Ovación

En pañales

Bebote Álvarez, acusado de extorsión a Holan y con pedido de captura internacional, se entregó a la Justicia. Lejos de ser consecuencia de una política de Estado, todo el proceso desnuda un combo de improvisaciones que genera muchas preguntas aún sin respuestas.

Sábado 28 de Octubre de 2017

"Hablamos de la colaboración para ir al Mundial y nos dijo que hagamos de nexo con vos. Fui a hablarle para ver cómo íbamos a hacer las cosas y ahora salió con que él no iba a colaborar en nada. Me hizo subir al auto porque no quería hablar ahí en el predio. Yo nunca lo extorsioné ni lo privé de su libertad. El me subió a su auto para hablar... Andá a verlo porque mañana va al juzgado y habla y a mí me arruina. Mañana me van a allanar y me van a detener".

   Algunos medios de comunicación tuvieron acceso en las últimas horas a un diálogo entre, supuestamente, Pablo "Bebote" Alvarez, jefe de la barra brava de Independiente, y Leandro Stilitano, ayudante de campo de Ariel Holan, el entrenador del rojo que a fines de la semana pasada fue interceptado por Alvarez en la autopista.

   La primera reacción del entrenador fue no denunciar, pero igual se supo que dos autos se pusieron por delante del de Holan y otro por detrás. Cuando pararon, Alvarez, dicen, le exigió 50.000 dólares al entrenador para el viaje de los muchachos a Paraguay con motivo del choque frente a Nacional en el Defensores del Chaco. Allí, en el mítico escenario guaraní, Independiente se impuso 4 a 1.

   Juan Manuel Lugones, titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide) hizo la denuncia en los Tribunales de Lomas de Zamora y después de él declaró Holan.

   "Hacemos todo lo que hay que hacer para proteger a la gente y a los actores del espectáculo, ya sea en la calle, la cancha o en un entrenamiento. Estos barras son delincuentes y tienen que estar presos, no hay otro lugar para ellos. Esperemos que la Justicia pueda actuar en consecuencia", dijo Lugones a la salida de los tribunales.

   El atraco fue el jueves de la semana pasada y la denuncia de Lugones al otro día. Recién una semana después del incidente allanaron el domicilio del barra que, por supuesto, no estaba. Hasta ayer a la mañana, cuando Alvarez, irreversiblemente acorralado se entregó, fueron entre nueve y once allanamientos.

   Entendible el temor a denunciar de Holan y rápido el accionar de Lugones. Pero a pesar de que la historia parece tener un final feliz con Bebote tras las rejas, volvió a fallar la Justicia, no así la logística.

   ¿Cómo es que los audios que pueden decidir la suerte de un delincuente o la resolución de un caso se difunden alegremente por un medio de comunicación masivo que lo primero que hace es alertar a quien debe ser detenido? ¿Quién o quiénes facilitan esas pruebas para que se hagan públicas? ¿Por qué se hacen públicas si claramente entorpecen los procedimientos? Si es tan fácil escuchar las conversaciones de las personas, ¿por qué es tan difícil resolver los casos de barras que parecen cantados sólo con aplicar el sentido común?

   No existe todavía la decisión política de desterrar el flagelo o existen niveles intermedios que no cumplen con sus funciones o carecen las fuerzas de seguridad de la capacidad de acción para implementarlo, o una mezcla de todo.

   Pero el mal de los males es la improvisación. El "lo atamo' con alambre de Copani" es el fiel reflejo de que a la realidad todavía le falta un libreto innegociable que por ahora sólo tiene su correlato promocional.

   Una prueba de las desprolijidades y la falta de sentido común al respecto es la venta de entradas para la revancha entre Lanús y River por la semifinal de la Copa Libertadores que se jugará el martes.

   El local decidió cancelar el expendio para no socios por internet porque varios hinchas millonarios mostraron sus tickets por televisión. Fueron unos 70. La entidad granate ya les está devolviendo el dinero, pero es muy tonto creerse que no habrá hinchas de River en la Fortaleza. Falta de previsión, inexistencia de logística básica, improvisación.

   Los clubes se habían puesto de acuerdo en ceder 10.000 localidades cada uno para los dos partidos de la llave, pero la Aprevide no los dejó, los obligó a jugar sin visitantes. Pero con eso no alcanza. Ir tapando los agujeros a medida que aparecen es una estrategia muy primaria y precaria, improvisada.

   Lo más llamativo, la postura de Lugones: "Ya lo dije. Que la gente de River no vaya a Lanús porque la va a pasar mal. No hay sector para público visitante ni para neutrales. No vamos a permitir avivadas de los clubes". El titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte no sólo no puede desterrarla, a la violencia, sino que la promueve avisándoles a los hinchas de River que la van a pasar mal si van a la cancha de Lanús. Salvo que crea que levantando el tono de voz va a terminar con la violencia en el fútbol. Lo más preocupante es que conoce el tema a la perfección. Pero cada cual en su cada qué. Una cosa es conocerlo y otra diferente implementarlo.

   "Hola Coco querido, gracias por tu mensaje, los muchachos me hicieron escuchar tu mensaje, te deseo lo mejor... Sé que por ahí estás en una situación que no es fácil pero ya sabés que la vida es larga y uno siempre tiene oportunidades para ser feliz y hacer lo que uno realmente desea. Te mando un abrazo grande y esperemos seguir creciendo con el equipo".

   En septiembre pasado, otro audio privado llegó a los medios. Es la charla telefónica entre Holan y Walter "Coco" Linardi, jefe de la barra disidente de Independiente. Linardi está preso en Campana por una cantidad industrial de causas de todo tipo.

   No hubo logística sobre aquella charla, pero dicen que esto es consecuencia de aquello.

   ¿Para qué sirven las escuchas, sólo para que las difundan los medios?

   "Desde la Aprevide junto con la policía logramos que 500 barrabravas no puedan ingresar a los estadios. Además superamos los 300 aprehendidos por delitos y contravenciones, 1.000 detenidos con drogas en cacheos previos al ingreso a los estadios y reintegramos 8 millones de pesos a los clubes de horas Polad (policía adicional) no trabajadas. Luchamos con las mafias todos los días, cada día", reza a manera de banner en la página de la Aprevide desde el 13 de octubre.

   En el rubro comunicacional, 10 puntos. A la hora de la realidad, Bebote Alvarez estuvo prófugo y con pedido de captura nacional e internacional de Interpol y se entregó porque él, junto con su abogada, evaluaron que era lo más conveniente. Si ese estudio de situación hubiera sido diferente, el paradero de Alvarez todavía sería una incógnita.

   ¿Existe verdaderamente la decisión política de terminar con las barras? Pareciera que sí, pero la respuesta no está sólo en las estadísticas. Tiene que refrendarse en los hechos. Caiga, quien caiga.

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