Ovación

En boca cerrada

La selección argentina, con Lionel Scaloni como técnico interino, prepara el regreso a las canchas bajo un silencio sepulcral tras el patético desempeño en el Mundial de Rusia.

Miércoles 05 de Septiembre de 2018

"Creo que fue una decisión general. Fue muy cerca del Mundial y el técnico debe haber pensado que era lo mejor para los jugadores para estar un poco más tranquilos y de paso probar otros futbolistas. Es lo que la prensa quiere también (sonrisa), así que uno está tranquilo... Que no haya un cuerpo técnico fijo no me preocupa, creo que (Lionel) Scaloni está capacitado para hacer ese trabajo. La llegada de Walter Samuel para ser el ayudante es muy importante, los conozco y son gente trabajadora y muy buena, hay que estar tranquilos. Falta todavía para la Copa América, quedan estos partidos amistosos y otros más, también en marzo hay eliminatorias. Cuando llegue la Copa América se va a ver qué va a pasar". Angel Di María fue el primer futbolista de los que juega en el exterior, y hasta ahora el único, que habló tras el impresentable Mundial de Argentina en Rusia, no tanto desde lo deportivo, sino y fundamentalmente desde lo institucional. Fue el viernes 24 de agosto, en una conferencia de prensa, un día antes de que su equipo PSG enfrentara a Angers por la Ligue 1.

Unos pocos días antes, en la primera conferencia de prensa al frente de la selección mayor, Lionel Scaloni debió afrontar unas cuantas preguntas al respecto, aunque obviamente no era el más indicado para hacerlo.

En las últimas horas, Leo Messi dio una entrevista a Catalunya Radio, una rareza del capitán de Barcelona, y si bien se refirió a casi todos los temas, en el medio de la charla se dio a entender que estaba pactado que no se le preguntaría nada que tuviera relación con la selección. "El Mundial es un tema que no te divierte y que no querés tocar", le dijo la entrevistadora antes de encaminar la pregunta hacia las características del juego en general en la Copa del Mundo.

Hace más de dos meses que Argentina fue eliminada del Mundial y nadie habló una palabra, nadie.

"Si Messi fuera mi hermano o mi hijo, yo le diría que no vaya más (a la selección) y que se mueran todos, porque lo desprestigian demasiado", exageró hace unos días Pipo Gorosito casi groseramente.

Y es ese el microclima que muchos propician, alimentan y promocionan. Si hay un protegido que tiene la era Messi en la selección es justamente Leo. ¿Por qué será que se ven cosas que nunca suceden? Y hasta se describen. Se dice "la gente insulta a Leo, le dicen pecho frío, así no va a venir más". ¿Quiénes, cuántos, cuándo? A ellos, a los que amenazan con que no va a venir más, habría que recordarles que se retiró Diego y la selección siguió existiendo. Se retiraron Pelé, Di Stéfano, Cruyff, Beckenbauer... ¿Sólo tienen la intención de proteger a la estrella? ¿De qué?

Messi es alabado hasta el paroxismo cuando en realidad su rendimiento en la selección no se parece en lo más mínimo al menú de opciones que ofrece semejante jugador de élite en su club. Si se cree agresivo que se describa a un futbolista por su rendimiento... El problema no es Leo, son sus fanáticos.

El silencio no es salud

Pero la cuestión a tratar aquí es que nadie habla. Y las preguntas se hacen igual. Y terminan contestando, haciéndose cargo, los que no tienen que contestar. Como Scaloni.

"Ningún jugador se bajó o me dijo que no quería venir. Todas las decisiones fueron por el bien de la selección. Tenemos bien en claro que necesitamos sumar gente a este nueva aventura. Todos me dieron su disponibilidad. Entendemos que en este momento necesitamos a estos jugadores. La mayoría tiene buen presente y potencial, y es el momento de convocarlos. Siento que es el momento de hacer el recambio. Yo no soy quien decide el final o el inicio de ninguno. El momento de llamar a estos chicos es ahora".

Antes de dirigir, el ex volante de Newell's y Estudiantes tuvo que poner la cara por aquellos que no quieren ponerla. Y encima tiene que bancarse las críticas porque cuentan que Lionel faltó a la verdad, que hubo unas cuantas negativas.

Y esas cosas pasan cuando alguien asume responsabilidades que no tiene que asumir. A Scaloni se le pidieron explicaciones que no tiene por qué dar en la primera conferencia de prensa a cargo de la selección argentina. Sólo que en vez de ensayar una defensa corporativa como hizo, debió separarse del tema. Sobre todo porque su espalda no mide ni el 10 por ciento de la de los futbolistas.

Esa es una forma de analizarlo, la más política. La otra, la del mundo del fútbol, tan particular como exclusiva, requería las respuestas que dio.

"No voy a hablar de ausencias puntuales, voy a hablar de los jugadores que están", dijo el DT con una solvencia a la altura del cargo que ostenta al menos transitoriamente, pero en medio de ojos observadores que dudan de su capacidad para estar al frente del equipo.

Es tan fácil como injusto pegarle a Scaloni. Al menos dijo que sí en un momento de crisis extrema de la selección, aunque asuma responsabilidades que no le corresponden.

La AFA tampoco

¿Y qué papel juega la AFA?

"A Messi hay que dejarlo tranquilo, darle la oportunidad de que sienta la necesidad o las ganas de venir a la selección. En lugar de aprovechar al mejor jugador del mundo y de que disfrute del Mundial, lo hacemos responsable de algo que es un juego colectivo y de equipo. Podés tener una individualidad importante, pero uno solo no gana un partido o un Mundial... Los europeos mejoraron muchísimo y marcaron una diferencia importante en lo físico, adaptándolo a lo táctico. Ellos han evolucionado. Sumaron a lo físico lo técnico, lo táctico y lo colectivo... Teníamos mucha expectativa y era una oportunidad muy importante porque era el último para muchos jugadores de esta generación. Pero hay que ser realista: cuando venís de todo lo que viene la Argentina, de no tener proyecto ni recambio generacional, es difícil obtener resultados tan rápido", repite Claudio Tapia, que se sienta siempre en el primer asiento del ómnibus que traslada a la selección a los entrenamientos. También en Estados Unidos.

Y quizás allí esté la génesis del problema. Mientras se antepongan los intereses personales al conjunto, va a ser muy difícil. Y para no rozar las cuestiones personales, que siempre debieran estar bien por detrás de la selección, nadie habla.

Quizás sea por eso el silencio o el intento de retórica, para no decir nada. Porque quizás no haya nada que convenga decir.

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