Ovación

Excepción a la regla

Ver a un tenista de estos pagos en una definición de Grand Slam es una rareza. Nadal, por ejemplo, suma tantos títulos como finales con argentinos hubo en la historia.

Miércoles 12 de Septiembre de 2018

Una aguja en un pajar, un oasis en el desierto. Una rareza. Que un argentino juegue una final de Grand Slam, como sucedió el domingo en Nueva York, es la excepción, no la regla.

Para dimensionar el logro de Juan Martín Del Potro, que perdió la final del US Open con el serbio Novak Djokovic, viene bien poner algunos números sobre la mesa. Hacía 9 años que un argentino no disputaba la final de uno de los 4 grandes: el propio Juan Martín le ganó en el Arthur Ashe a Roger Federer en 2009. Tenía 20 años.

Otro número devastador: hacía 27 años que un argentino no repetía en el segundo fin de semana de un Grand Slam desde que Gabriela Sabatini perdiera la final de Wimbledon con Steffi Graf en 1991.

En toda la historia, sólo 3 argentinos jugaron más una final de Grand Slam: Guillermo Vilas, que jugó 8, Gaby, que disputó 3 y ahora Juan Martín. Ni hablar de lo que vendrá, no se avizora en el horizonte más allá del tandilense. Como siempre, todo parece ligado a la buena de Dios.

Uno de los objetivos de la nueva gestión al frente de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) que encabeza Agustín Calleri es abrir un centro nacional en Parque Sarmiento y a cargo del ex tenista Martín Vassallo Argüello para que, entre otras cosas, el surgimiento de deportistas de alta competencia no sea nunca más obra de una causa divina. Pero es difícil ilusionarse con un proceso que se promocionó mil veces y fracasó casi antes de empezar otras tantas.

Desde el 15 de junio de 1975, cuando Guillermo Vilas jugó su primera final de Roland Garros frente al sueco Bjorn Borg hasta hoy, hubo 17 tenistas argentinos en 16 finales de Grand Slam: 8 veces Vilas, 3 Sabatini, 2 Del Potro y 1 cada uno Guillermo Coria, Gastón Gaudio, Mariano Puerta y David Nalbandian.

El punto culminante y muy probablemente (lamentablemente) irrepetible fue la final de Roland Garros 2004 entre Coria y Gaudio, dos de los entrenadores del equipo de Copa Davis que el fin de semana intentará devolver a Argentina al Grupo Mundial frente a Colombia en San Juan.

Una rareza

Sólo Novak Djokovic, por citar tenistas en actividad, tiene 23 finales de Grand Slam: ganó 14 y perdió 9.

Argentina sólo consiguió 7 en toda su historia.

Francia (Roland Garros, polvo de ladrillo) 1977: Vilas le ganó a Brian Gottfried (EEUU) por 6/0, 6/3 y 6/0 la final más desigual de la historia de los torneos grandes.

Estados Unidos (Forest Hills, polvo de ladrillo) 1977: Vilas le ganó a Jimmy Connors (EEUU) por 2/6, 6/3, 7/6, 6-0.

Australia (Kooyong Stadium, césped) 1978: Vilas le ganó a John Marks (Australia) por 6/4, 6/4, 3/6 y 6/3. En ese torneo Vilas y José Luis Clerc fueron preclasificados 1 y 2, pero Batata debió abandonar en primera ronda por una lesión justamente frente a Marks.

Australia (Kooyong Stadium, césped) 1979: Vilas le ganó a John Sadri (EEUU) por 7/6, 6/3 y 6/2.

Estados Unidos (Flushing Meadows, cemento) 1990: Sabatini le ganó a Steffi Graf (Alemania) 6/2 y 7/6.

Francia (Roland Garros, polvo de ladrillo) 2004: Gaudio le ganó a Coria por 0/6, 3/6, 6/4, 6/1 y 8/6.

Estados Unidos (Flushing Meadows) 2009: Del Potro le ganó a Roger Federer (Suiza) por 3/6, 7/6, 4/6, 7/6 y 6/2.

Está visto, que un argentino juegue la final de un torneo de Grand Slam es la excepción, no la regla.

Rafael Nadal, para seguir con los actuales, tiene tantos títulos de Grand Slam como finales todos los argentinos juntos: 17. Y además jugó otras 7 definiciones que perdió.

Ni hablar de Roger. Federer ostenta 20 títulos de Grand Slam y otras 10 finales.

¿Y Serena? Más impresionate aún: ganó 23 finales de torneos grandes y disputó otras 8.

A los 7 títulos argentinos en torneos de Grand Slam, hay que sumarle otras 10 finales que confirman que esos grandes logros son sólo excepciones que confirman la regla.

Vilas perdió las finales de Roland Garros en 1975, 1978 (ambas con Borg) y 1982 (contra Mats Wilander).

En 1977 Guillermo cayó en la final del abierto de Australia con el potente sacador estadounidense Roscoe Tanner.

Gabriela no pudo con Graf en las finales del US Open de 1988 ni la de Wimbledon de 1991. Gaby ganó el torneo más importante del mundo en dobles en 1988 justamente junto a Graf.

Tampoco lo logró Nalbandian en el césped inglés: perdió la final 2002 con el australiano Lleyton Hewitt.

Roland Garros es una tierra de varias alegrías, pero también de muchas tristezas: Coria y Puerta perdieron las finales de 2004 y 2005.

Y desde del domingo hay que sumar la derrota de La Torre de Tandil frente a Nole.

Apenas grandes momentos

Son sólo grandes momentos de un deporte que siempre prometió mucho más de lo que pudo conseguir y que siempre despreció una estructura que lo sostenga.

Del Potro volvió a jugar una final después de 9 años. Ese es el máximo tiempo que tardó un tenista en repetir. Nunca jamás había pasado casi una década entre dos finales de Grand Slam de un mismo protagonista.

El tenis argentino va y viene de uno y otro lado de la red como si fuera el juego mismo.

El domingo hubo un argentino en el centro de la escena en Nueva York y este fin de semana habrá un equipo, del mismo deporte, intentando no perder más prestigio frente a Colombia.

Ese mismo equipo, o muchos de ellos, treparon a la gloria extrema en 2016 cuando Argentina ganó la Copa Davis por primera y única vez en su historia.

El conductor de esa gesta ya no está. Las nuevas autoridades decidieron que ya era tiempo de removerlo sin priorizar sus condiciones. Quizás tengan razón, pero es difícil cuando se pone la carreta delante del caballo.


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