza con la que siempre se condujo, como lo hizo en Central y Central Córdoba.
¿Por qué te fuiste?
Porque me vinieron a buscar y me interesó la propuesta. Y como son 280 kilómetros se me hizo difícil tener que ir y volver, así que con mi esposa optamos por radicarnos allá. Esto también me obligó a armar un cuerpo técnico con muchachos de allá, ya que me hice cargo de todo el fútbol del club. En el 2015 ganamos el torneo después de mucho tiempo que Belgrano Juniors no lo lograba. Allá se juega el regional y al ganarlo jugás el provincial, que es muy complicado.
¿Qué fue lo que más te costó durante estos tres años en un fútbol diferente al profesional?
Inculcar la disciplina y la responsabilidad futbolística. Hay muchos buenos jugadores, con grandes condiciones para estar en el profesionalismo, pero varios no están dispuestos al sacrificio que implica una rutina más acotada, más rigurosa y ordenada. ¿Cómo hacés para decirle que no vayan al boliche del otro pueblo porque mañana se juega y deben descansar? Imposible. No los podés parar.
¿Viven con otro ritmo?
Sí. Cuando dirigía la sexta de Central había traído de aquella zona a algunos chicos que jugaban muy bien, pero una vez estábamos esperando a dos de ellos en la ciudad deportiva porque a las seis de la mañana viajábamos para jugar con River y nunca llegaron. Los terminé echando. Y cuando fui a dirigir a Arias me los encontré allá, dos jugadores bárbaros, y les dije si no se daban cuenta de que los que eran compañeros en aquella sexta canalla hoy varios estaban en la primera de Central y otros ya fueron transferidos. Pero no. No lo entienden. Una pena. Y eso también te va desgastando porque sin vocación ni disciplina es muy complicado. Por eso en algún momento llevé algunos pibes buenos que jugaron en Central, tratando de emparejar y que contagien para conformar un buen grupo.
¿Los jugadores son rentados?
Sí, el club les paga un importe por partido. Por supuesto que la economía de los clubes no es floreciente, pero hay casos en los que perciben alrededor de 3 mil pesos por encuentro.
¿Cómo es vivir en Arias
tres años?
Es otro mundo. La tranquilidad es un vecino más. La paz te invade. Para dar un ejemplo concreto, dos veces me vine a Rosario y me olvidé de poner llave a la puerta de mi casa allá en Arias. Cuando volví y me di cuenta de que no cerré con llave pensé que me habían robado hasta las ganas. Sin embargo cuando entré estaba todo como lo dejé. Increíble. La gente allá es sensacional, me recibió con mucho respeto y me despidió con mucha gratitud. Cuando salimos campeones se armó una fiesta increíble, que duró una semana, ya que ellos viven de lo que hace su equipo y de lo que no hace el contrario. Como acá. Este año perdimos en semifinales, con Arias, el otro club de la ciudad, donde está como técnico Sergio Almirón. Después perdieron y eso fue una tranquilidad para la gente de Belgrano, porque el club Arias hace muchísimos años que no sale campeón.
¿No extrañabas Rosario?
No. Pero tal vez porque cuando estoy acá no salgo de mi casa. Por ahí voy a tomar un café con amigos, pero nada más. Ya con 72 años estoy más quieto. Incluso allá no frecuentaba socialmente el club.
¿Por qué volviste?
Porque físicamente debo hacerme revisar la rodilla derecha, se me va para cualquier lado.
¿Vas a seguir dirigiendo?
Dependerá de la propuesta. En Arias me motivó el desafío de poder construir una plataforma futbolística, de donde surgieron juveniles que vinieron a Central y otros fueron a Instituto. Así que veremos.
Mientras tanto irás a ver a Central y a Central Córdoba.
Sí, por supuesto. Más a Central Córdoba porque allá en Arias ni siquiera podía escuchar los partidos por la radio porque se superponía con el horario que nosotros jugábamos.


Algo de historia

1964
Ricardo Palma comienza su carrera como futbolista en la primera división de Central, donde trasciende por su habilidad.

1969
El Gordo emigra a La Plata, para incorporarse al equipo de Gimnasia y Esgrima.

1970
Es contratado por el club Los Andes.

1971
Danubio de Uruguay consigue su ficha y viste la camiseta franjeada dos temporadas.

1972
Se retira como futbolista y en 1983 debuta como técnico interino en Central. Luego se convierte en un DT referente de Central Córdoba.

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