La Plata.- El clásico platense volvió a teñirse de rojo y blanco: por quinta
ocasión consecutiva Estudiantes se quedó con el duelo local al batir a Gimnasia y Esgrima por 3-1
en el Eestadio Ciudad de La Plata.
El oficio de sus jugadores y la mayor contundencia frente al arco rival le permitieron al
conjunto de Leonardo Astrada superar una vez más a su eterno adversario, al que le faltó
tranquilidad en los momentos críticos y eficacia a la hora de resolver frente al arco rival.
Agustín Alayes, a los 18 minutos del primer tiempo, abrió la cuenta para el conjunto
pincharrata, igualando el Lobo a través de Sebastián Romero a los 12 minutos de la parte
complementaria, cuando ya jugaba con diez jugadores por la expulsión del paraguayo Rubén Maldonado
a los 6 minutos de esa etapa.
Cuando parecía que el partido estaba condenado a la igualdad, Astrada acertó con los cambios
y Estudiantes luqidó el pleito.
José Luis Calderón, a los 34, aprovechando un centro preciso de Juan Manuel Salgueiro, y
Mauro Boselli, a los 39, después de una nueva asistencia del uruguayo, sellaron un nuevo éxito
albirrojo, que estiró a seis partidos su ventaja en el historial.
Dentro de un primer tiempo equilibrado fue Estudiantes el que marcó la diferencia a través de
una pelota parada, de esas que tan bien maneja.
Gimnasia tuvo un poco más la pelota, gracias al trabajo de Mariano Messera, pero le faltó
resolución. Falló en los últimos 20 metros y por ello no pudo alcanzar el empate.
La apertura llegó sobre los 18, cuando Estudiantes había emparejado un mejor inicio del
“Lobo”. Un centro muy bien ejecutado por Juan Sebastián Verón encontró demasiado libre
a Alayes, quien sólo tuvo que peinar la pelota para descolocar a Gastón Sessa y sellar el 1-0
Gimnasia sintió el golpe y Estudiantes ganó en tranquilidad. Y sobre los 20 Verón casi mete
el segundo con un tiro libre que se fue besando el palo izquierdo.
La salida de Enzo Pérez, a quien Astrada reemplazó con Leandro Benítez, le permitió al
uruguayo Guillermo Sanguinetti parar una línea de tres, subiendo al chileno Alvaro Ormeño como
volante por derecha, variante que le permitió a la visita ser más agresiva.
Y Gimnasia tuvo sus chances para igualar, como un cabezazo de pique al suelo de Esteban
González sobre los 25 que se fue apenas desviado o un disparo de Ormeño sobre el final, que Mariano
Andújar sacó esfuerzo.
La expulsión de Maldonado a los 6 minutos de la parte complementaria, por una plancha
descalificadora a Verón, dejó a Gimnasia en desventaja numérica. Pero el Lobo se agrandó.
Y llegó al empate. Perdió la pelota Gastón Fernández en media cancha, y en la contra, tras un
pelotazo largo, Néstor Martinena se la bajó a Franco Niell, quien cacheteó la pelota hacia un
costado y dejó solo a Sebastián Romero, que sólo tuvo que empujar la pelota para poner el 1-1.
Inmediatamente el conductor tripero hizo ingresar al eterno Jorge San Esteban por Niell y
rearmó su defensa, pero dejó el ataque más huérfano -Martinena quedó muy aislado-, apostando a una
contra salvadora.
Astrada, en cambio, sacó un defensor y puso un delantero al ingresar Calderón por Juan Manuel
Díaz. Los roles de los dos desde entonces y hasta el final quedaron bien definidos.
Estudiantes buscó más, pero le costó llegar. Y Gimnasia, pese a tener menos la pelota.
también generó alguna oportunidad frente al arco de Andújar.
Parecía que el clásico moría igualado, pero apareció Calderón, bajó un centro de Salgueiro
con el pecho ante la pasividad de su marcador y sacó un zurdazo que dejó sin chance a Sessa.
Gimnasia se fue desesperadamente al ataque y pasó lo que tenía que pasar. En una réplica
letal Salgueiro habilitó a Boselli, quien, en posición dudosa, puso el 3-1 y se desató la fiesta
albirroja.
Fue un justo triunfo para el equipo más pensante, que no se desesperó en momento alguno y
liquidó a un rival que llegó al clásico en su mejor momento de los últimos dos años, pero otra vez
se retiró muy golpeado. (DYN)































