Central jugó para perder y perdió, pero lo peor de todo es que lo hizo ante un San Lorenzo que no generó casi nada para ganar. Por eso el canalla tocó fondo futbolístico en la tarde caliente del Gigante, que sin dudas debe marcar un antes y un después de cara a lo que viene. Central fue una sombra con la pelota en los pies y con el paso de los minutos también se descompensó atrás para que el Ciclón, con un leve soplido en tiempo de descuento, le meta una puñalada letal. El gol de Nicolás Reniero no hizo más que poner al Canalla frente al espejo. Central se convirtió en un mamarracho futbolístico porque perdió ante el último de la tabla de la Superliga, llegó a 14 partidos sin victorias en todas las competencias y encima está muy comprometido con el promedio para la próxima temporada. Por eso la derrota con el cuervo debe marcar un punto de quiebre. No hay más margen de error.

































